Generales en la guerra contra la gordura

Hay que alimentar bien a los niños y jóvenes, incluso cuando lo único que ataquen sea sus estudios

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Generales en la guerra contra la gordura
Un promedio del 70% de los adultos, en toda la nación, probablemente no sería admitido en las fuerzas armadas por una u otra causa.
Foto: EFE

Cuatro años después de que un grupo de más de 450 militares retirados diera a conocer un informe llamado “Demasiado gordos para luchar”, que describe las cinturas cada vez más anchas de nuestras fuerzas armadas, los almirantes y generales están librando esta guerra de nuevo. Su grupo, llamado “Misión: Preparación”, ha vuelto a publicar un informe advirtiendo que “La retirada no es una opción”.

Esta última iniciativa viene después de “Aún demasiado gordos para luchar”, un informe de hace dos años preparado por el mismo grupo. El nuevo informe incluye datos, estado por estado, del Departamento de Defensa, que muestran que un promedio del 70% de los adultos, en toda la nación, probablemente no sería admitido en las fuerzas armadas por una u otra causa.Los que se destacan son Mississippi y el Distrito de Columbia, por ejemplo, con un 78% de personas que no cumplirían los requisitos.

¿Y la principal razón médica para estas inhabilitaciones? La obesidad. Casi un cuarto de los adultos jóvenes de entre 17 y 24 años es demasiado pesado para servir en las fuerzas armadas. Los otros motivos importantes son deficiencias en educación y antecedentes penales.

Múltiples estudios muestran los efectos positivos de la promulgación de la Ley Niños Saludables y sin Hambre, de 2010, con la implantación de almuerzos escolares más sanos en un 90% de los distritos escolares de toda la nación. Pero los miembros de “Misión: Preparación” están circulando en Capitol Hill con su nuevo informe en mano, para persuadir a los legisladores de que no aflojen las reglamentaciones sobre una nutrición saludable.

El llamado a las armas se debe a una propuesta de ley de asignaciones de Agricultura, en la Cámara, para el año fiscal 2015, que establecería un proceso para no aplicar los estándares nutritivos en cualquier escuela que haya experimentado una pérdida de ingresos en un período de seis meses. Una medida tan abarcadora descarrilaría el proceso de implementación en un momento en que es esencial mantener el curso.

Parece existir una conexión entre las normas y los datos. Aunque las cifras de jóvenes que no son elegibles es elevada en todo el país, es probable que no sea mera coincidencia que sean tan pronunciadas en Alabama y en Dakota del Norte —con un 75 y 73 por ciento, respectivamente, de individuos no-elegibles. Son dos estados representados por legisladores que desean debilitar las normas de nutrición de las escuelas.

“Nos está yendo tan bien con [nuestra iniciativa] de proveer de alimentos más nutritivos a nuestros jóvenes que está claro que debemos esforzarnos para que todos los distritos escolares se adhieran a esas normas,” expresó el Almirante Retirado, Casey Coane, voluntario de “Misión: Preparación”. “Obviamente, hablamos mucho de preparación militar pero nos concentramos en jóvenes educados, saludables y que respeten la ley, estén o no usando un uniforme y lo que comen en la escuela es una gran parte de eso.”

Coane me dijo que mejorar una fuente tan grande de formación de hábitos alimenticios en última instancia tendrá un fuerte impacto no sólo en la preparación para las fuerzas armadas, sino en lo que éstas nos cuestan.

Según “Misión: Preparación”, las tasas de obesidad en el personal de servicio activo se elevaron un 61% entre 2002 y 2011 y, en la actualidad, el 12% de los miembros en servicio activo son obesos. Eso causa importantes gastos, como los 1,500 millones de dólares que se calculan como el costo de tratar trastornos de salud relacionados con la obesidad y de reemplazar a los que se da de baja porque no están en condiciones de servir.

Además, hay dólares que se gastan en asistencia médica para soldados que aún no son obesos, pero que sí tienen sobrepeso y cuyas libras extras causan que tengan 1,5 veces más probabilidades de ser lesionados que sus homólogos que están en mejor forma —y mucho más frecuentemente con fracturas por sobrecarga y esguinces que heridas de combate.

Pero, ¿importa esto realmente en nuestra época de aviones teledirigidos y guerra digital?

“Los aviones teledirigidos y todo tipo de cosas atractivas como la guerra cibernética y la inteligencia militar, forman parte creciente de nuestros asuntos militares,” expresó Coane. “Pero la gran mayoría sirve en funciones que requieren una gran cantidad de resistencia física. No se puede jalar 9 Gs, salir disparado por estrechos pasadizos de un portaaviones o llevar una mochila de 150 libras si uno tiene sobrepeso.”

Las fuerzas armadas también están haciendo su parte. Coane dijo que las normas nutricionales de los alimentos preparados en las bases se mejoran constantemente y se ponen a prueba programas que promueven hábitos de alimentación saludables para los efectivos y sus familias. (En un mundo ideal, también se reconsideraría la presencia de Dunkin Donuts, McDonald’s, Burger King y otros establecimientos de comida al paso, que se acogieron en instalaciones militares para atraer a los jóvenes reclutas y las familias de los alistados.)

Ya si queremos que los niños de nuestras escuelas se incorporen a las fuerzas armadas como si no, es necesario que se alimenten en forma saludable para estar en buena forma y poder atacar sus estudios. Esperemos que nadie se interponga en su camino.