Tú decides quién quieres ser

A veces nos dejamos llevar por nuestros instintos, y no pensamos bien antes de decir o hasta dejar por escrito una palabra que puede causar mucho daño
Tú decides quién quieres ser
Está en nuestras manos el dejar o no una buena impresión con las demás personas.

Hace unos días, un amigo me abrió los ojos cuando me dijo: “Carolina, tú decides quien quieres ser”. La conversación llegó a la mesa porque estábamos hablando de las decisiones que tomamos y como estas afectan nuestro futuro para bien y para mal.

Pareciera que a veces buscamos excusas para los demás y especialmente para nosotros mismos cuando nos equivocamos. Queremos pensar que nuestras acciones están fuera de nuestras manos, cuando no es así. Nos hace sentir bien el ‘encontrar culpables’ para de una manera u otra deslindarnos de la responsabilidad de lo que hacemos o dejamos de hacer.

En lo personal, creo que me ha pasado más de una vez y finalmente estoy recapacitando. Todos tenemos más de una opción para enfrentar un problema o un reto. De hecho, los problemas de la vida, en la mayoría de ocasiones, son tan grandes o pequeños dependiendo de la forma en que reaccionemos a ellos.

Me acuerdo perfectamente de ese correo electrónico que recibí hace unas semanas de alguien que estaba muy molesto conmigo. Creo que yo tenía la razón, y por eso, me molestaba aún más estar recibiendo un mensaje faltándome al respeto cuando yo no había hecho nada malo. En ese momento, me acordé de las palabras de mi amigo Manuel: “Carolina, tú decides quien quieres ser”, y sí, aunque instantáneamente quise responder ese mensaje y defenderme, pensé bien las cosas y me di cuenta que yo podía decidir ser respetuosa y responder cuando me calmara.

Al final del día, me alegro no haber seguido mi impulso y tal vez hasta haber terminado una amistad por una mala decisión o mejor dicho, un mal entendido que no valía la pena.

Todos decidimos quienes queremos ser y está en nuestras manos el dejar o no una buena impresión con las demás personas. Cada mañana cuando nos levantamos y se nos cruza un mal pensamiento, o una experiencia desagradable con alguien más, no olviden pensar esto, y verán como poco a poco su vida se va llenando de tranquilidad.

Mi madre siempre dice: “cuando dos personas están discutiendo, quien grita es quien no tiene la razón.” A veces nos dejamos llevar por nuestros instintos, y no pensamos bien antes de decir o hasta dejar por escrito una palabra que puede causar mucho daño.

Todas las mañanas tenemos la oportunidad de ser mejores personas, y de no hacer los pequeños problemas de la vida más grandes de lo que realmente son. A veces nos victimizamos a nosotros mismos y a los demás. Justificamos hasta crímenes diciendo “pobre persona, seguro robó ese banco porque de niño no le enseñaron a ser honesto”. Y si, posiblemente esa persona no haya tenido una familia estable, pero entonces ¿qué pasa con los que tampoco tuvieron un buen ejemplo y están saliendo adelante?

Creo que en esta vida tenemos la oportunidad de ser quien queramos ser, y ese es un regalo hermoso que tenemos que aprovechar. No podemos permitir que nada, ni mucho menos un impulso dicte que tipo de ser humano somos, y las decisiones que tomamos. Al fin de cuentas, cada paso que tomamos tiene consecuencias buenas y malas.

Y tú, ¿quién quieres ser hoy?

Espero sus comentarios,
@CarolinaSarassa
www.CarolinaSarassa.com