La salida de Holder

La renuncia de Eric Holder, el primer afroamericano secretario de Justicia de Estados Unidos, simboliza la transformación que experimenta la Casa Blanca, acentúa su involución política y fortalece su viraje a posiciones hasta ahora ocupadas por la oposición republicana.

Todo ello, con la esperanza de competir en las próximas elecciones nacionales de noviembre en mejores condiciones.

Porque es cierto: la salida de Holder -una vez que el presidente Obama nomine a un candidato y el Senado lo apruebe- retira de la escena a uno de los más odiados rivales de los republicanos.

Sí, porque resentían su oposición a investigar el operativo Fast and Furious en el que agentes de la ley supuestamente permitieron que llegaran armas estadounidenses a los cárteles mexicanos. En 2012, por eso, la Cámara Baja aprobó una decisión de censurarlo.

También guardaban rencor a Holder por su negativa a que el acoso a grupos políticos del Tea Party por parte del Servicio de Impuestos (IRS) fuese investigado por un inquisidor independiente.

Pero también por su justificada defensa de los derechos civiles de las minorías y las investigaciones de conducta policial violenta. La correcta expansión de los derechos de parejas del mismo sexo. La revocación de largas sentencias carcelarias por uso de drogas hoy en vías de legalización.

Con el alejamiento del funcionario, los críticos tuvieron así su pequeña e inmediata victoria. Se va uno de sus rivales.

Pero pierden uno de sus blancos preferidos en los ataques contra la administración Obama. En las elecciones de noviembre su victoria podría esfumarse.

La Casa Blanca y los demócratas intentan liberarse de lo que perciben como lacras electorales. Esperan que muchos votantes independientes no vean mucha diferencia entre ambos partidos y los apoyen o al menos se abstengan.

El problema es que con este insólito viraje los demócratas podrían quizás perder parte de lo que les gana el apoyo de la comunidad latina. En el plano migratorio, en la defensa de las minorías y los desaventajados, en la estabilidad política.

En estas circunstancias no debería sorprender que más grupos latinos estén criticando cada vez más a los demócratas. Y que el día de los comicios, el apoyo hispano a los demócratas podría disminuir, si esta comunidad se abstiene de votar