6 signos de que tu mascota está deprimida

Y lo que puedes hacer ante la depresión de tu baby.
6 signos de que tu mascota está deprimida
Los animales también se deprimen y algunos síntoma son como los de los humanos.
Foto: Shutterstock

De momento perdió el apetito y se refugió en un rincón oscuro donde reposó un par de días. No le interesaba hacer nada ni ver a nadie. No, no hablo de esa conocida que acaba de divorciarse y está tratando de resolver su vida sin marido y sin estatus; hablo de Candy, la pequeña cocker spaniel de mi amiga Chío, que pasó por una racha de depresión cuando mi amiga tuvo que hace un viaje de trabajo.

La depresión no es un estado de ánimo privativo de los humanos: las mascotas también se deprimen y hasta compartimos algunos síntomas. Una depresión profunda no atendida en un animal puede provocar hasta la muerte… como sucede en los humanos.

Las causas más comunes pueden ser tu ausencia (como en el caso de mi amiga), la ausencia de alguien más de la familia (humano o animal), o tu falta de atención: si no has jugado con él, si no lo has sacado a pasear, si no has premiado lo que hace bien. Ojo a estas señales de depresión en tu animal de compañía:

1. Si de momento pierde el interés por su juguete favorito, ya sea una pelota, un calcetín o un zapato viejo, algo no anda bien.

2. Si sus hábitos alimenticios cambian y come más o come menos de lo habitual. Incluso puede dejar de beber agua.

3. Si busca un rincón oscuro y no quiere salir de ahí, you have a problem.

4. Si pasea ansioso dentro de la casa de un lado a otro o se obsesiona rascándose la oreja o lamiéndose una pata.

5. Si no se limpia you-know-where con la regularidad de antes.

6. Si duerme más de lo normal o incluso despierto, parece desganado.

¿Qué puedes hacer? Acércate lentamente a tu animalito y demuéstrale tu cariño con palmaditas y caricias. Hazlo un buen rato cada día. Si es perro, sácalo a dar paseos cortos y tranquilos, nada extenuante porque puede ser contraproducente. Juega con él, no lo dejes mucho tiempo solo y dale algunos permisos: subirse a los muebles, cambiarle el alimento, comprarle un juguete nuevo. Si no mejora, corran al veterinario.

En el fondo, prácticamente todas las depresiones están relacionadas contigo, así que revierte el efecto con mucha dulzura y paciencia.