Que ir al hospital no te cueste la vida

Nuestros centros de salud se han convertido en caldos de cultivo de infecciones peligrosas, e incluso potencialmente mortales
Que ir al hospital no te cueste la vida
Foto: Archivo / Shutterstock

En la constante batalla entre humanos y bacterias que causan enfermedades, los microbios llevan la delantera. Además de ser potencialmente mortales e implacables, ahora se están volviendo más difíciles de eliminar. Es posible que pienses que los hospitales son zonas seguras y estériles en esa lucha. Pero en realidad, los hospitales son la “zona cero” para la invasión.

Si bien las infecciones son solo una medida del historial de seguridad de un hospital, son una medida importante. Cada año, aproximadamente 648,000 personas en Estados Unidos desarrollan infecciones durante una hospitalización y alrededor de 75,000 mueren, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Eso es más del doble de la cantidad de gente que muere al año en accidentes automovilísticos. Y muchas de esas enfermedades y muertes pueden remontarse al uso de antibióticos, el mismo medicamento que debería luchar contra las infecciones.

Terry Otey parece ser una víctima en esa batalla continua. Hace 3 años, unas semanas después de una estancia de una noche por una cirugía de espalda en Providence Regional Medical Center en Everett, Washington, regresó a la sala de emergencias con vómito, mareo y un dolor de espalda insoportable. Una bacteria conocida como MRSA (Staphylococcus aureus resistente a meticilina) se había apoderado de su incisión quirúrgica y se esparció rápidamente a su corazón. Terry falleció en el hospital alrededor de 3 meses más tarde luego de una avalancha de problemas de salud graves. “Él solo quería aliviar su dolor de espalda lo suficiente para poder jugar golf”, dijo su hermana, Deborah Bussell.

Kellie Pearson, una granjera del norte de California de 49 años de edad, dijo que se enfrentó a un tipo distinto de microbio luego de someterse a una cirugía de corazón el pasado abril. Sus médicos le recetaron un antibiótico con la esperanza de que previniera una infección postquirúrgica. En lugar de eso el medicamento eliminó las bacterias saludables de su cuerpo y otro microbio, C. diff (clostridium difficile), hizo su aparición, causando una diarrea tan grave que tuvo que permanecer en el hospital 5 días adicionales hasta que los médicos pudieron controlar la infección potencialmente mortal.

Ella se recuperó, pero poco después se dio cuenta de que no era la única paciente que estaba sufriendo. “Cuando fui capaz de caminar por el pasillo en el hospital”, recordó, “quedé horrorizada al ver cuarto tras cuarto con signos de advertencia de C. diff en la puerta, advirtiendo que los pacientes en ellos, igual que yo, estaban infectados”.

En la zona de peligro

“Los hospitales pueden ser zonas de riesgo para infecciones y en ocasiones pueden amplificar la propagación”, opina el doctor Tom Frieden, director de los CDC. “Los pacientes con infecciones graves están cerca de pacientes enfermos y vulnerables, y todos son atendidos por los mismos trabajadores de atención médica, que en ocasiones usan equipo compartido”.

hospitales infectados

El uso incorrecto y generalizado de antibióticos, que es común en los hospitales, hace la situación aún más peligrosa, pues fomenta el crecimiento de “superbacterias” que son inmunes a los medicamentos y matan las bacterias protectoras de los pacientes.

Se trata de una “tormenta perfecta” para el desarrollo y propagación de infecciones, según el doctor Arjun Srinivasan, que supervisa los esfuerzos de los CDC para prevenir infecciones adquiridas en hospitales: “Hemos alcanzado el punto en el que los pacientes están muriendo por infecciones en los hospitales para cuyo tratamiento no tenemos antibióticos”.

Sin embargo, hay noticias esperanzadoras: algunos hospitales están tomando medidas para reducir las infecciones y terminar con el uso inadecuado de antibióticos. “Pero otros no han hecho grandes esfuerzos”, indicó Srinivasan.

Lo que muestran nuestras calificaciones

Las calificaciones de hospitales de Consumer Reports ponen en evidencia el problema. Por primera vez en la historia, esas calificaciones incluyen información sobre infecciones de MRSA y C. diff, con base en datos que los hospitales envían a los CDC. Y los resultados dan mucho qué pensar.

