Aviones de guerra surcan los cielos de Washington

Aviones de la II Guerra Mundial sobrevuelan Washington mientras los veteranos conmemoran el 70 aniversario de la rendición nazi
Aviones de guerra surcan los cielos de Washington
Aviones sobrevuelan Washington para celebrar el 70 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial y el Día de la Victoria en Europa

Washington.- José Teófilo Sánchez estuvo a cargo de montar pesadas municiones en los cañones del buque USS California (BB-44), que sufrió ataques kamikaze durante la Segunda Guerra Mundial. Ahora, desde su silla de ruedas, vio cómo 56 aviones de guerra surcaron los cielos de Washington para conmemorar el 70 aniversario de la rendición incondicional de las tropas nazi.

Con la ayuda de binoculares, Sánchez, de 91 años, posó la mirada en cada una de las 15 formaciones que, con el rugir de los aviones, evocaron las principales batallas de la Segunda Guerra Mundial, que culminó el 8 de mayo de 1945 con la victoria de los países aliados y el desarme de las tropas leales a Hitler.

Sánchez, descendiente de colonos españoles de Nuevo México, figuró entre los cerca de 400 veteranos de guerra, muchos nonagenarios en sillas de ruedas, que viajaron hasta el Monumento a la Segunda Guerra Mundial para participar en el tributo.

Se trata del primer sobrevuelo de aviones de la guerra desde 1972, que además causó el cierre del espacio aéreo durante una hora a vuelos comerciales en el aeropuerto de Washington.

Sánchez vino acompañado de su esposa, Viola, y su hija Virginia y, aunque apenas oye y habla en susurros, se quejó de la asfixiante humedad en Washington pero bromeó: “es mejor en Nuevo México”.

En una carta dirigida a los veteranos, el presidente Barack Obama recordó que “el odio y la intolerancia echaron raíces en el corazón de Europa y amenazaron con propagarse a todo el mundo” y pidió que al conmemorar el “Día de la Victoria de Europa”, el mundo recuerde que “la justicia es la única respuesta”.

El exsenador republicano por Kansas y excandidato presidencial en 1996, Bob Dole, copresidente honorario del acto, fue recibido como héroe en la ceremonia, en la que turistas, familiares de veteranos y jóvenes soldados hicieron cola para pedir su autógrafo y hacerse fotos.

“No podía estar más contento y orgulloso de estar acá. No debemos olvidar el por qué de la guerra”, dijo a este diario Dole, condecorado por las graves lesiones que sufrió durante la guerra en una misión en el suroeste de Italia en 1945.

Banderas, rosas, y agridulces memorias

Con fuerte dosis de patriotismo, ondeando banderas y luciendo rosas rojas en sus solapas, los veteranos de guerra y sus familiares participaron en el tributo que, según los organizadores, no sólo fue para los “héroes” en los teatros de operaciones sino también a los soldados que apoyaron desde sus países los esfuerzos bélicos con la fabricación de tanques, buques, y aviones que facilitaron la derrota de los nazis.

Esta “invasión” de aviones de guerra sobre el “Mall” de Washington, entre éstos el “B-29 Superfortress”, apodado “Fifi” – que lanzó bombas atómicas sobre Japón y es el único de su tipo de la época que todavía vuela- arrancó lágrimas a algunos exprisioneros de guerra.

Sentados lado a lado, Harold Radish, de 90 años, y Eli Liden, de 92, rememoraron sus combates en la 90 división del Ejército y su captura por los nazis hasta que fueron liberados por las tropas rusas en 1945.

“Claro que es importante que futuras generaciones recuerden los horrores de esa guerra y que peleamos para vencer el mal”, dijo Linden.

“Yo dejé enterrada mi placa de identificación y $20 en algún lugar de Alemania. Lo que más me preocupa es dónde quedaron esos $20”, bromeó Linden.

Por su parte, Harold C. Noel, que cumplirá 99 años en junio próximo, apenas puede hablar y le falla la memoria pero su hija, Nancy, señaló que éste fue piloto de un B24 y particioó en15 misiones. También fue capturado por los Nazis y liberado por los rusos.

“No le gusta hablar de la guerra, tuvo que esperar 50 años para recibir el reconocimiento de ¨Corazón Púrpura´, y eso le molesta, porque está vivo de milagro”, dijo Nancy.

Paul Herring, de 93 años, que fue piloto de un B17 y también prisionero de guerra, tampoco quiere hablar de la guerra, pero su hijo, Peter, asegura que ambos gozaron del sobrevuelo de aviones y su primera visita al monumento.

“Estamos tratando de colectar toda la información que poquito a poco va soltando papá, pero no es fácil”, dijo Peter.

El día comenzó con discursos de funcionarios del gobierno y ofrendas florales en el Monumento a la Segunda Guerra Mundial, a pocas cuadras de la Casa Blanca, en honor a los 400,000 estadounidenses y 60 millones de víctimas de esa guerra.

El acto, transmitido en vivo por internet y que incluyó actuaciones de gaiteros y la tradicional pieza musical “Taps”, culminó con el sobrevuelo de cuatro aviones en honor al “soldado ausente”.

El Centro Steven F. Udvar-Hazy del Museo Nacional del Aire y el Espacio, realizará un evento mañana sábado, que incluirá una exposición de los aviones, charlas con algunos de sus pilotos, actividades para niños y adolescentes, y una dramatización de la guerra.