Conoce a Cristina Morrison, la Baronesa del jazz

Conoce a Cristina Morrison, la Baronesa del jazz
La actriz y cantautora es madre de dos pequeños.

Es una artista sutil, de entornos íntimos, versátil, políglota, aventurera. Como actriz ha trabajado en cine, teatro y televisión; con su otra pasión, la música, suma dos álbums, una banda y exitosas presentaciones en Ecuador, Miami y Nueva York.

Viajera infalible, Cristina Morrison vive en la Gran Manzana pero da la impresión de estar siempre en tránsito.  El pasado 9 de junio, la nacida en Miami lanzó su segunda placa, “Baronesa, un collage  ecléctico con fusiones de jazz, tango, cha cha, bolero, bossa nova.  Este trabajo, sin duda, consolida su nombre en la música. Seducen temas como “Cry me a river”, “La del estribo”, “Corcovado”, y el cover de un clásico ecuatoriano, “Nuestro Juramento”. El disco es lo que Morrison llama un “trabajo de world jazz”. Por la fecha patria tricolor, la artista compartió con este medio.

Eres actriz y cantante, pero si tuvieras que elegir uno. ¿Cuál eligirías?

¡Nooooo! Me llenan las dos y una no vive sin la otra. Son dos disciplinas diferentes aunque son escénicas. Siempre digo que al ser actriz, el personaje hace que lleves una especie de velo encima y cantando quizás uno es mas auténtico y frontal. Son dos maneras distintas de expresión.

Tu más reciente álbum, “Baronesa”, lo defines como…

Un álbum inspirado en las islas Galápagos, en su gente y en anécdotas. Un disco divertido pero al mismo tiempo musicalmente profundo en el cual muchas de las letras las escribí allá y que lleva una cierta reminiscencia del personaje por quien llevo mi apodo, Baronesa.

¿Quién fue ella?

Una mujer [Eloise Von Wagner de Bosquet] que se mudó con sus dos amantes a vivir en la isla Floreana a fines de los años 20. Fue al rodar este docu-drama cuando llegué por primera vez a las Encantadas, en la mitad de los 90 y me enamoré. Es un álbum en el cual quisimos explorar mi lado actoral a través de la interpretación en los temas, lleva una fusión de varios géneros musicales, siempre partiendo del jazz y estoy cantando en varios idiomas.

¿Lo grabaste en?

Un estudio muy bueno y acogedor llamado Spin Studios, en Long Island City, Queens.

¿Bajo un sello o fue un trabajo indie?

¡Las dos! La producción musical estuvo a cargo de mi cómplice en crimen, Misha Piatigorsky bajo mi sello, Baronesa Records del cual soy productora ejecutiva y para la distribución, fabricación, licencia,  firmé con un casa discográfica boutique de Nueva York, Jazzheads.

¿Tres canciones que nos recomiendes?

Uy, díficil, ¡me gustan todas! El disco lleva muchos estilos por lo cual intentaré recomendar tres diferentes entre sí, “The Sky is in Your Eyes”, “Mi amargo placer” y “Princesa Baronesa”.

¿Están en inglés o incluiste español? Tengo temas en inglés, español, portugués e italiano y un poco de Spanglish!

GALÁPAGOS

Las islas inspiran tu trabajo. ¿Cómo es vivir en un edén así?

Es mi paraíso en la tierra aunque el edén también tiene sus bemoles tanto sociales como ambientales pero sigue siendo un lugar mágico y único en el planeta.  Ando descalza, en contacto permanente con la naturaleza a la vena, a otro ritmo, con espacio, aire puro, el mar, buenos amigos y mis hijos libres.

¿Cuán a menudo vas?

No tanto como quisiera, en realidad. Voy para vacaciones, Navidad, verano y cuando empiezo algo nuevo. Resulta ser el lugar donde llevo acabo los inicios creativos de mis proyectos y donde también apoyo como impulsora y madrina a Arteducarte, un programa de educación a través del arte en las escuelas públicas. Parte de las ventas de mis discos van a ese programa.

Te mueves como en dos polos, entre la llamada Babel de cemento y la isla encantada

Nueva York es mi base, mis hijos, Alejandro y Joaquín, estudian y viven acá conmigo y justamente eso, tengo la gran suerte de poder vivir los dos extremos, lo mejor de los dos mundos: la gran ciudad y la naturaleza pura.

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@Gerardo Romo/El Diario

Tu mamá es ecuatoriana y tu papá norteamericano. ¿Son artistas?

Pues los dos tenían su lado artístico aunque no hicieron de ello sus carreras. Mamá quizo ser actriz pero su padre no la dejó. También amaba pintar con óleo y acrílico y era muy buena y mi padre dibujaba precioso con carboncillo y escribía muy bien pero los dos trabajaron en medios de comunicación y otras cosas.

Estuviste en “Feriado“. ¿Qué te dejó esa película?

Siempre me gusto el guión por su temática de mezclar los mundos de los chicos y por hablar de un tema tabú aún en Ecuador, el de la homosexualidad. Me pareció importante hacerlo y la cinta es muy sutil y elegante en el modo. Lo bueno es que sí creó debate allá. Y, luego, ha sido un alegre trajín de festivales por el mundo, ver al publico reaccionar, haber compartido en el set con mis colegas actores y ser dirigida por Diego Araujo, que es un director que ama a los actores y con quien hemos establecido una linda amistad y lo mas probable es que volvamos a trabajar juntos pronto.

¿5 películas made in Ecuador?

Bueno, obviamente, “Feriado”, “Sin otoño sin primavera”,  “El grill de César”, “Silencio en la tierra de los sueños”, “Ratas Ratones y Rateros”, “Con mi Corazón en Yambo”,  “La Muerte de Jaime Roldós” y “Mejor no hablar de ciertas cosas”.