Los hijos de la guerra contra la violencia en México

Redmin: Nuevos casos de violencia entre menores son producto de nueve años de guerra contra el crimen organizado

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México
Dos nuevos casos de violencia contra niñas –que se suman a una larga lista de delitos donde los presuntos agresores son menores de edad– han puesto en evidencia el resultado de nueve años de guerra contra el crimen organizado, denunció Juan Martín Pérez García, director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim).

Apenas hace unos días se dio a conocer el caso de dos primos de 13 años que violaron a una menor de dos años en Cancún, Quintana Roo, mientras que en Aguascalientes se detuvo a dos adolescentes de 16 y 17 años acusados de violar y asesinar a una joven de 13 años.

Se trata de los “hijos de la guerra”, los cuales el Estado mexicano no ha atendido porque ha argumentado que se trata de un problema que debe ser resuelto en el núcleo familiar, detalló el activista.

El Comité de los Derechos del Niño de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) hizo recomendaciones en 2011 al Gobierno federal para diagnosticar la violencia contra menores: heridos, detenidos, desplazados como crear programas de desvinculación para atender a niños víctimas del crimen; atender a niños en zonas de conflicto, como Guerrero, Michoacán, Tamaulipas, y crear programas para ayudar a explicar y proteger la realidad a los infantes.

Y mientras que la administración del Presidente Enrique Peña Nieto ha fallado en su obligación de proteger y prevenir que menores de edad se conviertan en criminales; los legisladores, organizaciones, padres de familia y la sociedad civil en general han denunciado que la violencia que atraviesa el país, así como la falta de oportunidades y políticas públicas en la materia, han afectado la integridad de los niños mexicanos.

“La guerra ha sido el motivo y el problema de fondo. Han sido nueve años de un baño de sangre, donde han surgido más de 100 mil homicidios en la lucha contra el crimen organizado. Hay 27 mil desaparecidos, y ya se perdió la cuenta; de manera muy básica hablamos de 127 mil familias que han sido tocadas por la violencia y no hay ninguna política pública, ningún programa que esté explicando a los niños y a las niñas qué está pasando a su alrededor […]. Los niños, son, lamentablemente un blanco de ataque, pero no hay un mecanismo para protegerlos, porque las familias también viven esta complejidad”, dijo Pérez García de la Redim.
“Los niños se entera de lo que pasa: 80 por ciento tiene acceso a algún medio de comunicación, eso significa que ven las noticias y la violencia no tiene una explicación del mundo adulto y tampoco hay una respuesta de forma institucional”, agregó el activista.

Asesinatos sangrientos, feminicidios, desapariciones, trata para la producción y tráfico de drogas son problemáticas que en el contexto de violencia que prevalece en el país –intensificado desde el sexenio pasado con la implementación de una política de supuesto combate al narcotráfico– han sumado entre sus víctimas directas e indirectas a niñas, niños y adolescentes. A esto se suma la violencia en casa y el acoso escolar.

El Informe Alternativo sobre la situación de garantía de derechos de niñas, niños y adolescentes en México, publicado en 2014 por la Red por los Derechos de la Infancia en México, da cuenta de cómo la violencia ha afectado directamente a los menores de edad, y de la vulneración que muchos de ellos ha tenido en sus vidas porque alguno de sus familiares fue víctima de un delito.

Por ejemplo, se estima que al menos 50 mil niñas, niños y adolescentes perdieron al menos a uno de sus padres en el contexto de la llamada “guerra contra el narcotráfico”, de acuerdo con el Informe del Relator Especial sobre las ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Christof Heyns, publicado en abril de 2014.

A esos casos se añaden las 946 muertes violentas con arma de fuego de niñas, niños y adolescentes de 0 a 17 años, ocurridas sólo en el año 2012.

Se trata de una cifra 3.5 veces mayor a la que se registró apenas cinco años antes: 266 muertes violentas por arma de fuego de menores de 18 años, destaca el documento de la Redim.

El doctor Marco Antonio Delgado Fuentes, coordinador del Posgrado en Educación de la Universidad Iberoamericana, aseguró que la violencia no se genera necesariamente en la escuela, sino que es un reflejo de la sociedad, tanto así que cada vez ha ganado más popularidad el juego de “los sicarios” entre los infantes, lo cual es una muestra de cómo los niños integran la violencia a su cotidianidad.

