Ver para creer con Barack Obama

@maribelhastings

Ahora que el presidente Barack Obama finalmente accedió a enfrentar la inacción legislativa republicana en inmigración, lo óptimo sería que eche el resto y decida, mediante acciones administrativas, amparar de la deportación a la mayor cantidad posible de inmigrantes.

De este modo, podría concederles permisos de trabajo que regularicen las labores que ya muchos realizan, permitiendo, por una parte, que aporten al fisco e impulsen la economía, y evitando, por otra, más separación de familias y la desestabilización de comunidades enteras.

Como hasta ahora la reacción de Obama ha sido apaciguar a los republicanos ejerciendo mano dura con los inmigrantes, existía el temor de que ante la amenaza de demanda, el presidente y los demócratas optaran por ceder a la presión republicana, propinando, otra vez, una puñalada trapera a los inmigrantes.

Aunque las acciones de la administración ante la crisis de los niños migrantes anuncian controversia y cuestionamientos, Obama ha enfrentado a los republicanos por la otra crisis, la que la falta de reforma ha generado entre familias a través del país.

La interrogante es hasta dónde llegará.

Cabe reiterar que una solución permanente sólo puede lograrse mediante la legislación que la mayoría republicana de la Cámara Baja se niega a considerar. Las acciones administrativas son temporales.

Dicho esto, el presidente tiene la autoridad legal de amparar de la deportación de manera temporal a ciertos grupos de indocumentados que cumplan diversos criterios. De hecho, la ampliación de DACA sería una de las opciones más óptimas por ser la que menos trabas supone para implementarse y la que tiene el potencial de amparar a la mayor cantidad posible de inmigrantes.

Es difícil predecir a qué otros grupos podría amparar el presidente, pero, por ejemplo, podría ampliar DACA para incluir a los padres de los Soñadores; o a los 4 millones o más de padres indocumentados que tienen hijos ciudadanos; o podría considerar los lazos de esos indocumentados con este país: hijos ciudadanos, otros lazos familiares que permitan su legalización, empleo establecido, tiempo de residencia.

Se calcula que 7.5 millones de indocumentados tienen más de una década residiendo en Estados Unidos.

Hay otras medidas de amparo temporal de la deportación quizá más limitadas en alcance que están a la disposición del Ejecutivo. Éstas son, por ejemplo, la Salida Forzosa Diferida o DED que se concede a nacionales de países que atraviesan alguna crisis natural o política; el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) y el Parole in Place