Desenredando el caso Garner

Habló el médico forense y lo que dijo no se presta para dobles lecturas: Eric Garner, quien falleció después de que un policía le aplicara una llave de estrangulamiento, fue víctima de un homicidio.

El anuncio ha vuelto el caso de Garner mucho más complicado.

Por un lado está el reverendo Al Sharpton, quien al darse a conocer el informe pidió de inmediato la detención de Daniel Pantaleo, el oficial a cargo de la cuestionada maniobra que terminó con la vida del residente de Staten Island.

Por otro lado está el reciente arresto de Ramsey Orta, el joven de 22 años que grabó el incidente en su smartphone. El fin de semana fue detenido por supuesta tenencia ilícita de armas.

Y para qué hablar del presidente del sindicato de policías, Patrick Lynch. Apenas se supo del arresto de Orta, Lynch, por medio de un comunicado, tildó al joven de “criminal” y lo fustigó por “demonizar la buena labor de la policía”.

Poco a poco, la situación se está volviendo en un circo político. He aquí un leve intento a desenredar el asunto.

Con respecto a las exigencias de Sharpton, arrestar a Pantaleo no serviría de nada y sólo crisparía más el ambiente. Primero, porque el oficial ya ha recibido sanción administrativa; se le despojó de su insignia y arma de servicio. Segundo, porque sigue en curso una investigación interna de parte del NYPD. Y tercero porque, legalmente, la existencia de un homicidio no significa necesariamente que haya ocurrido un crimen; la ley exige intencionalidad —o como mínimo “negligencia criminal”—, lo que hasta ahora no se ha determinado.

En cuanto a Orta, sus problemas con la ley no tienen nada que ver con el caso Garner. Lo lamentable es que Lynch, el presidente del Patrolmen’s Benevolent Association, sabe que el arresto de Orta es una distracción, y su organización la está explotando al máximo. ¿Cómo explicar su comunicado de prensa condenando al joven, un día domingo?

En política, a lo de Lynch se le llama “asesinato de carácter”. No es un crimen, pero sí es muy efectivo porque no cabe duda de que si el caso Garner va a juicio —ya sea en contra de Pantaleo o de la ciudad—, el video jugará un rol importante. Y qué mejor manera de impugnar la importancia al video que cuestionando el carácter de quién lo filmó.

De todos modos, los hechos están. La opinión pública sigue el caso muy de cerca, y muchos quieren justicia. Y Eric Garner, que en paz descanse, ya es un mártir de los derechos civiles.

Por donde se le mire, su caso definirá la era De Blasio y las relaciones entre la comunidad y el NYPD que el alcalde se propuso enmendar desde un comienzo