Prende el debate sobre regulación a salones de uñas

Mientras trabajadoras presionan para mejorar sus condiciones, políticos piden no asfixiar a los dueños

Nueva York – Políticos, activistas y empleadas de salones de uñas debatieron y compartieron opiniones este viernes sobre la propuesta de ley que busca regular estos negocios. Durante una audiencia realizada en el Concejo Municipal, los miembros del Comité de Salud escucharon primero que nada a la defensora del pueblo Letitia James, principal promotora de la medida.

“Los salones de uñas están llenos de condiciones insalubres tanto para clientes como para los empleados”, dijo James. “Sólo hay 32 inspectores para 5,000 salones de uñas“.

La ley, si es aprobada, creará nuevas directrices sanitarias y un equipo de trabajo que investigará los riesgos para la salud, que rodean a este negocios de arreglar uñas.

Entre otras propuestas que se manejan está el obligar la instalación de mejores sistemas de ventilación, ya que en estos negocios se usan fuertes químicos, y el uso de una sistema de letras, similar al que se aplica a los restaurantes, para certificar los estándares sanitarios de los salones. Además, se está pidiendo más fondos para contratar a más fiscalizadores, ya que hoy en día sólo el 25% de los locales son inspeccionados por falta de recursos. Estimaciones hablan de que fiscalizar cada salón en la ciudad implicaría $7,2 millones anuales.

Sin embargo, otras voces han pedido moderar estas medidas y poner el énfasis en la educación de clientes, empleados y empleadores, para evitar dañar a estos pequeños negocios, muchas veces propiedad de inmigrantes. “Tenemos que lograr un equilibrio entre normas de salud y regulaciones que no terminen ahogando a estos negocios”, dijo el asambleísta estatal Ron Kim.

Kim argumentó que había que tener mucho cuidado con ahogar a estos salones, los cuales operan con márgenes de ganancias limitados y para los cuales las nuevas demandas pueden implicar costos demasiado altos. Un ejemplo de esto son los sistemas de extracción de aire más eficaces que se les pediría a estos locales.

Por otra parte, expertos en salud en el trabajo recordaron que hay que proteger a los empleados frente a sustancias químicas altamente nocivas. En la mayor parte de los salones de uñas se utilizan una serie de productos que afectan no sólo a los clientes, sino principalmente a los empleados que deben soportarlos de manera constante. “Son conocidos como el trío tóxico. El formaldehido es un cancerígeno. El ftalato de dibutilo causa defectos al nacimiento. Y el tolueno causa problemas reproductivos y en el sistema nervioso”, explicó Charlene Obernauer, directora ejecutiva del Comité para Seguridad y Salud Ocupacional de Nueva York.

Durante la audiencia las trabajadoras también detallaron los intensos ritmos de trabajo a los que son sometidas, muchas veces de manera informal y sin posibilidad de descansos para almorzar o en caso de enfermedad. “Tengo problemas para respirar y congestión nasal todo el tiempo”, dijo Srijana Malla, una nepalí que lleva doce años trabajando en este negocio y que se ve afectada no sólo por los químicos, sino por el polvo que salta de las limas de uñas.

Por su parte, el presidente del condado de El Bronx también apoyó la propuesta, aunque propuso formas de apoyo a los salones, como un periodo de gracia y entrenamientos para lograr las licencias. “Cuando hablo con gente sobre este problema, cada persona tiene una historia de horror sobre un amigo, un pariente o ellos mismos que visitaron un salón para verse mejor y terminaron con problemas de salud”, comentó Rubén Díaz Jr. “Esta es una legislación de sentido común, que aborda un problema real de salud pública en la ciudad”.

Negocio en cifras:

Hay 2,000 salones de uñas en la ciudad de Nueva York y 5,000 en todo el estado.

Sólo hay 32 inspectores en todo el estado para estos negocios.

Sólo un 25% de los salones de uñas llegan a ser inspeccionados.

Es una industria que gana $7,000 millones en todo el país.

Fiscalizar a todos los salones de la ciudad costaría $7,2 millones anuales, de acuerdo al presidente de El Bronx, Rubén Díaz Jr.