¡Libertad para Barack Obama!

@ElviraArellano

Al repasar la trayectoria decepcionante de esta administración en materia de la reforma migratoria, se me ocurre que el liderato del Partido Demócrata está desempeñando un papel muy hipócrita. Los líderes del partido parecen dispuestos a permitir que se eche toda la culpa al presidente Obama pero ellos tienen la culpa de los fracasos.

En primer lugar, en los primeros dos años de la gestión de Obama, cuando los demócratas cuentan con mayorías nutridas en ambas cámaras del Congreso, no aprobaron ninguna ley migratoria.

Cuando el movimiento empezó a presionar para que el presidente utilice sus poderes ejecutivos, algunos líderes demócratas presionaron al presidente para que cambiara su posición, pero al fin lo hizo, concediendo DACA para ayudar a los soñadores. Mientras tanto, la Cámara de Representantes controlada por los republicanos, aprobó una ley “Soñadora”, pero el Senado no.

Tras las elecciones presidenciales de 2012, cuando en forma temporal los republicanos buscaban redimirse con el sufragio latino, el Senado aprobó una ley pero a la vez produjo un enfrentamiento con la Cámara de Representantes, que tuvo el efecto de fortalecer al elemento “Tea Party” en la cámara baja, así acabando con toda posibilidad de aprobar una reforma migratoria.

Después, los demócratas prefirieron mantener su ventaja electoral con los votantes latinos por medio de la táctica de hacer lucir mal a los republicanos. Cuando se volvió a exigir que el presidente tomara acción ejecutiva, al llegar la fecha límite del 1 de julio de 2014, Obama se comprometió a declarar una orden ejecutiva para poner alto a la separación de familias para el fin del verano. Entonces los líderes del Senado organizaron una fuerte campaña para convencer al presidente que demore la declaración hasta después de la elección. El presidente, presionado, dio marcha atrás.

La demanda para una acción ejecutiva, por primera vez avanzado por la Familia Latina Unida en 2006, y que ha contado con el apoyo de la agrupación de congresistas latinos, es atrevida. En nuestra opinión la actual situación puede compararse con la de Abraham Lincoln cuando, obstaculizado por la cobardía de su propio partido en el Congreso, anunció la proclamación de emancipación de los esclavos.

Los líderes demócratas y Hillary Clinton, la aspirante a la presidencia, deben rendir cuentas. Si no se toma ninguna acción ejecutiva para el 27 de noviembre, nos comprometimos a organizar una candidatura latina independiente para la presidencia en 2016.

Vamos a circular peticiones para exigir que el congresista Luis Gutiérrez se postule para la presidencia