Tres de cada 10 hospitales en nuestras calificaciones recibieron una de nuestras 2 calificaciones más bajas en cuanto a mantener el C. diff bajo control; 4 de cada 10 recibieron calificaciones bajas en cuanto a evadir MRSA. Solo 6% de los hospitales tuvieron buenas calificaciones contra ambas infecciones.

Mira aquí el ranking completo de Consumer Reports

“Es necesario que los hospitales dejen de infectar a sus pacientes”, opina Doris Peter, Ph.D., directora del Centro de Calificaciones de Salud de Consumer Reports. “Hasta que no lo hagan, los pacientes deben estar en un elevado estado de alerta siempre que entren a un hospital, así sea como visitantes”.

Pero hay muchas cosas que los hospitales pueden hacer para detener la propagación de infecciones potencialmente mortales y en ocasiones resistentes, y hay medidas que tú puedes tomar también para mantenerlos a ti y a tu familia seguros.

Señales de advertencia de bacterias dañinas

Nos enfocamos en C. diff y MRSA por dos razones importantes. Primero, las infecciones son comunes y mortales. Más de 8,000 pacientes mueren cada año a causa de MRSA; casi 60,000 se enferman debido a las infecciones. Las bacterias a menudo llegan al cuerpo de los pacientes a través de las sondas y tubos que los médicos utilizan para proporcionar medicamentos y nutrientes a los pacientes, o a través de incisiones quirúrgicas, como le sucedió a Terry Otey.

c diff
Clostridium difficile (C. diff)

C. diff es una inquietud aún más grande. Kellie Pearson es una de 290,000 estadounidenses que han sufrido enfermedades a causa de bacterias en hospitales u otros centros de atención médica cada año. Ella fue de las afortunadas: al menos 27,000 personas en Estados Unidos mueren por esas infecciones anualmente.

Segundo, las malas calificaciones en el control de C. diff y MRSA pueden ser señales de advertencia de que un hospital no está siguiendo las mejores prácticas para prevenir infecciones y recetar antibióticos. Esto podría no solo permitir la propagación de C. diff y MRSA sino también convertir el hospital en un caldo de cultivo de otras infecciones resistentes que son aún más difíciles de tratar.

MRSA
Staphylococcus aureus resistente a la metacilina (MRSA)

Por ejemplo, a pesar de lo peligroso que puede ser el MRSA, una infección se puede curar si se trata oportunamente con vancomicina, que durante mucho tiempo se ha reservado como un “antibiótico de último recurso”. Pero, en parte debido a que el medicamento ahora se usa tan a menudo en hospitales, está surgiendo otra cepa resistente: Staphylococcus aureus resistente a la vancomicina, o VRSA por sus siglas en inglés. “Las infecciones por VRSA representan desafíos especiales; pueden ser aún más difíciles de tratar que MRSA”, indicó Srinivasan.

Cómo decir no a los antibióticos

En un día cualquiera en el hospital, la mitad de los pacientes reciben un antibiótico y 25% reciben dos o más, de acuerdo con los CDC. Sin embargo, hasta en la mitad de las ocasiones, los médicos no utilizan el medicamento correctamente.

“Puede ser incómodo hablar con su médico sobre antibióticos”, comentó Conan MacDougall, doctor en farmacia y líder del equipo de custodia de antibióticos en la University of California en San Francisco. Pero hacer algunas preguntas simples puede “alentar a los médicos a ser más juiciosos al momento de recetar“, indicó MacDougall.

1. ¿Para qué es el medicamento?
Si tu médico sospecha una infección bacteriana, pregunta si es posible que te hagan una prueba para detectarlo; los resultados pueden confirmar la infección y determinar el tipo de bacteria, lo que puede dictar el tipo de antibiótico que funcionará mejor.

2. ¿De qué tipo es?
Si un medicamento de menor espectro como la penicilina funcionará contra tu infección, normalmente esa es una mejor opción que un medicamento de amplio espectro.

