El poder curativo de los cuentos

Darse el tiempo de leer cuentos a los niños es saludable para su desarrollo y para construir una mejor relación.
El poder curativo de los cuentos
Compartir unos minutos para leer historias ayuda al desarrollo de los pequeños.
Foto: Archivo

En muchas familias hay princesas y príncipes que, al cruzar la puerta de su casa, pueden generar en sus papitos temor sobre el modo en el que resolverán o no ciertas situaciones que prácticamente los dejan con los cabellos de punta.

Stephanie Zu Guttenberg, autora del Botiquín de los Cuentos, Editorial Urano, comenta que sí existe esa poción mágica que al chiquillo le permite quedarse quieto en una silla y escuchar con atención, al mismo tiempo que brinda alas a su fantasía y amplía su léxico, que lo capacita, además de que le permite “ponerse en el pellejo ajeno e identificarse con los sentimientos de otras personas, refuerza su seguridad y le permite afrontar el futuro con valor y confianza.

Pues bien, esta cura milagrosa existe. No cuesta dinero; al contrario, aquel que se la regale a sus hijos incluso recibirá algo a cambio: proximidad, confianza y un brillo en la mirada del niño. Esta inestimable poción son los cuentos que explicamos o leemos a nuestros hijos”.

“A veces, cuesta mucho más eliminar un solo defecto que adquirir cien virtudes”, dijo el escritor francés Jean De La Bruyère. Por lo que para esos papis que andan con la angustia de encontrar nuevas herramientas que ayuden a sus críos a salir adelante e impulsar su desarrollo, es valioso que vean en la literatura una magnífica aliada y es un gran tesoro para todos los niños, sin importar su condición de salud, edad y género.

Por ejemplo, puede ayudar a chicos con discapacidad a encontrar en las historias no sólo inspiración, sino también opciones para resolver distintas situaciones con las cuales se pueden enfrentar. Para este caso, Stephanie Zu Guttenberg recomienda leer el cuento de Pulgarcito, ya que los lleva a reflexionar sobre los propios temores a intentar valerse por sí mismo, así como encontrar sus fortalezas para ganar confianza y seguridad.

La especialista comparte 4 razones en tono de “Manifiesto de los cuentos”, motivos por los que no hay que dudar en sacudirse un poco la flojera de compartir la lectura con los chamacos:

1. Establecen vínculos: Además de ser el primer contacto con la literatura, los cuentos constituyen algunas de las impresiones más hondas y duraderas que una persona pueda experimentar.

2. Son preventivos: Brindan coordenadas éticas.

3. Fomentan la creatividad: La fantasía es la base de la creatividad.

4. Son sinónimo de triunfo: Hablan sobre la felicidad de superar obstáculos, contienen mensajes positivos, además de contar con espíritu emprendedor y arraigo.

¿Qué sería de nosotros sin Caperucita Roja? Quien nos enseña a escuchar con atención y tomar en cuenta los consejos para evitar malas experiencias. Si esa pequeña hubiera reflexionado sobre la recomendación de su mamá, aquel lobo feroz se hubiera quedado sin oportunidad de hacer su fechoría.

Sin importar la historia que los críos tengan como preferida, para ellos la exploración de nuevos relatos es un ejercicio por sí mismo interesante y que promete ser rico en emociones, además de darles herramientas para solucionar situaciones concretas en su vida cotidiana.

Para leer:

Los niños, el miedo y los cuentos, cómo contar cuentos que curan, Ana Gutiérrez, Editorial Desclee de Brouwer.

Colaboración de Fundación Teletón México

“El compromiso es una decisión, no un acto obligado”

Bojorge@teleton.org.mx

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