Declaración del Presidente sobre la beatificación del Arzobispo Óscar Romero

La declaración bilingüe del Presidente sobre la beatificación de monseñor Romero y un vídeo de la visita del presidente a su tumba en marzo de 2011
Declaración del Presidente sobre la beatificación del Arzobispo Óscar Romero
En marzo del 2011, el El Presidente Obama visitó la tumba del Monseñor Oscar Romero durante su vista a El Salvador.

Hoy me uno a la gente de El Salvador y de todo el mundo para recibir con regocijo la beatificación del Arzobispo Óscar Romero. Me emocioné profundamente cuando tuve la oportunidad de rendir honores ante la tumba de Monseñor Romero en mi visita a El Salvador en el año 2011. El Arzobispo Romero fue una figura inspiradora para la gente de El Salvador y de todo el continente americano. Fue un sacerdote inteligente y un hombre valiente que perseveró a pesar de tener que enfrentarse a la oposición proveniente de los dos extremos del espectro político. Hizo frente a los males que veía sin temor, guiado por las necesidades de su amado pueblo: la gente pobre y oprimida de El Salvador. Un día después de haberles pedido a los soldados salvadoreños que desobedeciesen las órdenes de represión del gobierno, fue asesinado mientras celebraba misa. Se convirtió en un mártir y millones de personas en todo el continente americano y el mundo lo empezaron a venerar inmediatamente como un santo.
El Salvador ha avanzado mucho en los últimos 35 años. Aquellos que alguna vez lucharon en el campo de batalla ahora compiten por votos y forjan acuerdos en la Asamblea Nacional. Pero tanto el pueblo salvadoreño como nosotros reconocemos que queda mucho por hacer. Actualmente, en El Salvador y en toda Centroamérica, Estados Unidos está guiado por la visión del Arzobispo Romero. Colaboramos con diferentes comunidades para promover las oportunidades económicas, fortalecer el imperio de la ley y crear vecindarios más seguros.
Le agradezco al Papa Francisco por su liderazgo al recordarnos que tenemos la obligación de ayudar a las personas que más lo necesitan y por su decisión de beatificar a Óscar Arnulfo Romero. Esperemos que la visión del Arzobispo Romero sea capaz de inspirarnos a todos a respetar la dignidad de todos los seres humanos y a trabajar por la justicia y por la paz en nuestro hemisferio y el resto del mundo.

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In March 2011, President Obama paid his respects to Monsignor Oscar Romero at his tomb during his visit to El Salvador. Monsignor Romero was an inspiration for people in El Salvador and across the Americas. Today, Monsignor Romero is being beatified in El Salvador. En marzo del 2011, el Presidente Obama visitó la tumba del Monseñor Oscar Romero durante su vista al Salvador. Monseñor Romero fue una inspiración para el pueblo de El Salvador y en toda América. Monseñor Romero será beatificado en El Salvador el 23 de mayo del 2015.

Posted by La Casa Blanca on Saturday, May 23, 2015

En marzo del 2011, el Presidente Obama visitó la tumba del Monseñor Oscar Romero durante su vista al Salvador. Monseñor Romero fue una inspiración para el pueblo de El Salvador y en toda América. Monseñor Romero será beatificado en El Salvador el 23 de mayo del 2015.

Statement by the President on the Beatification of Archbishop Oscar Romero

I join people in El Salvador and around the world today in welcoming the beatification of Archbishop Oscar Romero. I was deeply moved when I had a chance to pay my respects to Monsignor Romero at his tomb on my visit to El Salvador in 2011. Archbishop Romero was an inspiration for people in El Salvador and across the Americas. He was a wise pastor and a courageous man who persevered in the face of opposition from extremes on both sides. He fearlessly confronted the evils he saw, guided by the needs of his beloved pueblo, the poor and oppressed people of El Salvador. The day after he called on Salvadoran soldiers to cease carrying out the government’s orders for repression, he was assassinated while saying Mass. He became a martyr, and millions of people throughout the Americas and the world immediately thought of him as a saint.

El Salvador has come a long way in the last 35 years. Those who once fought on the battlefield now compete for votes and negotiate in the National Assembly. But we and the Salvadoran people recognize there is much more to do. Today in El Salvador, and all of Central America, the United States is guided by the vision of Archbishop Romero. We partner with communities to promote economic opportunity, strengthen the rule of law, and create safer neighborhoods.

I am grateful to Pope Francis for his leadership in reminding us of our obligation to help those most in need, and for his decision to beatify Blessed Oscar Arnulfo Romero. Let us hope that Archbishop Romero’s vision can inspire all of us to respect the dignity of all human beings, and to work for justice and peace in our hemisphere and beyond.

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