Más dinero si trabajas en oficinas

El personal de cuello blanco gana el doble que el resto de trabajadores
Más dinero si trabajas en oficinas
Las minorías latinas o negras no disfrutan de muchos de los trabajos de alta remuneración.
Foto: Archivo

Uno de los mejores sitios para trabajar en Manhattan es una oficina. Y es una cuestión de dinero para la que se exige cada vez una mayor formación académica, algo que deja en desventaja a minorías como la hispana.

Los trabajadores de las oficinas, conocidos como personal de cuello blanco, ganan como promedio el doble que los que tienen trabajo fuera de estos edificios. En concreto, se embolsan $109,000 anuales frente a los 41,200 del resto de los trabajadores.

Ese es uno de los datos, provenientes del Censo, que se incluye en un análisis de la oficina del Contralor de Nueva York, Scott Stringer sobre el perfil de empleo en las oficinas. El informe compara sueldos entre 1990 y 2012 para concluir, además, que las diferencias han aumentado con el paso del tiempo, ya que hace 22 años el trabajador de oficina ganaba un 75% más que el resto, pero, en 2012, la diferencia se incrementó hasta el 110%.

Estos salarios están algo distorsionados por lo que ganan quienes trabajan en la industria financiera, sueldos significativamente más elevados que los de arquitectos, abogados, contadores, programadores, editores, recepcionistas y asistentes, entre otras profesiones. Con todo, la mayoría de estos gana más que quienes trabajan fuera de las oficinas.

Las minorías latinas o negras no disfrutan de muchos de estos trabajos de alta remuneración.

Los latinos han incrementado su representación en estas oficinas en términos absolutos porque ha aumentado su número en relación con la población, pero en términos porcentuales hay menos que en 1990.

El informe de la oficina de Stringer revela que acceder a uno de estos puestos de trabajo, que “da una buena entrada a los estándares de vida de la clase media” y abre más oportunidades profesionales, exige cada vez más formación. La universidad empieza a ser una cualificación mínima, lo que hace que las disparidades en educación sean mucho más relevantes.

Si hace dos décadas, el 33% de este personal de cuello blanco tenía un título de Bachillerato en Artes, en 2012, lo posee el 45%. Además, el 21% tiene maestría y el 3% doctorado, unos porcentajes mayores que los de 1990.