Buscan limpiar Vieques y Culebra

Delegación de expertos ambientales visitará las islas para examinar nueva tecnología que acelere la recuperación

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Buscan  limpiar Vieques y Culebra
Aún se ven en algunas zonas de la islas de Vieques y Culebra restos de las municiones de la Marina de Guerra.
Foto: archivo.

San Juan

El Gobierno de Puerto Rico estudia nuevos métodos de limpieza para aplicarlos en las pequeñas islas de Vieques y Culebra, donde permanece munición depositada, tras décadas de ser usadas por la Marina estadounidense como campo de tiro para sus prácticas militares, informaron ayer fuentes oficiales.

El secretario de la gobernación, Víctor Suárez, explicó a través de un comunicado que una delegación de expertos ambientales de Puerto Rico visitará áreas recuperadas por parte de la Marina de EE.UU. para examinar nueva tecnología y estrategias de limpieza que aceleren la recuperación de las playas de las islas.

El funcionario señaló que el asunto es un tema habitual en las conversaciones que sostiene el Gobierno de Puerto Rico con la Casa Blanca y la Marina de Guerra de EE.UU., tras apuntar que en los pasados dos años ha habido adelantos para continuar los procesos y el pago de los trabajos de limpieza de los terrenos.

Las negociaciones entre el Gobierno de Puerto Rico y Washington se llevan a cabo a través de la Junta de Calidad Ambiental, el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales y la Oficina de Puerto Rico en Washington, mientras que por parte norteamericana los interlocutores son la Marina, el Cuerpo de Ingenieros y la Agencia Federal de Protección Ambiental (EPA).

El secretario de la gobernación explicó que desde 2004, fecha en que comenzó el proceso formal de limpieza de las islas, ya se han retirado cerca de 28,000 piezas militares que incluyen munición, bombas, artefactos y residuos de explosivos.

La Marina de Guerra de EE.UU. ocupó parte de las islas de Vieques y Culebra durante cerca de 40 años, hasta mayo de 2003, para utilizarlas como campo de tiro, además de alquilar esas zonas a otras naciones para que probaran su armamento.

Las cuatro décadas de explotación militar dejaron en la isla, de gran riqueza medioambiental, restos de munición que permanecen en sus aguas