Las vacaciones de verano son para ¡jugar!

En las próximas vacaciones, fomenta en los pequeños los juegos que promuevan su aprendizaje y su diversión
Las vacaciones de verano son para ¡jugar!
Aprovecha las vacaciones de verano para jugar con los pequeños.

Las vacaciones de verano son uno de los momentos más esperados por los estudiantes, y aunque este periodo es ideal para el esparcimiento, no siempre contamos con el dinero o el tiempo para disfrutar un descanso fuera de nuestra ciudad.

Pero esto no significa que los chicos tengan que pasar largas horas frente a la televisión, la computadora o el celular, mucho menos realizando tareas domésticas. Sin importar la edad ni el rendimiento escolar que hayan tenido a lo largo del ciclo, los niños requieren un espacio para dedicar tiempo al juego.

Neva Milicic, autora del libro Un juego para cada día, Editorial Aguilar, señala que el juego permite que los niños desarrollen muchas habilidades: “Más allá de la alegría que provoca en el niño, el juego es también parte importante de su desarrollo cognitivo, motor y socioemocional. Es una vía natural de expresión, tanto como lo es el lenguaje para los adultos. A través del juego, el niño explora el mundo que lo rodea, lo comprende y se relaciona con él”.

No solamente se trata de mantener entretenido y ocupado al pequeño, además es posible que desarrolle el conocimiento y la reflexión; por ejemplo, cuando un niño juega con los carritos, comprende la distribución de los espacios, la velocidad y las consecuencias de sucumbir ante ella, mientras que una niña puede ir descubriendo a partir de sus gustos, en qué campo se siente cómoda e incluso empezar a vislumbrar su vocación.

Promueve el juego

Para lograr que esta actividad realmente cumpla con los objetivos que tiene de entretener y sumar en el desarrollo del niño, es necesario considerar los siguientes puntos que aconseja la autora.

Lo que sí se vale:
•    Mantenerse atento a los gustos y necesidades del niño y proporcionarle juegos que le satisfagan.
•    Respetar y valorar sus elecciones.
•    Intentar exponerlo a juegos en los que sea exitoso.
•    Si el chico presenta alguna dificultad, simplificar el juego o concretar la tarea lo más posible.

Lo que no se vale
•    Obligarlo a jugar si notas cierto rechazo o aburrimiento.
•    Insistir en continuar cuando el pequeño esté cansado.
•    Intentar adelantarlo con juegos que están fuera de sus competencias o rango de edad.

Hay que tener presente que no solamente se trata de brindar los elementos necesarios para que juegue, también es imprescindible mantenerse al pendiente e involucrarse con ellos. De acuerdo a Neva Milicic, “para los adultos, observar al niño mientras juega constituye una valiosa fuente de información acerca de cómo tolera la frustración y de cómo se relaciona con sus pares. En otras palabras, el juego es un indicador del nivel de desarrollo del niño y es, al mismo tiempo un agente movilizador, pues permite experimentar y aprender”.

No hay momento de mayor disfrute que aquél que podemos dedicar a nuestros hijos para ayudarlos a crecer y a hacerles sentir que están respaldados y seguros con sus padres. Contribuiremos así a que crezcan con una sana autoestima y rodeados de afecto.

– Rogelio López Nava

Para ver: ¿Cómo juegan los niños del mundo?

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