Glen Tapia, hoy en Atlantic City

Prospecto dominicano escala en los cotizados superwelters

@NubeUrgiles

Glen Tapia sabe lo difícil que es crecer en Passaic, New Jersey, la ciudad donde nació y que fue escenario de sus peleas… callejeras.

“Cuando tenía como ocho años siempre me estaba peleando con toditos”, contó Glen en entrevista telefónica, agregando que lo hacía para defenderse a sí mismo. “Peleaba para demostrar que no tenía miedo a nadie”.

Se ganó el respeto, pero luego se involucraba en peleas para defender a niños víctimas de los ‘bullies’.

Cuando tenía 12 años, Tapia decidió que quería ser boxeador. Y que esa sería su carrera, cuando llegó a la final nacional del torneo ‘Golden Globes’. Contó que se echó a llorar cuando perdió su primera final, pero fue un entrenador el que le dio ánimos. Y al siguiente año salió campeón del renombrado torneo amateur.

Tapia es hoy considerado un fuerte prospecto en las 154 libras. Y sabe que el boxeo es su trabajo, el sustento de su familia, aunque le parte el alma estar separado de su hijita de dos años durante los entrenamientos.

Hoy, Tapia (21-1, 13 KOs) volverá al cuadrilátero del Bally’s Event Center, de Atlantic City, donde se apuntó su más reciente victoria: un nocaut técnico sobre Keenan Collins a los 1:20 del primer asalto.

Esta noche el ‘The Jersey Boy’ se enfrenta al veterano lituano Donatas Bondorovas (18-5-1, 6 KOs), 10 años mayor que él.

Tapia, nacido el 11 de diciembre de 1989, de padres orginarios de Santiago de los Caballeros, República Dominicana, sólo espera el campanazo para seguir pavimentando su carrera que le lleve un día a conquistar su primer título mundial.

Aunque respeta al oponente, llega confiado por los dos meses de preparación, que incluyó seis semanas en California con Freddie Roach, con quien dice que tiene una buena química.

Desde hace cuatro meses Tapia trabaja con el experimentado entrenador, a quien conoció cuando era el ‘sparring’ de Manny Pacquiao para el combate contra Antonio Margarito.

“Todo el trabajo está realizado”, dijo Tapia. “Ahora es tiempo de pelear”.

Cada vez que sube al ring, Glen busca el sustento de su familia, quiere escribir su propia historia y enviar un mensaje a los niños: que si él ha podido salir adelante, cualquiera puede hacerlo

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