3. ¿Por cuánto tiempo debo tomarlo?
Pídele a tu médico que recete el medicamento por el menor tiempo posible (asegúrate de tomarlo durante todo ese tiempo). Pide que el tipo y dosis sean reevaluados cuando lleguen los resultados de los exámenes. Un error común, de acuerdo con MacDougall, es no cambiar de un medicamento de amplio espectro a uno dirigido una vez que se identifica la bacteria.

4. ¿Y qué hay de los efectos secundarios?
La mayoría de los antibióticos se toleran bien; pero además de C. diff, los antibióticos pueden desencadenar reacciones alérgicas graves incluyendo sarpullido, inflamación de la cara y la garganta y problemas para respirar. Algunos antibióticos se han asociado con desgarre de tendones y daño neurológico permanente.

Combatir bacterias malas con bacterias buenas

Los antibióticos no solo matan a las bacterias malas que te enferman sino también a las buenas que te ayudan a mantenerte saludable. Es por eso que reponer los microbios buenos en tu sistema digestivo parece tener sentido. Esa es la idea detrás de dos tendencias en ascenso: los probióticos y los trasplantes fecales.

Probióticos: Hay cierta evidencia de que los probióticos podrían acortar un episodio de diarrea provocado por antibióticos. Y un análisis de 23 ensayos clínicos encontró que tomar probióticos junto con antibióticos puede reducir considerablemente el riesgo de diarrea provocada por C. diff.

Puede valer la pena probar los probióticos si has estado tomando antibióticos por más de algunos días, si tomas dos antibióticos a la vez o si te cambiaste de un medicamento a otro. Las personas mayores de 65 años y que toman medicamentos que bloquean el ácido como Nexium o Prilosec tienen un mayor riesgo de padecer C. diff; verifica con tu médico para ver si los probióticos te ayudarán.

La investigación sugiere que la mayoría de los probióticos son combinaciones de L. acidophilus, L. casei, L. rhamnosus y S. boulardii. Para reducir el riesgo de diarrea provocada por C. diff, se cree que la dosis más efectiva es de más de 10 mil millones de unidades formadoras de colonias, o CFU, por sus siglas en inglés, diariamente.

No es necesario tomar una pastilla para obtener esas bacterias buenas. El yogurt que probamos hace algunos años contenía un promedio de entre 90 mil millones y 500 mil millones de CFU por porción. Los suplementos probióticos contenían menos, desde poco menos de mil millones hasta 20 mil millones de CFU por porción.

Las personas con sistemas inmunes debilitados o problemas médicos graves deben evitar los probióticos debido a un riesgo raro de infecciones en el torrente sanguíneo.

Trasplantes fecales: Para las infecciones con C. diff que regresan una y otra vez, un “trasplante de microbiota fecal” no es nada menos que un milagro. En el procedimiento, un médico coloca heces de un donante saludable en el colon de una persona infectada, normalmente a través de una colonoscopia. La idea es repoblar el colon con bacterias buenas para luchar con C. diff.

La investigación muestra que funciona aproximadamente 90% del tiempo. En 2013, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) decidió permitir a los médicos realizar el procedimiento en pacientes con C. diff que presentaban diarrea y otros síntomas incluso después de haber sido tratados con antibióticos.

Algunos reportes recientes sugieren que los trasplantes fecales pueden tener otros beneficios, incluyendo la pérdida de peso. Como resultado, ha surgido una industria artesanal de “practicantes de la popó”. Algunas personas incluso están optando por hacerlo ellos mismos.

“Esa es una idea terrible”, opina Christina Surawicz, M.D., gastroenteróloga y profesora en University of Washington School of Medicine. Por ejemplo, ha habido reportes de personas que desarrollaron trastornos autoinmunes luego del procedimiento, e incluso aumento de peso súbito.

En lugar de eso, si tienes C. diff, busca a un médico especializado en enfermedades infecciosas o un gastroenterólogo con experiencia realizando el procedimiento. Las heces pueden venir de un amigo o familiar, o los médicos pueden comprar muestras congeladas de donantes seleccionados. Consulta con tu compañía de seguros para ver si cubrirán los trasplantes fecales para tratar la C. diff.

