“Lo único que nos va a parar es un balazo”

Iris Báez y Margarita Rosario perdieron sus hijos a manos de policías
“Lo único que nos va a parar es un balazo”
Iris Báez y Margarita Rosario con las fotos de sus hijos.
Foto: Humberto Arellano

Van casi dos décadas desde que los hijos de Iris Báez y Margarita Rosario murieron en manos de oficiales del NYPD. El hijo de Iris, Anthony Báez, falleció en diciembre de 1984 cuando un policía lo sometió a una llave de estrangulamiento, pensando que pertenecía a una pandilla. El hijo de Margarita, Anthony Rosario murió sólo un mes después, cuando oficiales dispararon 22 tiros contra él, alegando defensa personal. Sin embargo, testigos han dicho que Rosario no tenía armas al momento del tiroteo y que, además, estaba contra el piso por petición de los policías. Ninguno de los involucrados ha pagado cárcel por homicidio. Esto no significa que estas madres de hierro, como las ha llamado El Diario, hayan dejado de luchar.

¿Han visto cambios en el Departamento de Policía desde hace veinte años hasta el día de hoy?

Margarita: Hemos presenciado la visibilización de nuestros casos dentro de la sociedad y del sistema judicial. Antes de que las madres afectadas nos juntáramos, a través del Comité de Justicia y otras organizaciones, teníamos que pelear solas y pasar el dolor solas. Teníamos que ir a las cortes sin compañía, con un cuerpo de policías esperándonos para agredirnos, para intimidarnos.

¿Qué información dejaron de darles las autoridades sobre sus casos?

Iris: Las dos tuvimos que contratar médicos forenses diferentes al oficial, porque nos daban respuestas que no tenían sentido. A mí me dijeron que mi hijo murió por asma cuando ni siquiera sufría de esa enfermedad. También lo quisieron tildar de delincuente. Mi hijo ayudaba a pequeños a darle sentido a sus vidas a través de campamentos de verano. Tengo que agregar, ninguno de los policías cumplieron penas por homicidio.

¿Cómo han cambiado desde hace dos décadas? ¿Qué tipo de mujeres eran ustedes antes de la muerte de sus hijos?

Iris: Con esto te lo digo, yo sólo iba de la Iglesia a mi casa, de mi casa al trabajo y para atrás. Desde que pasó lo de mi hijo, nada me para, me hago escuchar. Lo único que nos va a parar es un balazo, ¿no, Margarita?

Margarita: Yo sí estaba mucho más interesada en los casos de discriminación por parte de las autoridades. Recuerdo que, desde pequeña, veía los discursos de Martin Luther King y me sentía inspirada. Cuando murió mi hijo, los primeros días, no podía caminar ni comer ni salir a la calle. Era un dolor terrible. Sin embargo, saqué coraje de aquellos discursos de King y empecé a protestar, a salir a la calle con pancartas, a buscar ayuda. Cuando vi a mi hijo en el ataúd, le prometí que iba a luchar por su causa.

¿Qué le recomiendan a los jóvenes que se ven involucrados con la Policía?

Iris: Antes de darle consejos a los hijos, le doy consejos a los padres: tienen que conocer sus derechos, y cuando tengan un problema parecido al nuestro, deben acudir a un abogado. No pueden detenerse por miedo, es necesario tomar acciones. A los jóvenes: dejarse llevar, no poner problemas. Los resultados pueden ser peores si uno busca defenderse.

¿Creen que habrá un antes y un después en las prácticas de la Policía debido al caso de Garner?

Margarita: Sí, sobre todo porque existe un video. En nuestros tiempos, no habían pruebas así de fehacientes