Quejosa como de telenovela

Cómo identificar y lidiar con una 'drama queen'
Quejosa como de telenovela
Las personalidades histriónicas y dramáticas tienden a victimizarse para llamar la atención.
Foto: Shutterstock.

¿Quién no conoce a alguna drama queen, que siempre tiene un problema terrible y cuya vida parece salida de una telenovela?

Según el diccionario Webster, drama queen es aquella persona, hombre o mujer, que actúa como si sus problemas fuesen peor de lo que son en realidad, alguien de reacciones emocionalmente excesivas. Si bien “excesivo” es un término relativo, en los casos de los quejosos, todos los asuntos diarios son inmensurables y terribles.

“Los trastornos de personalidades histriónicas, como la de drama queen, se caracterizan por el exceso de emocionalidad y por la necesidad de llamar la atención”, explica la psiquiatra Rhonda Hahn, de California.

La persona que actúa como una drama queen adopta el rol de víctima para ganar la atención y aceptación de los demás. Hahn explica que aquellos con este tipo de trastorno no distinguen entre buena y mala atención, “cualquier atención que reciban es mejor que nada”.

“¿Exagerada, dramática, egocéntrica, yo? No, para nada”.

Tendemos a creer que nuestros problemas son realmente importantes y urgentes y las quejas al respeto son válidas. Pero no siempre es así.

Si sospechas que te has vuelto un poco dramática con los años, o si quienes te rodean así lo aseguran, haz una autoevaluación de tu comportamiento, quizás estés agregando drama a tus problemas.

Compartimos una lista de características de este tipo de personalidad que te ayudará a evaluar si efectivamente te has convertido en una dramática empedernida, o si los exagerados son los otros, que no comprenden la magnitud de tus problemas:

Todo personal. La drama queen está convencida de que todos los comentarios y acciones de quienes la rodean están relacionadas con su persona.

En el trabajo, cuando la supervisora cierra la puerta de su oficina, la quejosa cree que es para coordinar la fecha de su despido. En una reunión con amigos, este tipo de persona asume que todas las conversaciones son críticas indirectas hacia ellas.

Bajo control. Si no fuese por las drama queens, el mundo dejaría de rodar. Este tipo de mujeres necesitan monitorear todo lo que ocurre a su alrededor, hacerse cargo de quienes están a su lado, y al mismo tiempo, quejarse constantemente del peso autoimpuesto y de sus innumerables responsabilidades.

Emocionalmente sensible. Cualquier comentario puede y será usado en tu contra. Las dramáticas tiene una sensibilidad a prueba de precavidos y cualquier comentario inocente puede lastimarlas y ofenderlas por semanas, meses, e incluso años.

Obsesionada con el aspecto físico. Cada detalle es importante y capaz de desencadenar un drama. Aumentar una libra antes del gran evento, o romperse una uña en medio de una cita son algunos ejemplos de situaciones que pueden llegar a desesperar a una drama queen.

Estos son algunos factores que contribuyen a este tipo de personalidad:

Atención. ¿Qué mejor que una historia trágica para convertirse en el centro de atracción? El drama es la herramienta de muchas personas para ganar compasión y manipular a quienes las rodean. La drama queen cree que si la gente siente pena por ella, la aceptará más fácilmente.

Aburrimiento. Cuando no existen dramas reales, peleas que ganar o sueños que defender, la vida puede hacerse monótona y aburrida. La drama queen necesita algún asunto del que ocuparse y si no lo tiene, se lo inventa o magnifica. La adrenalina que le produce el drama la hace sentir importante y le otorga un falso sentido de seguridad.

Tradición. Algunas familias cuentan con varias generaciones de drama queens. Los niños pequeños son esponjas que absorben todo lo que ven y cuando crecen viendo interactuar de este modo a sus mayores, tienden a imitar su comportamiento.