Hospitales con buenas calificaciones

Para obtener nuestra máxima calificación para la prevención de MRSA o C. diff, un hospital debe reportar cero infecciones, un objetivo ciertamente ambicioso. Aun así, 322 hospitales por todo el país fueron capaces de alcanzar ese nivel en nuestras calificaciones contra MRSA, y 357 lo lograron para C. diff, lo que muestra que es posible. (Los expertos señalan que algunos hospitales pueden engañar al sistema. Para más detalles, consulta “Cómo tergiversan las cifras los hospitales” más abajo).

Más hospitales fueron capaces de obtener una de nuestras dos calificaciones más altas, lo que indica que reportaron cero infecciones o tuvieron un desempeño mucho mejor al pronosticado comparados con hospitales similares: 623 hospitales recibieron calificaciones altas con respecto a MRSA y 990 lo consiguieron con respecto a C. diff.

hospitales

Los hospitales en verdad comienzan a distinguirse cuando consiguen calificaciones altas contra ambas infecciones: 105 hospitales lo lograron. Mejor aún, algunos hospitales sobresalieron no solo contra el MRSA y el C. diff sino también contra otras infecciones que los CDC rastrean y que aparecen en nuestras calificaciones.

Estas incluyen infecciones en incisiones quirúrgicas e infecciones asociadas con catéteres urinarios o catéteres centrales, que son tubos largos que proporcionan medicamentos y nutrientes.

“Los hospitales que tienen buenos resultados contra infecciones en todas las categorías han descifrado algo y merecen una mención especial”, dijo Peter. Solo 9 hospitales en todo el país, aquellos que aparecen en la tabla de “Los mejor calificados en prevención de infecciones”, obtuvieron ese gran honor.

Y hospitales con malas calificaciones

No encontrarás ningún hospital conocido, de nombre famoso en la lista de mejor desempeño. De hecho, muchos hospitales de alto perfil recibieron calificaciones bajas tanto con respecto a MRSA, C. diff, o ambos incluyendo Cleveland Clinic en Cleveland, Johns Hopkins Hospital en Baltimore, Mount Sinai Hospital en New York y Ronald Reagan University of California Los Angeles Medical Center.

Todos son grandes hospitales universitarios en zonas urbanas, que en nuestros análisis no tuvieron tan buenos resultados como los hospitales no universitarios de tamaño similar y en entornos parecidos. Eso podría deberse a que los hospitales universitarios podrían hacer un mejor trabajo de informar sobre las infecciones. También es posible, como nos señalaron representantes del Centro Médico Ronald Reagan de UCLA, que ellos atienden a pacientes más enfermos, o que tengan más pacientes que se someten a procedimientos complejos.

Si bien los CDC ajustan la información para reflejar algunos de estos factores, los hospitales universitarios tienden a tener peores resultados. Por ejemplo, solo 6% de los hospitales universitarios recibieron una de nuestras dos mejores calificaciones contra C. diff, comparado con un 14% de los hospitales similares no universitarios.

“Sí, los hospitales universitarios enfrentan desafíos especiales. Pero también deben ser lugares en los que identifican las mejores prácticas y las ponen a trabajar”, dijo Lisa McGiffert, director del Proyecto de Pacientes Seguros de Consumer Reports. “Obviamente, eso no está sucediendo tan bien como debería”.

Los hospitales más grandes también tuvieron una tendencia a tener peores calificaciones. Eso puede deberse a que los pacientes en hospitales más chicos tienen menos probabilidades de quedar expuestos a infecciones. Pero algunos hospitales grandes lograron hacer un buen trabajo de evadir las infecciones.

Un buen ejemplo: Harlem Hospital Center en Nueva York consiguió calificaciones altas contra MRSA y C. diff. O considera Northwest Texas Healthcare System en Amarillo, Texas, que logró entrar a nuestra lista de mejores hospitales en la prevención de todas las infecciones incluidas en nuestras calificaciones.

Cómo tergiversan las cifras los hospitales

Los hospitales deben reportar ciertas infecciones, incluyendo C. diff y MRSA, a los CDC si desean evitar penalidades en los pagos que los Centros hacen por servicios de Medicare y Medicaid. En Consumer Reports utilizamos esos datos, los mejores disponibles, para hacer nuestras calificaciones. Sin embargo, no existe un sistema exhaustivo para auditar los datos con el fin de garantizar que estos informes sean precisos. Y la investigación sugiere que los hospitales no reportan un porcentaje impactantemente alto de las infecciones.

