El escándalo de pederastia en República Dominicana que sacude al Vaticano

El exnuncio Josef Wesolowski fue puesto bajo arresto dominciliario este miércoles por, supuestamente, abusar sexualmente de menores dominicanos

Josef Wesolowski, quien este miércoles fue puesto bajo arresto dominciliario para que responda a acusaciones de peredastia ante las autoridades del Vaticano, era hasta el año pasado un alto jerarca de la iglesia Católica con una destacada trayectoria internacional.

Nacido en Polonia en 1948, Wesolowski fue ordenado sacerdote en 1972 por el entonces obispo de Cracovia, Karol Wojtyla, quien posteriormente se convertiría en el papa Juan Pablo II.

Eventualmente el fallecido pontífice, quien fue canonizado este año, lo nombró nuncio de Bolivia en 1998.

Tras pasar por varios países asiáticos, en 2008 el papa Benedicto XVI lo designó como nuncio de República Dominicana.

Ahora, y por órdenes directas del papa Francisco, se encuentra bajo arresto domiciliario tras ser acusado de abuso de menores durante su paso por el país caribeño.

Es la primera vez que un religioso enfrenta la posibilidad de ser enjuciado en la Santa Sede.

Previamente, el único procesado en el Vaticano fue Paolo Gabriele, el exmayordomo del papa Benedicto XVI, quien fue acusado y hallado culpable de robar documentos sensibles del escritorio del pontífice.

Wesolowski fue destituido de su cargo a finales de agosto de 2013, luego de que el arzobispo de Santo Domingo, el cardenal Nicolás López Rodriguez, le informara al papa Francisco sobra las acusaciones de peredastia que recaían sobre él.

El caso fue destapado originalmente en un programa de televisión dirigido por la periodista investigativa dominicana Nuria Piera.

Allí se señaló que Wesolowksy supuestamente pagaba por mantener relaciones sexuales con menores.

Igualmente, un diácono, excolaborador de Wesolowsky, declaró que le procuraba niños para que mantuviera con ellos relaciones sexuales.

Un reportaje aparecido el mes pasado en el New York Times indicó que algunas de las supuestas víctimas de Wesolowski desconocían su verdadera identidad, refiriéndose a él como “El italiano” por su acento al hablar español.

Una de ellos indicó al diario que “definitivamente me sedujo con dinero. Me sentí muy mal. Sabía que no era lo correcto, pero necesitaba el dinero”.

Luego de ser suspendido de su cargo, Wesolowski fue enviado a Roma por el Vaticano en una decisión que provocó críticas ya que el exnuncio enfrentaba posibles solicitudes de extradición tanto en República Dominicana como en su natal Polonia.

El pasado 27 de junio, la Santa Sede anunció su expulsión del sacerdocio tras un proceso canónico instruido por la Congregación de la Doctrina de la Fe.

Sin embargo, en los meses previos se cuestionó la aparente libertad que tenía el exnuncio a su regreso a Europa, a pesar de los graves señalamientos en su contra.

“Para mí fue una sorpresa ver a Wesolowski pasearse por la Via della Scrofa en Roma. El silencio de la Iglesia ha herido al pueblo de Dios”, señaló el 23 de junio en su cuenta de twiter el obispo dominicano Víctor Masalles.

A comienzos de año, Naciones Unidas acusó al Vaticano de “sistemáticamente” adoptar políticas que permitían el abuso sexual de decenas de miles de menores por sacerdotes.

El embajador del Vaticano Silvano Tomasi, en comparecencia ante el Comité de la ONU contra la Tortura, insistó en que “no hay clima de impunidad sino un total compromiso para limpiar la casa” y evitar más abusos.

En su declaración Tomasi aportó estadísticas detalladas de las medidas disciplinarias adoptadas contra curas acusados de abusar a menores, apuntando que 848 fueron expulsados del sacerdocio y otros 2,572 recibieron sanciones menores en la última década.

“Probablemente habrá un juicio”, dijo este miércoles el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, citado por la agencia AFP al referirse a la detención de Wesolowski.

En mayo el papa Francisco comparó los abusos sexuales dentro de la Iglesia católica con ritos satánicos y prometió una política de “tolerancia cero”.

Ciertamente el caso contra el exnuncio representa una prueba para ese compromiso del sumo pontífice y los intentos de la iglesia Católica de comenzar a dejar atrás los múltiples escándalos de pederastia que han afectado a la institución.