Con nervios de acero

Con nervios de acero

40 años

Peruano

Limpia ventanas

Todos los días, Ángel Matta (40), va a Manhattan, donde trabaja dos o cuatro horas por turno limpiando ventanas de los edificios. Asistir a reuniones de exalcohólicos le abrió las puertas con un amigo para empezar en el oficio para el que se requieren nervios de acero. El único requisito era no tenerle miedo a las alturas. Lleva siete años rascando el cielo.

¿Cómo fue el primer día de trabajo?

Me dio mucho miedo. Ellos decían que no mirara para abajo, pero yo no paraba de mirar. Fue algo excitante. Una sensación diferente. Es distinto estar parado sobre un andamio a estar sentado en una silla de las que me mueven con cuerdas y poleas.

¿A ustedes les hacen controles?

Permanentemente: de alcoholemia y de drogas. En la altura el cuerpo te gana, como que te quieres caer. Es muy distinto estar en el quinto piso que en el setenta. El aire es distinto, la altura te da más miedo. Hace una semana me pasó lo peor que me ha pasado y fue que se nos zafó un gancho. El aire te empuja, giras y te entra miedo de que se rompa el cable. El viento te hace rebotar y golpearte contra la pared o los ventanales. Hay que controlar el miedo.

¿Cómo son los protocolos de seguridad?

Hay dos seguros. Además somos dos compañeros que estamos colgados y uno abajo hablándonos por la radio y viendo con binóculos. Él nos ayuda y orienta a movernos. Arriba te pierdes, es difícil de entender, pero con tanto movimiento tus ojos no se pueden quedar quietos