Los otros hispanos en el U.S. Open

Latinos ocupan empleos en uno de los torneos más importantes del mundo. Este año se esperan alrededor de 700 mil visitantes

El chef Isaías Rodríguez participa en el U.S. Open con su restaurante Maya.
El chef Isaías Rodríguez participa en el U.S. Open con su restaurante Maya.
Foto: El Diario

Nueva York – Cuando llega el final del verano, el mexicano residente en El Bronx Segundo Rodríguez no falta a su cita con el famoso torneo de tenis U.S. Open en Flushing, Queens. Allí trabaja como gerente de limpieza, pero lo vive como un aficionado más.

“Me encanta el U.S. Open, veo extranjeros, hablo con ellos, descanso de ser camionero, que es el trabajo que tengo el resto del año”, dijo Rodríguez (50), quien lleva 14 años trabajando en el evento. “Es como estar de vacaciones en uno de los eventos más importantes del mundo. Además, puedo hacerme hasta $2,000 en un mes”.

Además de los espectadores y de tenistas de primer nivel como el colombiano Santiago Giraldo y el argentino Roberto Bautista, cientos de hispanos ven en el torneo una oportunidad laboral. Cocineros, cajeros, meseros, limpiadores, guardias de seguridad, administradores de las tiendas oficiales, y hasta vigilantes de los carros de comida, reciben salarios entre 8 y 14 dólares la hora.

Un día común puede empezar a las 9 a.m. y terminar pasadas las 11 p.m. Hasta este viernes el torneo estuvo en fase previa y por eso, el trabajo, fue calmado. Sin embargo, sólo es cuestión de días para que la exigencia aumente: el U.S. Open, que convoca a 700 mil visitantes, empieza oficialmente el próximo lunes, y estará en marcha hasta el 8 de septiembre.

“Llevo tres años trabajando para el U.S. Open. Es un buen ingreso, sobre todo en vacaciones, cuando no hay casi demanda de niñeras”, dijo la joven costarricense Janelly Acosta, quien trabaja en el restaurante Prime Burger. “Lo único fuerte es que tengo que estar casi trece horas de pie”.

Por su parte, la puertorriqueña Jennifer Montalvo, quien lleva siete años trabajando en la tienda oficial del U.S. Open, dijo: “He visto niños que han crecido viniendo a los torneos. Ni siquiera lo hago por el dinero, sino por la emoción de compartir el deporte con personas que vienen de todo el mundo”.

Muchos de ellos consiguieron su trabajo a través de una feria de empleo que cada año se arma en la Biblioteca Pública de Flushing, en Queens.

Para el chef mexicano Isaías Peña (33), quien trabaja en el restaurante Maya, este es su primer año participando en el evento. “Lo más difícil es que tenemos que trabajar de 12 a 14 horas al día”, dijo. “Lo lindo es que cocino lo que me gusta: típica comida mexicana”.