Definen la frontera

EEUU y México miden con exactitud sus límites con monumentos
Definen la frontera
En la frontera en Tijuana se han colocado a lo largo del muro que divide México y Estados Unidos varias cruces como un monumento a las víctimas fallecidas tratando de cruzar.
Foto: Archivo

MÉXICO

Los mexicanos y estadounidenses sabrán a partir de ahora con mayor exactitud dónde termina su país y empieza el otro. No fue una tarea fácil para los respectivos gobiernos que durante los últimos siete años trabajaron en conjunto a lo largo de las 1,915 millas (3,185 kilómetros) de frontera común.

Se trató de reubicar centímetro a centímetro algunos de los 258 monumentos históricos que demarcan la línea divisoria internacional.

Estos monumentos o estatuas de diversas formas y distintos materiales –piedra, metal, cemento- fueron construidos por ambos gobiernos de conformidad con tratados acordados entre 1848 y 1882. Se encuentran a distancias variables pero se pueden observar a simple vista entre uno y otro.

En aquel tiempo las demarcaciones físicas de las fronteras se realizaban mediante levantamientos geodésicos, pero una vez que llegó la era satelital, ambos gobiernos acordaron que era tiempo de volver a medir.

Comenzaron los trabajos en 2007 con ayuda de GPS, antenas y otros instrumentos, y concluyeron en enero pasado, según informó recientemente el Instituto Nacional de Geografía (INEGI).

“Se presentaron diversas problemáticas para las nuevas mediciones”, reportó.

Entre otras, el atasque de los vehículos de transporte para llegar a algunos monumentos ubicados en zona de dunas o con condiciones meteorológicas adversas. O concertar con dueños de propiedades y patrullajes fronterizos.

Una vez en las áreas de trabajo, tanto INEGI, en representación del gobierno mexicano, como la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), de lado de EEUU, midieron la ubicación de las marcas limítrofes y registraron las nuevas coordenadas con respaldo de planos, fotografías y anotaciones de campo. Para el nuevo archivo de cada uno de los monumentos se guardaron cuatro fotografías –una por cada punto cardinal- y a cada imagen se le asignó un nombre de archivo digital, una clave, fecha y hora de la toma