De acuerdo con organizaciones de protección a la infancia, entre 30 mil y 50 mil infantes están involucrados con el crimen organizado. Los reportes agregan que los criminales involucran a los menores en 22 tipos de delitos, que van desde tráfico de droga, secuestro y trata de personas, hasta extorsiones, contrabando y piratería.

El crimen organizado amenaza directamente a cerca de 10 millones de jóvenes mexicanos que no tienen estudios, empleo, ni oportunidades para salir adelante, alertó el Diputado perredista Silvano Aureoles Conejo en 2013. “Cómo no nutrirse de ellos, si tenemos cerca de 10 millones sin empleo ni educación”, dijo Aureoles , ahora candidato a la gubernatura de Michoacán.

“La violencia es un hecho que significa una ruptura en tu vida, en tu cosmovisión, y cuando esta violencia se comienza a generalizar en tu entorno comunitario, lo escuchas en las noticias y en todos lados, va generando sensaciones de inseguridad y de falta de confianza”, comentó el director ejecutivo de la Redim, Juan Martín Pérez García, sobre el impacto que la violencia tiene en las niñas, niños y adolescentes.

El especialista en derechos de la infancia agregó que el país ha mantenido un contexto de violencia generalizada durante los últimos ocho años. Para ilustrar una consecuencia de ello, arroja un dato de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública: siete de cada 10 adultos ya no dejan salir a los niños a la calle por miedo a la inseguridad.

“Esto tiene muchas implicaciones negativas: [los niños] tienen menos actividad pública, menos redes sociales positivas, mucho más tiempos en pantallas en su casa, vida sedentaria y quizás alimentos poco apropiados, y esto trae un efecto contraproducente, además de que esto los deja en vulnerabilidad porque no aprenden a desarrollar habilidades de protección”, detalló.

Las dificultades del Gobierno mexicano para recuperar el control de varios estados bajo el dominio narco enfrentan un problema adicional: el alto número de menores que integran sus filas.

El periodista Javier Valdez Cárdenas, autor del libro Los morros del narco: historias reales de niños y jóvenes en el narcotráfico mexicano, explicó a RadioNederland que los barones de la droga sustituyen a la autoridad estatal, porque “en muchas regiones del país, son ellos los que ofrecen la única opción de trabajo y de ingresos”.

Casos previos

El 21 de mayo pasado se reveló que dos jóvenes de 13 años presuntamente violaron a una bebé de dos años en Cancún, Quintana Roo. Los supuestos agresores llegaron recientemente del estado de Tabasco, donde se quedaría con familiares porque sus padres los consideraban “insoportables e incontrolables”. Sin embargo, se presume que también en ese estado habían agredido sexualmente a seis mujeres más, familiares todas, informó la prensa local.

La madre de la menor agraviada, María de Jesús Rodríguez, expuso que el incidente ocurrió la semana pasada, cuando la niña se encontraba sin supervisión de un adulto en su propia casa, momento que aprovecharon sus primos para abusar de ella. Su madre halló sangre en el pañal de la bebé y las pruebas arrojaron que tenía semen.

En Aguascalientes un presunto caso de acoso escolar terminó en tragedia. Dos adolescentes de 16 y 17 años fueron acusados de violar y asesinar a una adolescente de 13 años de edad, estudiante de secundaria cuyo cuerpo fue hallado por su madre en el baño de su casa el jueves pasado.

Medios detallaron que el menor de 16 años pudo haber asesinado la joven en venganza porque llamó a su familia “bichos raros”. Planeaba matarla haciéndole una “llave” y borrar las evidencias con cloro.

Cinco adolescentes ataron de manos y pies, golpearon, asesinaron y enterraron a Christopher Raymundo Márquez Mora, de seis años de edad, mientras presuntamente “jugaban al secuestro”, en Chihuahua.

LaRedim exigió al Estado mexicano reconocer que la muerte de un menor de 6 años en Chihuahua a manos de cinco adolescentes que presuntamente “jugaban al secuestro” es “una expresión de la normalización de la violencia y de la presencia del crimen organizado” que afecta a niñas, niños y adolescentes.

