¿Mamá, me puedo tatuar?

Cómo reaccionarías si tus hijos quieren hacerse un tatuaje

¿Mamá, me puedo tatuar?
Los tatuajes y el arte corporal han perdido la connotación marginal que tenían décadas atrás.
Foto: Shutterstock

Lejos han quedado los tiempos del Capitán Cook y sus marineros, con tatuajes de motivos tribales, de siglos atrás.

En las últimas décadas, los tattoos han ido perdiendo su connotación marginal, y pasaron de ser la insignia de pandilleros y convictos, a convertirse en un elemento más de decoración corporal.

Pero no cualquier decoración. Si algo distingue a los tatuajes es su atributo de permanente. La decisión de tatuarse no debe tomarse a la ligera. Y menos aún si quienes se quieren tatuar son tus hijos.

En EEUU, para tatuarse en una tienda, es necesario tener por lo menos 18 años o ir acompañado por un padre o guardián. Nadie está excepto de que el día de mañana, uno de nuestros hijos nos pida que lo acompañemos a un salón de tatuajes.

¿Llevarías a tu hijo de 16 años a tatuarse? ¿Qué le dirías a tu hija de 15 años si quiere un belly piercing (arito en el ombligo)?

Patti Skelton-McGougan, Directora de YES, un centro de servicios para jóvenes, aconseja en estos casos sentarse con tu hija o hijo que quiere tatuarse y conversar sobre el tema.

* Siéntate a conversar con ellos y pregúntales sus razones para querer modificar su cuerpo. Esto te dará información sobre sus sentimientos y los conceptos que ellos tienen acerca de sí mismos. En el caso de los padres que ya tienen tatuajes, investiga si tu hijo quiere hacerlo para imitarte, o si es realmente algo que quiere por sí mismo.

* Permanente es para siempre. Explicales que en algunos trabajos aún discriminan a las personas con tatuajes visibles, y háblales de otras situaciones en las que el arte corporal puede proyectar una imagen no buscada.

Si deciden tatuarse de todos modos, aconséjalos para que lo hagan en una parte del cuerpo que se pueda disimular, cuando sea necesario.

Si están interesados en tatuarse una palabra con caracteres de otros idiomas, como chino o japonés, asegúrate de que la palabra que se van a tatuar signifique exactamente lo que ellos creen, y no cualquier otra cosa.

* Modas temporarias. Habla con ellos sobre lo efímero de las tendencias de la moda. Cuéntales historias propias y de lo ridícula que te veías vistiendo tal o cual prenda, 10 años atrás.

* Salud. Informales a tus hijos sobre los posibles riesgos de usar una aguja infectada, o de que sufran una reacción alérgica con algunos tipos de tinta.

* En los siglos XIX y XX, tatuarse estaba de moda entre los aristócratas. La madre de Winston Churchill, Lady Randolph Churchill, llevaba una serpiente tatuada en la muñeca.

Edward VII tenía tatuada en el brazo una cruz de Jerusalen, y sus dos hijos, el Duque de Clarence y el de York llevaban tatuajes de dragones. Por tratarse de un procedimiento muy caro, sólo la elite podía hacerlo. Pero una vez que comenzó a popularizarse, la aristocracia abandonó la práctica y por décadas, los tatuajes se ganaron el estigma de marginalidad.

* Los marineros se tatuaban un cerdo en un pie y un gallo en el otro, para que los protejan de morir ahogados. La creencia popular era que, como ninguno de dichos animales podía nadar, lo ayudarían a llegar pronto a la costa.

El tatuaje del ancla anunciaba que el marinero había navegado el Océano Atlántico, el del dragón, que su portador había estado en China y la caparazón de una tortuga, que el marinero había cruzado el Ecuador.

Fuente: Museo Marítimo Nacional (www.rmg.co.uk)

El arte corporal ha dejado de ser un símbolo rebelde o alternativo, para convertirse en una opción, cada vez más popular.

Según un estudio realizado por la compañía de investigación Harris interactive, el 21%, o uno de cada cinco adultos en EEUU tiene por lo menos un tatuaje.

Estos son otros datos interesantes que arrojó el estudio:

* Las personas en el grupo de 30 a 39 años de edad son las que más tatuajes tienen, con un 38%. Los sigue el grupo de 25 a 29 años, con un 30% de tatuados.

* El estudio también encontró que son las damas (51%), y no los varones, las que prefieren el arte corporal.

* Los hispanos son el grupo étnico más tatuado, con un 30% y los siguen los afroamericanos, con un 21%.

* Políticamente hablando, los demócratas representaron el 22% de las personas con arte corporal, un 5% más que los republicanos.

* En cuanto a los “piercing” o perforaciones, hubo un empate. Sólo la mitad de los encuestados dijo tener sus orejas perforadas.

* La mayoría, 84%, tatuados o no, coincidió en que la edad mínima legal para estos procedimientos debería ser entre 18 y 21 años de edad.