En busca de la igualdad

Emma Watson sorprendió hace unos días con un discurso en la ONU en el que se declaraba feminista después de explicar algo tan obvio como que el feminismo no significaba odiar a los hombres sino estar comprometida en la lucha por la igualdad de derechos.

Lamentablemente es algo que no todo el mundo tiene claro y sigue existiendo una injusta manipulación a la hora de definir el feminismo como un movimiento extremista. ¿Cómo es posible que aún siga pareciendo extremo buscar la igualdad?

La actriz lanzó un mensaje importante: la única manera en la que se puede alcanzar esta igualdad es acabando con los estereotipos y las expectativas que tenemos con respecto a la masculinidad. La idea de que los hombres tengan que ser fuertes, incapaces de mostrar debilidades y mantener el control es un estereotipo que se convierte en una cárcel y liberarse de ella cambiará las cosas de forma natural para las mujeres.

“Los hombres tampoco tienen el beneficio de la igualdad”, explicaba. “Si los hombres no tienen que ser agresivos para ser aceptados, las mujeres no sentirán que es su obligación ser sumisas”, resumía Watson.

Y no hace falta ir muy lejos para ver que queda mucho por hacer. La reciente marcha de las novias en Nueva York ha recordado los dolorosos casos de violencia doméstica, por ejemplo. Y aunque no es justo generalizar aún se ve en algunos adolescentes una actitud que más que la torpeza propia de la edad muestra inquietantes señales de lo profundo de los estereotipos y lo mucho que se tiene que avanzar.

No hay ninguna causa, por noble que sea, que se consiga si no se aúnan voluntades de uno y otro lado, por eso Watson dijo que la igualdad de género concierne también a los hombres.

Y no podemos estar más de acuerdo.

En una sociedad igualitaria hay espacio para todos, es en las desigualdades donde no lo hay

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