Por ejemplo, un estudio de Harvard que comparó historiales médicos con entrevistas a los pacientes halló que los pacientes reportaron aproximadamente el doble de las infecciones y otras complicaciones que documentaron los hospitales. Y un informe de la Oficina del Inspector General del Departamento de Salud y Servicios Humanos encontró que los hospitales reportaron menos del 25% de las infecciones en pacientes de Medicare.

La práctica de reportar menos de lo sucedido puede surgir en parte de registros que se llevan de manera descuidada. “Algunos hospitales, especialmente los más pequeños, no han establecido sistemas para recolectar y reportar datos de infección de manera estandarizada”, comentó Eric Schneider, M.D., uno de los autores del estudio de Harvard. Pero en otros casos, puede ser más deliberado. “Por ejemplo, un hospital puede alegar que el paciente ingresó con la bacteria, cosa que no cuenta contra el hospital, cuando de hecho el paciente presentó la infección mientras estaba hospitalizado”.

“Hay razones para ser escépticos sobre la precisión de los datos de infección”, indicó Lisa Mc McGiffert, directora del Proyecto de Pacientes Seguros de Consumer Reports. “Es por eso que queremos que se incluyan los informes de los pacientes y sus familias“.

Qué puedes hacer para ayudar

Para obtener nuestra máxima calificación contra MRSA o C. diff, un hospital debe informar que hubo cero infecciones. “Es posible, y es un estándar al que deseamos que se atengan todos los hospitales”, dijo McGiffert. “Pero sabemos que algunos hospitales pueden no contar toda la verdad”.

Para ayudarnos a revisar, visita ConsumerReports.org/zero infections para ver una lista de todos los hospitales en nuestras calificaciones que aseveraron haber tenido cero infecciones de MRSA o C. diff entre julio de 2013 y junio de 2014 (los datos más recientes disponibles al momento de ir a la imprenta). Si te trataron en uno de esos hospitales en ese período de tiempo y presentaste una infección, queremos escuchar tu historia.

Qué hacen los hospitales seguros

Los buenos hospitales siguen las reglas básicas:

Usan antibióticos inteligentemente.
A casi la mitad de los pacientes de hospital se les receta al menos un antibiótico, según Srinivasan, pero “hasta la mitad de las veces, el medicamento es inadecuado”. Para combatir el mal uso de los antibióticos, muchos buenos hospitales tienen programas de “custodia de antibióticos”, a menudo encabezados por un farmacéutico capacitado en enfermedades infecciosas, para asegurarse de que los pacientes reciban el medicamento correcto, en el momento correcto y en la dosis correcta.

Dichos programas a menudo vigilan el uso de antibióticos de amplio espectro. Los médicos en algunos hospitales utilizan tres veces más de estos medicamentos antimicrobianos de uso general que otros. Reducir las recetas de amplio espectro en un 30% “reduciría las tasas de los hospitales de C. diff en más de 25%, además de reducir la resistencia a los antibióticos”, opina Clifford McDonald, M.D., epidemiólogo de los CDC.

Esmerar la limpieza.
El C. diff y el MRSA pueden vivir en superficies por días y pueden transmitirse de persona a persona en equipo hospitalario o en las manos de trabajadores del cuidado de la salud. Para evitar que eso suceda, los hospitales deben mantenerse escrupulosamente limpios. “El control de infecciones se reduce a lo más básico, comenzando con la higiene de las manos”, comenta Christine Candio, presidenta y directora ejecutiva del altamente calificado St. Luke’s Hospital en Chesterfield, Missouri. Ella les recuerda a los pacientes que “tienen derecho de pedir” al personal que se lave las manos.

De hecho, un lavado de manos meticuloso reduce las tasas de C. diff, MRSA y otras infecciones. St. Luke también “prioriza la limpieza”, superando en algunos casos los lineamientos de control de infecciones, limpiando los cuartos de pacientes con C. diff dos veces al día, por ejemplo, y reemplazando las cortinas entre uno y otro paciente.

