Facebook, el alquimista

La red social más grande del mundo cocina algoritmos en su laboratorio. No todos sus clientes están satisfechos. En nuestro blog de tecnología "¿Un mundo feliz?", les contamos por qué.
Facebook, el alquimista
Facebook

Entre más crece Facebook, más acarrea críticas.

Una de las más recientes se enfoca en que el contenido de las Páginas que hospeda no está llegando al mismo número de usuarios que solía alcanzar. Y la culpa, dicen, es del algoritmo.

No es un secreto que la red de Mark Zuckerberg emplea una fórmula para determinar que contenido muestra en la sección de “Noticias”.

La idea detrás de ésta es que sólo enseña a sus usuarios publicaciones que son relevantes para ellos, provenientes de las fuentes de contenido con las que más interactúan.

El problema es que entre más crece el número de usuarios de la red social, más contenido compite por captar la atención de sus más de 1.300 millones de usuarios.

Facebook asegura que cada día tiene en promedio 1.500 historias listas para mostrar a sus usuarios, pero sólo puede enseñarles un máximo de 300 publicaciones.

Para decidir qué información resaltar, el algoritmo de la red social toma en consideración una serie de elementos: qué tanto interactuamos con una fuente de contenido (amigos, familia, páginas, grupos), qué publicaciones compartimos, en cuáles comentamos, a qué hacemos clic y, en menor medida, qué tanto “nos gusta” algo.

Por ello, Mark Zuckerberg dijo recientemente, durante su primera sesión de preguntas y respuestas con los usuarios de su sitio, que “si quieren extender el alcance de sus páginas, tendrán entonces que publicar contenido más atractivo”.

Hace unas cuantas semanas la historia era diferente. En Facebook abundaban fotos grandes con un pequeño texto encima de la imagen y un vínculo para leer más sobre el tema. Pero la empresa dejó de dar relevancia a dicho contenido calificándolo de una “carnada de clics” en la que se revelaba poca información para obligar al usuario a ir a otro sitio.

Desde entonces el algoritmo privilegia más a los vínculos con imágenes, es decir cajas -como la que pueden ver a la derecha- en la que se da más información sobre el contenido promovido a fin de que el usuario tenga más elementos para decidir si quiere hacer clic en él o no.

Por supuesto Facebook parece enfrentarse a una conflictiva contradicción.

Por un lado gana dinero a través de la publicidad que vende y muchos de esos recursos provienen de las empresas cuyas páginas dicen estar sufriendo por los cambios en el algoritmo.

Por el otro lado, la red social más grande del mundo no puede olvidar a sus usuarios.

Son ellos los que la han llevado a donde está y los primeros que la abandonarán si el contenido que les muestra deja de ser relevante.

En una pregunta directa al respecto Zuckerberg se cuestionó a cuál de los dos públicos tenían que atender y respondió: “En cada decisión que tomamos, optimizamos nuestro sitio pensando en los usuarios, para asegurarnos que sean ellos los que vivan la mejor experiencia”.

Y casi unas horas después la red social lanzó una nueva herramienta de configuración que permite dejar de seguir a amigos o páginas.

Es decir, siguen siendo nuestros amigos o apareciendo entre nuestras páginas pero su contenido dejará de mostrarse en la sección de Noticias.

Para los menos aventurados existe la opción de “esconder” un contenido haciendo clic en la parte superior derecha de la publicación. Al hacerlo pueden indicar que quieren ver menos contenido de esa persona o empresa sin tener que dejar de seguirlos.

Claramente Facebook está intentando no alienar a sus usuarios con contenido que no les guste o que encuentren poco relevante. En el camino, sin embargo, podrá fruncir el ceño de más de una empresa cuya página se vea afectada.

La balanza entre anunciantes y usuarios no será sencilla y quizá sea muy difícil satisfacer a todos.

El alquimista lo sabe por lo que éste no será su último algoritmo. Después de todo desde hace siglos se busca a la Piedra Filosofal y aún no ha sido encontrada.

Lean las entradas anteriores a nuestro blog “¿Un Mundo Feliz?”