Muerte de Williams demuestra que la depresión no discrimina

Esta enfermedad afecta a millones de personas sin distinción de sexo, edad o nivel socioeconómico
Muerte de Williams demuestra que la depresión no discrimina
Nadie podía imaginar que un hombre con la fama de Robin Williams se quitaría la vida.
Foto: Archivo

@PedroFrisneda
La muerte del actor Robin Williams por suicidio, luego de batallar por años con adicciones y una severa depresión, deja al descubierto, una vez más, el hecho de que esta enfermedad no discrimina.

Nadie se podría imaginar que un hombre con la fama y la fortuna de Williams se podría quitar la vida, y mucho menos que estaba tan deprimido. Pero lo cierto es que esta enfermedad mental es muy común, y afecta a millones de personas sin distinción de sexo, edad o nivel socioeconómico.

“Uno podría decir que este hombre tenía todo para ser feliz. Tenía el aplauso del público, la popularidad, el dinero, pero eso no era suficiente. A veces no depende de factores o de condiciones económicas, sino de estados emocionales”, dice la psicóloga Marcia Zorrilla, quien es terapista y trabajadora social en el Metropolitan Center for Mental Health en Nueva York.

En esta ciudad, según el Departamento de Salud e Higiene Mental, la depresión afecta a más de 400,000 neoyorquinos adultos cada año (8% de la población).

Según Zorrilla, cuyos pacientes son en un 80% dominicanos, puertorriqueños, mexicanos y ecuatorianos, la depresión en los hispanos está ligada en muchos casos a traumas infantiles. “En el 70 o el 80% de los casos viene por traumas como abuso psicológico, físico o sexual”.

“También se agrava por el tema de la inmigración. Las personas vienen a este país y tienen que dejar su vida, la familia, los amigos, su casa. Eso también genera depresión”, dice la especialista.

Existe mucho estigma

Aunque se trata de una enfermedad común, que puede alterar la vida de cualquier persona, la depresión pasa desapercibida o muchas veces no es tomada en serio, tanto por los propios pacientes como por sus familiares.

“Un gran problema es que todavía muchos latinos no reconocen a la depresión como una enfermedad. Tienen el estigma, por ejemplo de la familia, que piensa que la persona afectada sólo tiene que poner voluntad y con eso se va a curar”, explica Zorrilla.

El estigma sobre la enfermedad lo ha vivido en carne propia Carmen Cusido, de 31 años, una joven de origen cubano, quien sufre la enfermedad desde la adolescencia.

“En nuestras comunidades estas son cosas de las que no hablamos. Mi prima se mató hace dos años porque también sufría mucho de depresión y desafortunadamente no pudo obtener ayuda con tiempo”, se lamenta Cusido, quien comenzó a sufrir de depresión y anorexia severa a los 13 años.

“Para mí lo más importante es no tener vergüenza y hablar con alguien; con los padres, los amigos, y tratar de buscar un terapista si crees que no puedes más con esta situación. No es algo para sentirse culpable”, aconseja.

Hay tratamientos y cura

Según la doctora, los latinos deben estar conscientes de que la depresión es una enfermedad como cualquier otra que tiene tratamiento y que se puede curar.

“Se puede abordar con diferentes terapias; algunas apuntan al cambio de la conducta y del pensamiento. Otras exploran más sobre el pasado y el origen de la depresión”, indica la experta quien aclara que, aparte de la psicoterapia, los pacientes con depresión severa pueden ser tratados con antidepresivos.

“Mi principal consejo para las personas que se sienten deprimidas es que busquen ayuda, porque hay mucha disponible”, dice Zorrilla.

La terapista exhorta a los hispanos a no tener miedo de dar su información personal a un especialista. “La información es absolutamente confidencial y la persona debe dar autorización escrita para que pueda divulgarse. Esta regla sólo se rompe si la persona tiene un plan concreto de hacerse daño así misma o a otra persona”, aclara la especialista.

350 millones de personas sufren de depresión en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

400,000 neoyorquinos sufren de depresión, según el Departamento de Salud e Higiene Mental de la Ciudad de Nueva York.

1 millón de personas se suicidan cada año en el mundo, según la OMS.

Los hospitales públicos de la Corporación de Salud y Hospitales de la Ciudad de Nueva York (HHC) realizan pruebas gratis, o a bajo costo, para detectar la depresión. Para más información visite el sitio web: www.nyc.gov.

Es importante reconocer los síntomas de la depresión y diferenciarlos a los de la tristeza.
Caída generalizada en el estado de ánimo.
Pérdida de interés o placer en casi todas las actividades.
Dificultad para concentrarse.
Pérdida de energía.
Problemas para dormir.
Cambios en el peso.
Sentimientos de inutilidad y de culpa.
Pensamientos de muerte o suicidio.