Ellos sacan el trabajo

Una constructora compró la vivienda que estaba al lado de mi casa, la demolió y está levantando una nueva. Como buen sociólogo, me dan ganas de subirme al techo de mi casa y observar con detalle quién hace qué y cómo en la construcción. Pero ha bastado con asomarme por la ventana para darme una buena idea de la organización social del trabajo en la obra y el indispensable papel de los inmigrantes en la misma.

Quizá para muchos no es novedad que los inmigrantes de origen latinoamericano han venido a dominar el sector de la construcción en el sur de California. Basta con detenerse unos minutos frente a un lugar en construcción para darse cuenta de esto.

La casa que se está levantando al lado de la mía no es la excepción. Desde la demolición de la antigua vivienda, la limpieza y preparación del terreno, la cimentación y la estructura del nuevo edificio, cada etapa del proceso es llevada a cabo por trabajadores latinos.

Los únicos que han pisado la obra y que no son latinos, son los dueños de la compañía que adquirió el terreno y que son israelíes, y el supervisor de la empresa subcontratada para construir la estructura de la casa, un norteamericano blanco. Es obvio que en este sitio, el trabajo está organizado de acuerdo a una clara jerarquía racial: los propietarios y supervisores son blancos, mientras quienes se echan a cuestas la parte manual no lo son. El único trabajador no latino que he visto en la obra es un joven afroamericano.

Una de las consecuencias del predominio de los inmigrantes latinoamericanos en la construcción es que el español es la lengua franca de este mundo laboral, es decir, el idioma común. En el quehacer cotidiano de la obra el inglés sólo se escucha cuando se aparecen los dueños, algún supervisor, o cuando alguien que no es latino viene a entregar materiales.

Una de las consecuencias es que este idioma se ha convertido en una de las habilidades tácitas que se deben tener si se aspira a trabajar en la construcción. Esto suele afectar a otros grupos de trabajadores, como los afroamericanos, quienes al no hablar dicha lengua quedan prácticamente excluidos de estos trabajos.

Finalmente, a pesar de que el trabajo en la industria de la construcción está cada vez más fragmentado debido a la subcontratación de distintas partes de la obra a diferentes empresas, está claro que los trabajadores siguen manteniendo habilidades múltiples. Quien piense que los inmigrantes latinos que trabajan en la construcción no son calificados, están equivocados. Son multifuncionales y poseedores de conocimientos laborales muy variados