En marzo de 2014, una estudiante de la preparatoria de la UAS de Salvador Alvarado, en Culiacán, Sinaloa, fue asesinada por una de sus amigas con más de 60 puñaladas, por hacer circular unas fotografías que se tomaron cuando cursaban la secundaria, informó el Procurador General de Justicia del Estado, Marco Antonio Higuera Gómez.

En las redes sociales circula un video sobre un caso bullying en la primaria José María Morelos y Pavón de Hermosillo, Sonora, donde se aprecia una pelea entre un niño y una niña en 2013, originaria de Jalisco, de quien se burlaban sus compañeros por su acento, que era distinto al del resto. Ante la ausencia del maestro, los niños se jalan el cabello y empujan. Luego el niño agarra a su compañera por el cuello, ahorcándola hasta dejarla inconsciente.

En noviembre de 2013, una niña de seis años fue violada por cuatro alumnos de sexto grado de la escuela primaria a la que asiste en Culiacán, Sinaloa. Sin embargo, los menores de 11 años de edad no fueron sancionados.

En 2012, dos menores de edad, de 14 y 17 años, fueron detenidos por las autoridades después de que recibieran un pago por matar a una mujer identificada como Martina Concepción Mojarro Flores, informaron las autoridades.

La noche del 3 de diciembre de 2010 fue detenido “El Ponchis” por miembros de las fuerzas armadas con base en Morelos, mientras intentaba abordar un avión con destino a San Diego, Estados Unidos. Según datos de la Procuraduría General de la República (PGR), el menor era el principal responsable de la muerte de cuatro personas que habían sido degolladas.

El caso de “El Pochis” alertó a las autoridades: era el primer niño que había sido reclutado y entrenado por miembros del crimen organizado para ejecutar. Datos oficiales de la PGR indicaron que durante el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa se detuvieron a 212 “niños sicarios”.

Abuso escolar

Un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), dado a conocer en 2014, reveló que México es el primer lugar mundial en casos de bullying en el nivel de educación básica, afectando a 18 millones 781 mil 875 alumnos de primaria y secundaria.

Los niños y jóvenes afectados por esta práctica, que se caracteriza por el hostigamiento y/o maltrato hacia una persona o un grupo de la misma escuela, sufren constantemente humillaciones y violencia, lo que les provoca baja autoestima y rendimiento escolar, deserción, problemas de sueños y de alimentación, entre otros.

Expertos de la Universidad Iberoamericana coincidieron en que el acoso escolar no se puede resolver sólo desde las escuelas y opinaron que la reacción de los legisladores es “remedial y parcial”. Durante la reflexión académica “Bullying: ¿Reflejo de un México violento?”, los especialistas coincidieron en que los menores lastiman cada vez más a sus compañeros y que se trataba de un problema totalmente social causado por la propia violencia del país y la falta de políticas públicas.

Desplazados por la violencia

Diversas organizaciones civiles de derechos humanos concluyeron que los menores mexicanos  se ven forzados a migrar a EEUU porque en el país hay una escasez de oportunidades para estudiar y trabajar, pero también, y cada vez más, huyendo de la violencia.

Según un estudio del Centro de Estudios sobre Género y Refugiados de la Facultad de Derecho de la Universidad de California en Hastings (CGRS) “la infancia se ha convertido en sinónimo de presenciar y sufrir violencia; experimentar violaciones de los derechos humanos y discriminación por diversos motivos; sufrir exclusión social; y verse privados de educación, oportunidades de empleo, servicios médicos e incluso alimentos.

Datos alarmantes

En nueve años de lucha contra el crimen organizado se calcula que hay:
* Más de 27,000 desaparecidos y “aunque ya se ha perdido la cuenta, 127,000 familias que han sido tocadas por la violencia”.
* Se estima que al menos 50,000 niñas, niños y adolescentes perdieron al menos a uno de sus padres en el contexto de la llamada “guerra contra el narcotráfico”, de acuerdo a un informe publicado por la ONU en 2014.
* Organizaciones de protección a la infancia calculan que entre 30,000 y 50,000 infantes están involucrados con el crimen organizado en delitos como contrabando, secuestro y extorsión.
* El doctor Alfredo Nateras, de la Universidad Autónoma Metropolitana, destacó que el enemigo privado de la mayoría de los jóvenes y adolescentes es su familia, donde 6 de cada 10 sufren violencia en su casa.
* Datos oficiales de la PGR indicaron que durante el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa se detuvieron a 212 “niños sicarios”.