Se fue mi mamá

Motivos que llevan a las mujeres a dejar a sus hijos y consecuencias en los niños
Se fue mi mamá
Los efectos del abandono varían según el niño y las circunstancias particulares de cada caso.
Foto: Shutterstock

Prácticamente a diario, presenciamos o nos enteramos de madres que dejan a sus hijos en sus países de origen para venir a EEUU a buscar un futuro mejor.

Lejos de desensibilizarnos, estas historias siempre nos conmueven, porque entendemos el dolor que significa separarse de quienes más amamos. También duele por los pequeños que pierden a la persona a quien más quieren y necesitan.

Pero no todos los casos de madres que dejan el hogar implican inmigrantes y fronteras.

Existen casos de madres que al divorciarse renuncian a la custodia de sus hijos, porque creen que los niños estarán mejor con el padre, y casos de mujeres que sintieron que la maternidad y la vida hogareña no era lo que se habían imaginado y deciden rehacer sus vidas de otra manera, lejos de sus pequeños.

El abandono no siempre es físico. En algunos casos, las madres se distancian emocional y psicológicamente, ya sea porque sufrieron un trauma emocional, por depresión o por padecer una enfermedad mental.

Peter Gerlach, trabajador social y autor de seis libros sobre familia, niños y recuperación en casos traumáticos, explica que en estos casos, las madres se distancian psicológicamente, intencionalmente o no, y actúan desinteresadas y frías frente sus hijos y su pareja.

Gerlach encuentra algunas de las causas del abandono, como uno de los efectos del mismo abandono que sufrió la madre cuando era pequeña. El experto habla de un ciclo de abandono que se hereda de generación en generación.

  • Agobio crónico. La madre siente que no puede lidiar con las responsabilidades y el estrés del rol que aceptó, ya sea sin entender o porque se sintió obligada a hacerlo.
  • Sensación de incompetencia, culpa, o vergüenza por haber “fallado” con su obligación.
  • Hay madres que dejan temporalmente a sus hijos, al cuidado de alguien, ya sea para encontrar un lugar mejor dónde vivir, o porque tienen carreras que las mantienen por meses fuera del hogar, como en el caso de las mujeres que trabajan para las fuerzas armadas.
  • Otras razones son financieras, o resultados de divorcios.

Los efectos del abandono en los niños varían según la edad, género y circunstancias.

  • Confusión. Los niños quedan con muchas incertidumbres y preguntas sin respuestas.
  • Vergüenza y culpa. Los pequeños creen no son dignos de ser amados, a pesar de tener otros adultos que los cuiden. También sienten culpa porque creen que hicieron algo mal que hizo que los abandonaran.
  • Miedo. Temen iniciar una relación por miedo a ser nuevamente abandonados .

Gerlach sugiere que la combinación de estos sentimientos negativos puede desencadenar en resentimiento, ira, desconfianza y baja autoestima en los niños.

En algunos casos, los niños tratan de llenar el vacío de la madre, apegándose fuertemente a otros adultos o cosas materiales, con las que se obsesionan. Muestran afecto excesivo hacia personas que apenas conocen, o comienzan a tener relaciones sexuales a temprana edad.

Hay niños que tienen una fortaleza a toda prueba, y logran superar el trauma del abandono, con el apoyo de familiares, madres adoptivas o amigos.

Estas son algunas celebridades que lograron superarlo:

  • Hugh Jackman. Su madre lo abondonó a él y sus cuatro hermanos, cuando el actor tenía 8 años. Jackman contó en varias entrevistas, que su madre les había enviado un telegrama comunicándoles de su partida. Sin embargo, el X-Man asegura no sentir ningún resentimiento hacia ella.
  • Steve Jobs. El padre de Apple fue criado por padres adoptivos prácticamente toda su vida.
  • Jamie Foxx. Tampoco creció con su madre. Foxx fue criado por sus abuelos y apenas llegó a conocer a sus padres biológicos.
  • Marilyn Monroe. Pasó la mayor parte de su infancia en hogares de crianza, luego de ser abandonada por su madre.
  • John Lennon. Su tía lo cuidó desde pequeño y eventualmente logró que le dieran la custodia del pequeño Beattle.