Qué esperar de la economía

Congreso y presidente tienen que acordar qué hacer con la mayor preocupación de unos electores que sufren una lenta recuperación

La economía es la preocupación con la que se acercaron a votar unos ciudadanos que ven o sufren el estancamiento cuando no erosión de la clase media y la lenta recuperación de la crisis. Con ello en mente los ciudadanos de Arkansas, Nebraska, Alaska y Dakota del Sur aprobaron la subida del salario mínimo y ligar futuras alzas a la inflación en los dos últimos, algo que marca la diferencia.

En Illinois y Wisconsin votaron a favor de una medida no vinculante para hacer lo mismo.

En Massachusetts se aprobó una medida para asegurar bajas pagadas por enfermedad a los trabajadores.

En aparente contradicción con estas causas, normalmente bandera de la izquierda, los electores han dado la victoria, incluso en esos mismos estados, a políticos republicanos opuestos a estas medidas.

Sobre estas bases, ¿qué va a pasar con la agenda económica que tanto preocupa?

La subida salario mínimo federal ($7.25 desde 2009) naufragó en abril por la oposición republicana y cada vez más estados han subido esta paga. El debate en Washington corre el riesgo de ser irrelevante porque cada vez más estados tienen un salario mínimo mayor que el federal y los republicanos siguen oponiéndose a ello sin consecuencias políticas por más que el mandato directo de los votantes sea que hay que subirlo.

No habrá más cierres de gobierno (ni problemas con el pago de la deuda) como en el pasado. Lo prometió ayer quien será líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell.

El Obamacare no será cuestionado en su totalidad, al menos por los republicanos moderados, pero McConnell ya habla de acabar con un impuesto sobre aparatos médicos que Obama está dispuesto a revisar. El presidente aceptará “cambios responsables” pero no quiere comprometer la obligación de hacerse con el seguro médico u otros cambios fundamentales de la ley. Será fuente de fricción.

El Medicaid no se expandirá en estados que han decidido no hacerlo ya y muchos ciudadanos seguirán sin cobertura médica.

En negociaciones comerciales habrá acuerdos, incluso en el contencioso Tratado Transatlántico, porque ambos partidos favorecen el libre comercio con relativamente pocos matices.

En el sector energía los republicanos quieren aprobar el controversial oleoducto Keystone para transporte de crudo canadiense a través de EEUU. El presidente no quiso cerrar del todo la puerta al proyecto pero ayer volvió a hablar de consideraciones medioambientales y de que el país ya tiene una elevada producción de petróleo y gas mientras gana peso la energía limpia. No tiene prisa.

El congreso tiene que ampliar rebajas fiscales para que lleguen a 2015 estímulos a la investigación y desarrollo además de la inversión en equipamiento de pequeños negocios, entre otros. Puede haber rebaja de la tasa impositiva a las empresas a cambio de que se cierren agujeros en la ley que permiten amplias deducciones.

Los republicanos quieren facilitar fiscalmente la repatriación beneficios empresariales en el extranjero. Ayer Obama no fijó su postura