Limitarán confinamiento solitario en Rikers Island

Otras reformas anunciadas incluyen aumento en cámaras de vigilancia y el traslado de los presos más violentos a celdas con mayor supervisión
Limitarán confinamiento solitario en Rikers Island
El comisionado del DOC informó que, para fin de año, ya no habrá adolescentes segregados.
Foto: Archivo

NUEVA YORK – La cárcel de Rikers Island tendrá más cámaras de vigilancia y los presos más violentos serán movidos a celdas segregadas con mayor supervisión. Los cambios son parte de una serie de reformas anunciadas esta semana con el fin de reducir el uso excesivo de la segregación punitiva y los casos de violencia en la segunda cárcel más grande del país.

El sistema carcelario municipal ha recibido una lluvia de críticas y ha estado en la mira de las autoridades federales por los crecientes casos de abuso contra reos y por situar a adolescentes en celdas de confinamiento solitario.

“Esta es una institución que realmente necesita un cambio de cultura”, sostuvo el alcalde Bill de Blasio, el jueves, durante una mesa redonda con miembros de la prensa. El funcionario se refería al Departamento de Correcciones (DOC), la agencia municipal encargada de la cárcel Rikers. El Departamento de Salud (DOH) provee de personal para servicios de salud mental, entre otros.

Las reformas también incluyen una unidad de celdas especializadas para presos con problemas mentales y una separada para personas transgénero; esta última será la única en la nación. “Diferentes poblaciones tienen necesidades distintas y todos no pueden ser tratados por igual”, aseveró el comisionado de DOC, Joe Ponte. Su departamento supervisa a 12,300 reos.

El comisionado también informó que, para fin de año, ya no habrá adolescentes segregados. El cambio se debe a que un reporte del Departamento de Justicia federal determinó que el castigo es “excesivo” para los menores. Actualmente, hay 13 adolescentes, de 16 y 17 años, en confinamiento solitario. Para los adultos, el tiempo máximo de segregación será reducido de 90 a 30 días por infracción.

Las reformas deben ser aprobados por la Junta de Correcciones, la entidad de nueve miembros que supervisa el sistema carcelario de la ciudad.