Un impulso para el Made in America

Tanya Menendez es cofundadora de Maker's Row, una empresa que une a creadores y fabricantes
Un impulso para el Made in America
Tanya Menendez es cofundadora de Maker's Row

En 2000 EE.UU. y China eliminaron la posibilidad de elevar las tarifas que encarecían las ventas internacionales de sus productos. Un momento histórico de normalización comercial que aceleró la crisis de la industria americana. China ganó competitividad en precios.

Entonces, Tanya Menendez era una adolescente.

Hoy, esta californiana de 27 años, cuyos padres son de Nicaragua y El Salvador, trabaja junto con su socio, Matthew Burnett, en una empresa que cofundaron hace dos años. Se trata de Maker’s Row, una compañía en la que se han unido ideas como las de Match.com y las Páginas Amarillas para dar un impulso al Made in America.

Maker’s Row es un servicio en Internet que pone en contacto a creadores con quienes les pueden facilitar materias primas y la fabricación de sus diseños e ideas ya sea ropa, muebles, bolsos…, en EE.UU.

La empresa se gestiona desde el barrio de Dumbo en Brooklyn y su trabajo fortalece el sector de la manufactura. “Hay empresas cuya cartera a través de nuestros clientes supone desde el 25% hasta casi el 90% de su negocio y han tenido que contratar más personal”, explica Menendez. Además están creando el software para gestionar los proyectos de producción con todas las piezas de la cadena de creación y fabricación para hacerlo más eficiente.

La empresa, que ahora emplea a 10 personas, tiene hoy 5,000 factorías de distintos tamaños en su directorio y 50,000 clientes que usan sus servicios.

Los clientes son pequeños negocios pero también grandes marcas como Ralph Lauren que buscan la forma de producir de forma eficiente en un lugar conocido, con buenos procesos productivos, donde no haya barreras de idiomas como en China, distancias que supongan meses en transporte y se pueda colaborar más estrechamente entre creador y productor.

Estas soluciones fueron buscadas por Burnett para su propia empresa, Brooklyn Bakery, una compañía que a pesar de su nombre se dedicaba a crear productos de cuero como carteras o correas de relojes.

Mientras Burnett batallaba para mejorar su empresa, Menendez, licenciada en sociología, había aparcado su inicial deseo de convertirse en educadora y para trabajar en Google primero (“en gestión, buscando procesos de trabajo eficientes”, explica) y en Goldman Sachs después.

Burnett convenció a Menendez a que fuera a trabajar con él en ventas y juntos buscaron la solución a los problemas de encontrar fabricantes en el país que pudieran hacer una producción a pequeña escala.

Esa misión se convirtió en la raíz de la empresa hasta el punto de que “dejamos de trabajar en Brooklyn Bakery”, cuenta Menendez, “para dedicarnos a buscar esas piezas que nos faltaban y que faltaban a otros creadores”.

El primer paso, obviamente, fue buscar esas fábricas, pequeñas, medianas y grandes. “A través de catálogos pero también con referencias de unos y otros yendo a shows comerciales y de fabricantes y llamando a muchas puertas”, explica. Maker’s Row busca los mejores fabricantes para garantizar la calidad. Menendez asegura que muchas de esas fábricas son de latinos que empezaron trabajando en ellas.

Maker’s Row pasó por un incubador de empresas donde consiguieron formación empresarial y un millón de dólares en financiación. La empresa cobra comisiones por el acceso a la red y aún está en la etapa inicial en la que no se llega a ganancias. No obstante, tanto la idea como el plan de negocios es del tipo que los inversores buscan para poner su dinero.

Su planes pasan por incrementar los servicios de la plataforma, mejorarla eficiencia y añadir más fábricas a su nómina. La idea es que no solo creadores de moda, complementos o muebles saquen partido de esta idea sino que más empresarios en sectores como “paquetería, cosméticos o alimentación encuentren lo que necesiten”, dice Menendez