Los hispanos y la próxima guerra política

Las señales que se emiten de la Casa Blanca insinúan que el presidente Obama está por anunciar medidas agresivas para proteger a millones de inmigrantes indocumentados.

Serán medidas que disfrutan del poder ejecutivo que tiene el presidente para actuar sin la aprobación del Congreso. Por lo tanto, no representará una reforma del sistema de leyes migratorias, y no cambiará lo que se requiere para conseguir la ciudadanía.

Será, más bien, una ampliación del DACA – la orden ejecutiva que difiere cualquier acción contra personas indocumentados que llegaron al país como menores.

Para los que apoyamos la reforma migratoria, será un momento clave. La iniciativa de Obama tiene algo que ver con el reto urgente de regularizar a millones de indocumentados que ya llevan años en este país, y de enfrentar la crisis en la frontera, donde miles de menores han llegado de Centroamérica sin sus padres.

Pero también tiene mucho que ver con la política electoral. El presidente y la gran mayoría de demócratas quieren controlar el cada vez más importante voto hispano. También quieren movilizar la base de su partido con un enfrentamiento con los republicanos, sobre todo si los republicanos responden con la amenaza de un juicio contra el presidente.

Es decir, lo que impulsaría la orden de Obama sería una mezcla de motivos sinceros y motivos cínicos.

Existe el riesgo de que la dimensión cínica – la que tiene el propósito de causar una guerra con los republicanos para que más tropas demócratas salgan a votar en noviembre – termine creando un obstáculo para el objetivo a largo plazo, el de reformar las leyes. Tal reforma requiere apoyo de ambos partidos; una guerra sobre la reforma migratoria podría imposibilitar la cooperación bipartidista.

Por lo tanto, la comunidad tendrá que manejar la inminente guerra entre los dos partidos con extrema cautela.

Será importante mostrar que la nueva política de Obama tiene gran apoyo en las comunidades hispanas, y sobre todo en aquellas partes del país donde el voto hispano representa un bloque importante.

Pero también hay que mantener vínculos con los elementos más progresistas del Partido Republicano. Los líderes del partido de derecha tienen que seguir suponiendo que pueden atraer una parte importante del voto latino.

Pero si el liderazgo republicano llega a la conclusión de que ya no tiene como apelar a los latinos porque los demócratas los han capturado, entonces habrá poca posibilidad de una reforma integral.

Eso sería un resultado muy desagradable para los que queremos la reforma. El presidente tiene grandes poderes, pero lo que perdura en este país son las leyes, no las órdenes ejecutivas