El sueño americano, más lejos que nunca

Obama presenta hoy un presupuesto con medidas para aliviar a los menos favorecidos

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El sueño americano, más lejos que nunca
El presidente Barack Obama ha puesto el foco de atención político en la parte mayoritaria de la población de los Estados Unidos.
Foto: EFE

El presidente Barack Obama presentará hoy lunes su proyecto de presupuesto para el año fiscal que empieza el 1 de octubre.

Entre otras cosas, el Presidente quiere acabar con el llamado “secuestro de gastos” automático en toda la Administración, que comenzó en 2013 y empezar a poner en marcha la agenda de lo que ha llamado “la economía de la clase media”.

Este es el programa que dominó su reciente discurso del estado de la Unión y cuyas propuestas giran en torno a las subidas de los impuestos a los más ricos para reforzar los programas y las políticas fiscales que ayudan y pueden fortalecer a la clase media.

El Presidente ha puesto el foco de atención político en esta parte mayoritaria de la población con la que se identifica la mayoría de los ciudadanos por dos motivos.

El primero porque es clave (por su número y su papel crucial en una economía sana) y en segundo lugar porque verdaderamente su situación es precaria, según un estudio del Pew Charitable Trust. Apenas un revés (pérdida de empleo, un gasto elevado extraordinario, etc.) puede ser devastador .

La razón es que el 70% de los hogares, según los análisis del Pew, tiene al menos uno de estos problemas: ahorros limitados que no cubren un mes de gastos, ingresos que se gastan en su integridad o son insuficientes y problemas de deuda.

Casi un tercio de los hogares tienen dos de estos tres problemas.

“Aunque la economía nacional se está recuperando de la Gran Recesión”, la mayor parte de las familias siguen en una posición financiera frágil”, se explica en este informe.

Erin Currier, directora del Proyecto de Movilidad y Seguridad Financiera del Pew Center, dice que “incluso aquellos con ingresos relativamente altos están en la cuerda floja”.

Las evidencias de este estudio, según Diana Elliot —una de las investigadoras de este informe—, “tienen que informar a los legisladores para que diseñen las mejores políticas.

Lo que exponemos es cómo varios factores se relacionan y afectan a las familias”.

Uno de estos factores es que los salarios de la mayoría de los trabajadores no han evolucionado al mismo ritmo de la economía y tampoco el patrimonio de los menos favorecidos.

Según los datos del Pew, los ingresos se han incrementado en los últimos 30 años.

Entre 1979 y 1999 el cheque del salario creció un 22% pero desde finales de los noventa hasta 2009 la subida ha sido apenas de un 2%.

Es el producto de la desigualdad que se ha agudizado tras la Gran Recesión y que ha tenido como resultado que la mayor parte de las ganancias de la recuperación económica hayan ido a parar a los hogares más adinerados y que programas sociales como los cupones de alimentos estén en niveles de uso históricamente altos.

Los ingresos se han estancado hasta el punto de que el 47% de las familias ha gastado todo lo que ganó el año pasado o más, incluso cuando los niveles de consumo se han rebajado a los niveles de los noventa.

La precariedad se acentúa cuando se considera que el 55% de los hogares no podrían susbsistir ni siquiera un mes con sus ahorros en efectivo.

En el caso de las familias que menos ingresan apenas podrían cubrir los ingresos que necesitan en dos semanas. Incluso aunque se vendiera la casa o se anularan los planes de pensiones, el hogar promedio de clase media no podría reemplazar con ello más de cuatro meses de ingresos.

Aunque Elliot afirma que el Pew no hace recomendaciones políticas, sí revela en las cifras de ingresos lo importante del papel del Estado.

El ingreso promedio de los hogares, a pesar de haber sido plano en los últimos 30 años, se elevó tras impuestos y contando con transferencias del Estado “subrayando así el importante papel que las transferencias y los impuestos juegan a la hora de apoyar la seguridad financiera de la familia típica americana“.

El presidente Obama podría incluir en su presupuesto un mayor gasto en infraestructura para crear nuevos empleos, expandir los créditos fiscales por niños, ampliar las inversiones en educación, reducir tasas impositivas a familias menos favorecidas… De momento, los conservadores no se han mostrado dispuestos a aceptar ninguna subida de impuestos a nadie, por rico que sea