Cinco pasos para salir de las profundidades

Los Lakers sólo pueden mejorar y hay elementos para esperar de ellos que sean un equipo de playoffs

Guía de Regalos

Cinco pasos para salir de las profundidades
Kobe Bryant y Jordan Clarkson platican en la banca de los Lakers durante un juego anterior.'/GETTY IMAGES

Los Lakers tuvieron en 2014-15 la peor temporada de su historia. Se dice fácil, pero tratándose de una de las franquicias más exitosas de todo el deporte profesional, es en realidad un acontecimiento sorprendente para el público y lamentable para sus aficionados.

La buena noticia es que cuando se cae tan abajo –los Lakers ganaron 21 juegos y perdieron un récord propio de 61, terminando con la cuarta peor marca de la NBA– sólo se puede mejorar.

Fueron muchos contratiempos y bastantes humillaciones para los orgullosos “laguneros”. Pero las cosas, se piensa, están empezando a cambiar.

A continuación, una receta para formar el quinteto base y que los Lakers pasen, en apenas un año, de ser una vergüenza a un candidato a los playoffs.

  1. Aprovechar para escoger al centro del futuro

El éxito de los Lakers en Los Ángeles siempre ha estado acompañado de un centro dominante. Sucedió con Wilt Chamberlain en los 70, con Kareem Abdul-Jabbar en los inolvidables 80 y por supuesto “Shaq” en la vuelta del siglo. LA tenía en la mira a Marc Gasol (Grizzlies), pero al sacar el segundo turno para el Draft de la NBA, ya no necesita ir al mercado de agentes libres, pues puede seleccionar a su centro del futuro dado que los dos mejores prospectos universitarios juegan esa posición: Karl-Anthony Towns, a quienes algunos comparan con Andrew Bynum (otro que fue campeón), y Jahlil Okafor. Cualquier de ellos tiene un mundo por delante.

  1. Gastar con inteligencia y traer “amor”

Para nadie es un secreto que Cleveland y el delantero de poder y centro Kevin Love no son el uno para el otro, por razones que van desde una relación por momentos tensa entre él y LeBron James, hasta la identidad misma del exjugador de los Timberwolves en contraste con el tipo de basquetbol de la Conferencia Este. Los Lakers tienen dinero para gastar, son un imán mayor para atraer estrellas y Love, quien lo puede hacer todo bien, es muy familiar con el sur de California (nació en LA y se dio a conocer en el equipo de UCLA).

  1. No apresurar a Julius Randle

La horrenda fractura de pierna sufrida por Julius Randle en su debut profesional el año pasado mutiló desde un principio los planes del nuevo coach Byron Scott. El delantero, tomado con la séptima selección global del Draft, tiene mucha habilidad para un hombre de su talla y, aunque joven, se cree que puede emerger como estrella pronto en su carrera. Randle se ha recuperado y en este receso de temporada tiene planeado entrenar junto a Kobe Bryant. Eso solamente puede ser bueno para él. La clave es que el equipo no precipite a Randle ni le exija demasiado muy rápido, considerando el traumático accidente que le alejó de las canchas.

  1. Darle el balón al chico revelación

Jordan Clarkson fue el punto brillante de la oscura temporada anterior de los Lakers, al promediar como novato 12 puntos y 3.5 asistencias en 25 minutos por partido, rodeado de escaso talento en un grupo desmotivado. Alto y largo para ser guardia movedor, el excolegial en Missouri creció en la recta final de la campaña y fue nombrado al equipo ideal de novatos de la NBA. Él puede ser el futuro movedor, pero necesita tener el balón para jugar como tal y desarrollar su talento. Los Lakers lo tienen ahí.

  1. Evitar que sea ‘el show de Kobe’

Mucho se ha hablado de lo inconveniente que es para los Lakers jugar para Kobe Bryant en estricto sentido. El histórico guardia es “Mr. Laker”, pero lanzar 25 o 30 tiros por juego no le ayuda a su equipo a crecer. Los Lakers deben evitar que 2015-16, por más que posiblemente se trate de la campaña final de Kobe, se convierta en un circo alrededor suyo. Por el contrario, si el futuro miembro del Salón de la Fama asume un rol menos protagónico, será bueno para que se mantenga saludable, sin tanto desgaste a cuestas, y haga jugar a los demás como verdadero colectivo. Tela de dónde cortar, parece que habrá.