Editorial: ¡Acción ejecutiva ahora!

Otras urgencias no deben paralizar a la Casa Blanca en cuanto a inmigración
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Editorial: ¡Acción ejecutiva ahora!
Un estudio del PEW Hispanic de ayer revela que en 2012 un 62% de los indocumentados llevaba una década o más tiempo viviendo en Estados Unidos, mientras tras que el porcentaje era de tan solo 35% en el 2000.
Foto: Archivo

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Siempre hay un motivo para que no sea el momento adecuado para realizar un cambio migratorio que incluya una legalización de indocumentados. En algún rincón de Washington o del mundo habrá una elección o una crisis que aparentemente requiere la atención presidencial urgente y exclusiva.

No obstante, estamos convencidos de que éste sí es el momento de una acción ejecutiva. Cada día se está deportando gente, se están separando familias que a lo largo de los años formaron una vida en Estados Unidos. Este es el motivo para ampliar la suspensión de deportación que existe para los dreamers a una categoría mayor de inmigrantes.

La cara actual de la población indocumentada muestra un sector arraigado mucho mayor que en el pasado. Un estudio del PEW Hispanic de ayer revela que en 2012 un 62% de los indocumentados llevaba una década o más tiempo viviendo en Estados Unidos, mientras tras que el porcentaje era de tan solo 35% en el 2000.

Estos indocumentados con empleos, hogares y familias están entre los expulsados de cada día. Ellos no tienen la culpa de la brutalidad de Isis, de las ambiciones imperiales de Vladimir Putin, del ébola en África, de las dificultades de los demócratas en la elección intermedia, ni de la llegada de los niños.

El mundo no necesita estar en paz, ni tampoco las condiciones políticas tienen que ser las ideales para hacer lo correcto y lo necesario. Gobernar requiere múltiples decisiones y acciones en el plano doméstico e internacional tomadas al mismo tiempo, requiere el valor de defender lo que se sabe que es correcto.

Una acción ejecutiva migratoria no significa que todas las urgencias mundiales pasan a segundo plano, sino que lo que ocurre en Ucrania no paraliza en el plano interno a la Casa Blanca.

Sin lugar a dudas, una acción ejecutiva del presidente Obama levantará críticas republicanas ya escuchadas, como la presidencia imperial. Las voces desprestigiadas del Congreso seguirán asustando con mentiras, como aquellas que dicen que Isis está en la frontera.

Hay quienes dicen que una acción ejecutiva puede costarle el Senado a los demócratas, pero no hay nadie que asegure que no hacer nada en inmigración los salvará de una derrota, que suele ocurrir en una elección intermedia para el partido en la Casa Blanca.

El presidente Obama y los demócratas tienen la oportunidad de mostrar liderazgo y de marcar la diferencia en cuanto a los latinos entre las palabras y los hechos. Este no es un momento para acobardarse, sino para hacer lo correcto, si el Congreso no lo quiere hacer, es el turno de la Casa Blanca.