Cómo mantener la mente despierta con la salvia y otras sustancias inesperadas

Más allá del café y el té, existen alternativas para mantener el cerebro alerta. La BBC preguntó a expertos que analizaran cuán eficaces son para ese fin la salvia, la goma de mascar y las descargas eléctricas.
Cómo mantener la mente despierta con la salvia y otras sustancias inesperadas
Mujer huele planta de salvia.

El café y el té suelen ser el primer recurso de quienes están cansados y necesitan mantenerse despiertos. ¿Pero es una dosis de cafeína la mejor manera de tener la mente alerta? ¿Han probado con la salvia?

Aquellos que consumen tazas y tazas de café asumen que la cafeína es muy efectiva para mantener el cerebro despierto.

Pero como nunca está de más poner en tela de juicio las suposiciones, pedimos al profesor Peter Rogers, de la Universidad de Bristol, en Reino Unido, que llevara la cuestión al laboratorio.

Rogers reclutó a 20 voluntarios, de los cuales 10 normalmente no toman cafeína.

A los otros 10, consumidores habituales de esa sustancia, les pidió que se abstuvieran tomarla durante al menos 12 horas.

El doctor midió la agilidad mental, la concentración y la destreza de ambos grupos.

Después les hizo tomar una bebida con alta concentración de cafeína y volvió a evaluar sus capacidades.

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“En general, el tiempo de reacción de los consumidores regulares de cafeína que llevaban horas sin tomarla era mayor, estaban somnolientos y menos alerta que aquellos que no tomaban la sustancia habitualmente”, explica Rogers.

Estas capacidades mejoraron después de tomar la bebida con cafeína, pero sólo al nivel de aquellos que no la consumen antes de tomar la bebida.

Al tomarla, el tiempo de reacción de los segundos también mejoró, pero se volvieron ansiosos.

El profesor Rogers aclara que, al contrario de lo que la mayoría cree, tomar muchos cafés de forma habitual no mejora la capacidad mental.

“Parte del problema es que desarrollamos la dependencia a la cafeína rápidamente”.

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Entonces, si se quiere mantener el cerebro alerta, ¿qué otras opciones existen?

¿Qué tal el azúcar, la salvia y la goma de mascar?

Le pedimos al doctor Andy Johnson, de la Universidad de Bournemouth, Reino Unido, que midiera el efecto de estas tres opciones como mitigadoras de la somnolencia vespertina.

El médico reunió a 24 voluntarios y midió su estado de alerta por la mañana.

Después, por la tarde, les dió aleatoriamente chicle, dulce de azúcar, una píldora de salvia y otra placebo.

A la hora les hizo completar unas pruebas realmente aburridas.

Los voluntarios repitieron el proceso otras tres veces durante una semana.

Como era de esperar, el placebo no cambió mucho el estado del los que lo tomaron.

Estos seguían adormilados por la tarde.

Los que tomaron dulce de azúcar, por otro lado, se sentían incluso peor.

La goma de mascar, sorpresivamente, mejoró el humor de los voluntarios.

Posiblemente se deba a que mascar chicle aumenta el flujo sanguíneo hacia la cabeza.

Salir a caminar sería, probablemente, igual de efectivo.

De hecho, la única de las opciones con las que las capacidades de los voluntarios mejoraban fueron las píldoras de salvia.

Esto no es tan improbable como puede parecer.

Una reciente revisión de ocho ensayos clínicos con el objetivo de determinar “las propiedades farmacológicas de las plantas de la especie Salvia sobre la memoria, el deterioro cognitivo y la enfermedad de Alzheimer” ha concluido que la relación existe.

Seis de estos estudios se hicieron con personas sin afecciones y otras dos con pacientes con Alzheimer.

Los investigadores concluyeron que el extracto de salvia puede aumentar la capacidad cognitiva de forma segura.

Sin embargo, advirtieron que es necesario hacer ensayos para establecer cuál debe ser la dosis y de qué forma se debe tomar la salvia para que tenga ese efecto: como extracto, como aceite esencial o tomando directamente la planta cruda.

La razón por la que esta planta tiene relación con la memoria es porque contiene un inhibidor de colinesterasa, enzima responsable de catalización de la hidrólisis del neurotransmisor acetilcolina.

El nivel bajo de acetilcolina en el cerebro se asocia a problemas de memoria.

El estudio sobre esta planta está en la primera fase, pero esto abre la puerta a futuras investigaciones.

Existe una última opción, la más extrema: las descargas eléctricas.

¿Pero es seguro sacudirse el cerebro con electricidad?

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Durante años varios científicos han probado la estimulación directa transcraneal, suministrando corriente directamente al cerebro a través de pequeños electrodos, para tratar de mejorar desde la capacidad de aprender hasta el tiempo de reacción.

La doctora Charlotte Stagg, de la Universidad de Oxford, Reino Unido, han utilizado la técnica para ayudar a recuperar la fuerza de sus manos a aquellos que sufrieron un infarto.

La experta ha observado que la recuperación de los pacientes que han sido sometidos a la estimulación directa es más rápida que la de los que han sido tratados con otros métodos.

Según ella, se debe a los efectos que las pequeñas descargas eléctricas tienen sobre las conexiones neuronales.

Para comprobar cómo se siente, el periodista de la BBC Michael Mosley pidió a la doctora que le colocara los electrodos en la cabeza y encendiera la máquina.

¿Más allá de un leve picor y la sacudida, sintió alguna diferencia?

“Si”, responde tajante Mosley.

“En una prueba en la que debía pulsar un botón al ver encenderse una luz, mi tiempo de reacción mejoró de 650 milisegundos cuando la máquina estaba apagada a 550 milisegundos cuando la encendió”, explica.

Y el resultado concuerda con los obtenidos con otros pacientes.

La estimulación directa transcraneal se está probando en la actualidad no sólo para ayudar a las personas a recuperarse de un accidente cerebrovascular, sino como un tratamiento potencial de la depresión.

Sin embargo, a la doctora Stagg le preocupa que la gente eche mano de dispositivos de fabricación casera o de aparatos que se venden por internet.

“Hacemos nuestras investigaciones de una manera muy controlada”, señala. “Pero desconocemos las consecuencias de un uso prolongado y no controlado de la estimulación directa”.