Celebrando el Espíritu navideño

Lástima que se ha ido perdiendo lo religioso para ser reemplazado por las compras y los regalos
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Jesucristo, cuyo nacimiento de hace mas de dos mil años se conmemora hoy, nació en Belén, una población en una zona desértica, con palmeras datileras y olivares.

Cuando yo era niño, en México, tratábamos de reproducir para la Navidad ese ambiente y construíamos lo que llamábamos un “nacimiento” en que no había vegetación exuberante. Por supuesto que no había pino.

Desde el 15 de diciembre se llevaban a cabo las tradicionales “posadas” en las que se representaba a los peregrinos José y María que iban pidiendo alojamiento por nueve días hasta que en la Noche Buena acostábamos al niño Jesús en el pesebre.

Todo esto se celebraba con cánticos, piñatas, frutas y dulces para los niños. Tenía tenía un aire religioso que lastimamente se ha ido perdiendo.

A los 9 años de edad, en que fui enviado a Alemania, me sorprendió entre otras muchas cosas, el pino que se usaba en la época de Navidad, cuyo origen es de los países de alrededor del Mar Báltico y que significaba en la antigüedad, la continuidad de la naturaleza, porque el invierno no podía destruir el verde de esos arboles.

La decoración era sencilla porque era el árbol en si el símbolo navideño y los cantos que acompañaban la Noche Buena. Todos tenían cierto aire espiritual, sin importar la religión que profesaran las personas en sus casas.

Independientemente de las formas de celebrar la Navidad que eran totalmente distintas en México y en Alemania, en ambas se tenía lo que ha dado en llamarse Espíritu Navideño; se celebraba en familia, se promovía la caridad, se compartían los alimentos, y reinaba la paz.

Mi tío Ricardo (hermano de mi papá), que estuvo en el ejército alemán en la Primera Guerra Mundial me contaba que en la Noche Buena, en la terrible guerra de trincheras de Verdún, se suspendían las hostilidades, no había gases venenosos ni disparos. Y en muchos lugares de esas trincheras salían los soldados franceses y alemanes a fraternizar, unos con botellas de vino y otros con barriles de cerveza, y celebraban juntos hasta que llegara la hora de volverse a matar.

Eso demuestra la fuerza que tenía en Europa en esa época el sentido de la Navidad. La famosa frase de Noche de Paz y la canción que lleva su nombre, junto con otras canciones de orígenes ancestrales, siguen siendo los símbolos de ese espíritu en gran parte del mundo actual.

Es una pena que actualmente se esté perdiendo el Espíritu Navideño y que su importancia se haya ido reemplazando en esta época por la de la comercialización y los regalos que se intercambian.