Queríamos mucho a Robin Williams

El actor utilizó la risa como un fenómeno de agitación de masas
Queríamos mucho a Robin Williams
El actor se quitó la vida ahorcándose dentro de su casa en el condado de Tiburón, California.
Foto: Archivo

Papeles

Vino, vio, oyó, habló, se murió de la risa, hizo morir de la risa a más de uno y se fue. Hablo del actor Robin Williams quien ya no está. O mejor, está convertido en estrella.

Lo dijo con El principito su hija Zelda al despedirlo: “Tú tendrás estrellas como nadie ha tenido… Te amo, te extrañaré. Trataré de mantener la mirada en alto”.

Susan Schneider, esposa de Williams sugirió interesarse más en su legado que en los detalles de su trágico adiós. Reveló que su marido sabía desde hace poco que padecía de un párkinson incipiente al momento de apagar su propia luz.

En su cuenta de facebook, el médico Hunter Doherty, creador de la risoterapia y cuya vida inspiró la película Patch Adams que interpretó Williams, al lamentar su muerte, dijo desde la amazonia peruana: “Gracias por todo lo que diste a este mundo, Robin, gracias mi amigo (…) Estoy enormemente agradecido por su maravillosa interpretación de mis primeros años, la cual ha permitido a Gesundheit – su fundación- continuar y expandir su trabajo”.

Según el siquiatra William Fry cinco minutos de risa equivalen a 45 minutos de ejercicio ligero. Para Fry, la risa aumenta la capacidad pulmonar, ayuda a la circulación de la sangre, le da un masaje vibratorio a todo el cuerpo, aleja temores, elimina toxinas y potencia el sistema inmunológico. Esto lo entendió bien Williams a lo largo de su travesía. Utilizó la risa como fenómeno de agitación de masas.

Viendo a Williams en La sociedad de los poetas muertos, otra de sus películas emblemáticas, quedaba uno con ganas de exprimirle el tuétano a la vida. El carpe diem de los latinos.

La organización “Payasos sin frontera” solicitó a la Unesco que declare la risa derecho fundamental de la humanidad. Pepe Viyuela, presidente de entidad, ha dicho que lo importante es que la risa sea fomentada y protegida. Es más: es partidario de crear un banco de risas. Williams fue un banco abierto de sol a sol. Prestaba plata sin cobrar intereses.

En su visita a Colombia hace algunos años, el médico Doherty dijo cosas como ésta: “El acto más revolucionario que puedes cometer en la sociedad de hoy es ser públicamente feliz”. “No hay mejor cura que el amor y la risa”, sintetizó.

Su intérprete, Williams, avaló con su trabajo la filosofía de Doherty quien asegura que no tiene pacientes sino amigos. Es partidario de que a los estudiantes de medicina le enseñen más compasión y amor, y menos química.

Doherty tenía su método para cambiar el mundo: que cada uno sea feliz, gracioso, amoroso, cooperativo y creativo. Parecía estar describiendo rasgos de Williams.

La fundación del filántropo Doherty lleva el alias de Gesundheitl, la voz en alemán que se utiliza para decir “salud” cuando un paisano de Goethe estornuda. Esa voz es la contra para evitar que la persona, con el estornudo, arroje el alma y muera.

“Estornudófilos” famosos como los maoríes de Nueva Zelandia creen que el dios Tiki creó la vida cuando “estornudó” dentro de un ser humano. Y los zulúes, de Sudáfrica, toman el estornudo como una señal de los espíritus benéficos.

Un estornudo zulú de despedida por el actor Williams en el paraíso en que se encuentre, por su generoso legado. No lloramos su muerte, nos alegramos por su vida.