La mutación de la F1: de los cambios creativos al diseño casi idéntico de los autos

La competencia en 2015, sin novedades técnicas a la vista, cambió de dominadores tras los ensayos de Jerez; Ferrari, a la cabeza
Sigue a El Diario NY en Facebook
La mutación de la F1: de los cambios creativos al diseño casi idéntico de los autos
El piloto finlandés de la escudería Ferrari, Kimi Raikkonen, en boxes con su monoplaza SF15-T durante la última jornada de los entrenamientos de pretemporada del Mundial de F1 de 2015. Foto: EFE

Es algo sistemático desde hace un buen tiempo en la Fórmula 1: la creatividad de los ingenieros y de los técnicos encuentra demasiadas limitaciones en el reglamento. Sin ser demasiado observador, se percibe en el grupo de máquinas que año tras año componen la grilla de la categoría. Los coches son cada vez más parecidos entre sí y si hoy estuvieran decorados todos del mismo color, pocos lograrían distinguirlos. Quizá por ello, las presentaciones ya no causan el impacto mediático de años atrás. Chasis delgados, con menos aditamentos aerodinámicos, trompas caídas (rectilíneas o curvadas), imperceptibles entradas laterales para el aire -de casi idénticas dimensiones en cada modelo- y un frente agresivo con spoilers cortos. Lejos parecen quedar hoy los 70, cuando alguien se animaba a diseñar un doble alerón delantero, instalar una toma dinámica de generosas proporciones o a presentar un coche de seis ruedas. Ese vuelo creativo al que le han cortado las alas progresivamente bien podría ser un ítem determinante para que la máxima divisional ya no interese como antes. Y si a ello se le suma que la última temporada fue bastante monótona y con un dominador repetido de principio a fin, todo apuntaba a un escenario desalentador para 2015. Pero no por nada la Fórmula 1 históricamente se las ingenió para reinventarse una y otra vez…

Esta semana, las máquinas salieron al ruedo para los primeros ensayos de 2015 en el trazado español de Jerez de la Frontera. Y así como el año pasado hubo críticas por el sonido bajo de los motores que luego fueron disipándose, esta vez la expectativa era mínima, porque durante la pretemporada todos reconocieron que iba a ser imposible cazar a los casi imbatibles Mercedes, al menos en el corto plazo. Claro que cuando Sebastian Vettel, la flamante adquisición de Ferrari, obtuvo el mejor regiostro en los dos primeros días de pruebas, algunos semblantes empezaron a cambiar. Lo había logrado con los Mercedes W06 de Lewis Hamilton y de Nico Rosberg en la pista, lo que le daba un valor agregado a su rendimiento. En la tercera jornada, apareció el actor menos pensado: el brasileño Felipe Nasr se puso al tope de los tiempos con el Sauber. Un nuevo festival para el asombro. Y ayer, fue el turno de alguien a quienes muchos creían desmotivado y lejos de sus días dorados: Kimi Raikkonen, quien dominó con la otra Ferrari, como para que en Maranello se ilusionen con reverdecer laureles. Cuatro días de prácticas, tres con una Rossa al tope y el restante encabezado por un coche suizo, pero con un motor de la casa italiana…

¿Y los principales candidatos? El campeón Mercedes, amplio dominador de la última temporada, y McLaren, el que tras sellar una alianza con el motorista Honda amenazaba con volver a ser el “patrón” de la categoría como en los pletóricos tiempos de Prost y Senna, no pudieron refrendar lo que se esperaba de ellos.

¿Y el resto? Para el debutante Max Verstappen, su Toro Rosso es un coche “fiable”. Romain Grosjean dijo que su Lotus le generó “buenas impresiones”. Felipe Massa asegura que el Williams es “consistente”. Daniel Ricciardo admite que, afortunadamente, en el nuevo Red Bull tienen “mucho para progresar”. Y Raikkonen, claro, no descubre nada cuando indica que la flamante Ferrari es “rápida ante todo”. Esa fe que invade a cada escudería contrasta, impensadamente, con la incertidumbre que transitan por estas horas los dos equipos que en los papeles previos se adivinaban como los más contundentes. Fernando Alonso y Jenson Button mantienen el gesto adusto al no encontrar soluciones que urgen con celeridad en la combinación McLaren-Honda y la pareja Hamilton-Rosberg todavía no da crédito a que sean otros los dueños de la escena en los cronómetros. El mapa del poderío parece haber sufrido una impensada metamorfosis en apenas cuatro días.

Aunque fue el equipo que más giró en el trazado español (516 vueltas), Mercedes no llegó a liderar ni un día las prácticas. Para colmo, Hamilton tuvo un problema de pérdida de agua y Rosberg penó con un repentino apagón de su impulsor. Mientras, McLaren pareció cargarse todos los problemas de confiabilidad que rondaron por Jerez y sus hombres apenas pudieron desandar 79 giros, lo que representa menos de 350 kilómetros, más allá de que el mejor giro de Alonso fue ¡seis segundos! más lento que el 1m21s516/1000 con el que Kimi selló ayer la vuelta más rápida de todos los días de trabajo.

Quizás el resultado de las prácticas sea algo relativo y desde aquí hasta el 15 de marzo, cuando arranque el Mundial en Melbourne, el espectro global vuelva a revertirse (faltan las pruebas en Montmeló, previstas para fin de este mes). Lo concreto es que, con coches cada vez más parecidos entre sí, las ilusiones y expectativas de unos y otros son tan fluctuantes como impredecibles. Es bien distinto lo que hoy, por ejemplo, pasa por las cabezas de Vettel y de Nasr, que por las de Alonso y Hamilton. Con eso, en el balance del día a día, a la Fórmula 1 le alcanza y le sobra para mantener el interés siempre latente.