Inmigrante académica

Anahí Viladrich habla sobre su trayectoria hacia el éxito, desde que saliera de su natal Argentina
Sigue a El Diario NY en Facebook
Inmigrante académica
Foto: mariela Lombard/ed.

Apasionada y poética como un tango argentino es la narrativa de la socióloga y antropóloga médica Anahí Viladrich, quien llegó a Nueva York en la década de los noventa para completar su formación académica.

De personalidad fuerte y trato amable, la académica -autora de importantes proyectos de investigación como ‘La práctica de la magia en el medio urbano: las botánicas y la economía informal de la sanación’- contó su difícil trayectoria al éxito, desde la comodidad de su acogedor departamento ubicado en el vecindario de Forest Hills, en Queens.

Su último libro ‘More Than Two to Tango’, tomó una década de investigación, hecho que refleja su tenacidad y coraje ante los retos de la vida.

¿Qué circunstancias la trajeron a Nueva York?

Yo era investigadora social en temas de salud en Argentina, país al que regresé al cabo de la dictadura militar. Viví en el ínterin con mi familia en otros países de los que también tuvimos que huir por las dictaduras. Vine a reproducir en Nueva York un poco de mi historial migrante (…) la diferencia es que esta fue una elección de adulto.

En Argentina tenía pocas posibilidades siendo mujer y académica ante el machismo, además para entonces no existía el doctorado. Venir a la ciudad fue mi posibilidad de abrir mi horizonte simbólico, cultural y profesional. Tuve oportunidades únicas con becas doctorales gracias a la Universidad de Columbia.

¿Qué desafíos encaró para figurar en el terreno académico neoyorquino?

Yo pertenezco a una especie de inmigración de élite, es la de la gente que logra venir por propósitos académicos. Lo que encubre esta idea es el desempleo en nuestros países en los escalones más altos de los sectores educados. Los profesionales que vienen a la ciudad tienen que pasar muchas barreras para ser reconocidos por sus pares.

En mi caso yo tenía dos maestrías y libros publicados en Argentina, pero tuve que empezar de cero en este recorrido profesional para poder competir al final con mis pares americanos. (…) Enfrenté discriminación de género, raciales, de lenguaje, y tuve que probar que era más o igual de capaz que mis pares de origen americano.

¿Esta experiencia es la raíz de su conexión con el tema de inmigración?

Mi conexión tuvo mucho que ver con tratar de resolver empíricamente y personalmente aquellas barreras con las que luchaba todo el tiempo, por ejemplo el tema de cómo incorporarnos a una sociedad que no nos reconoce como iguales.

Hay un estigma con la latinidad que sigo viendo en las supuestas esferas progresistas, pero tengo que reconocer que soy muy afortunada. Yo le agradezco a este país infinitamente porque si uno se focaliza en trabajar duro y proponerse metas, existen oportunidades. Es suficiente con demostrar pasión, tenacidad y compromiso