Qué más es necesario hacer

Medidas como éstas, aunadas a mandatos federales de informar públicamente los datos de infección, ya han llevado a menores tasas de ciertas infecciones. Aun así, McGiffert dice que los hospitales necesitan hacer más:

  • Seguir consistentemente los protocolos establecidos para el manejo de infecciones por superbacterias, como el uso de protecciones que incluyen batas, máscaras y guantes por parte de todo el personal.
  • Hacerse responsables financieramente. En estos momentos, los hospitales que se encuentran en el 25% inferior de los datos del gobierno en cuanto a la prevención de ciertas complicaciones, ven sus pagos de Medicare reducidos en un 1%. Sin embargo, también deberían estar obligados a cubrir todos los costos de tratar las infecciones que los pacientes contraigan durante su estancia.
  • Tener un programa de custodia de antibióticos. Esto debe incluir informes obligatorios del uso de antibióticos a los CDC.
  • Informar con precisión cuántas infecciones contraen los pacientes en el hospital. Y el gobierno debe validar estos informes.
  • Ser transparentes sobre las tasas de infección. Por ejemplo, la Cleveland Clinic reconoció su desempeño inferior al promedio en cuanto a prevención de C. diff en su sitio web. “Esa es una honestidad refrescante”, comenta Peter.
  • Notificar oportunamente a los pacientes acerca de los contagios así como a autoridades de salud a nivel estatal y federal. Esas agencias deben informar al público de manera que los pacientes conozcan los riesgos antes de ingresar al hospital.
  • Seguir consistentemente los protocolos establecidos para el manejo de infecciones por superbacterias, como el uso de protecciones que incluyen batas, máscaras y guantes por parte de todo el personal.
  • Hacerse responsables financieramente. En estos momentos, los hospitales que se encuentran en el 25% inferior de los datos del gobierno en cuanto a la prevención de ciertas complicaciones, ven sus pagos de Medicare reducidos en un 1%. Sin embargo, también deberían estar obligados a cubrir todos los costos de tratar las infecciones que los pacientes contraigan durante su estancia.
  • Tener un programa de custodia de antibióticos. Esto debe incluir informes obligatorios del uso de antibióticos a los CDC.
  • Informar con precisión cuántas infecciones contraen los pacientes en el hospital. Y el gobierno debe validar estos informes.
  • Ser transparentes sobre las tasas de infección. Por ejemplo, la Cleveland Clinic reconoció su desempeño inferior al promedio en cuanto a prevención de C. diff en su sitio web. “Esa es una honestidad refrescante”, comenta Peter.
  • Notificar oportunamente a los pacientes acerca de los contagios así como a autoridades de salud a nivel estatal y federal. Esas agencias deben informar al público de manera que los pacientes conozcan los riesgos antes de ingresar al hospital.

Guerra bacteriológica: protégete contra las superbacterias

Primer paso: Revisa nuestras calificaciones para ver cómo se comparan los hospitales de tu comunidad en cuanto a prevención de infecciones y otras medidas de seguridad hospitalaria (los suscriptores a nuestro sitio web pueden visitar ConsumerReports.org/hospitalratings).

Sin embargo, pueden suceder cosas malas en hospitales buenos. Por ejemplo, Terry Otey desarrolló su infección luego de una cirugía en 2012 en un hospital que ahora ha recibido una de las calificaciones más altas contra el MRSA. Nuestros expertos señalan que hay muchas cosas que puedes hacer cuando estás en el hospital y luego de que te han dado de alta para minimizar tu riesgo y detectar síntomas de posibles infecciones de manera oportuna:

En el hospital:

Considera las pruebas de MRSA. Una muestra nasal puede detectar bajos niveles de MRSA y le permite al personal médico tomar precauciones, como pedirte que te laves con un jabón especial antes del procedimiento.

Insiste en la limpieza. Pide que limpien tu cuarto, si se ve sucio. Utiliza toallitas con cloro para los barandales de la cama, picaportes y el control remoto de la televisión. Insiste en que cualquier persona que entre a tu cuarto se lave las manos. Mantén tus propias manos limpias, lavándolas regularmente con agua y jabón.

lavar manos

Cuestiona los antibióticos. Asegúrate de que cualquier antibiótico que te receten en el hospital sea necesario y adecuado para tu infección.

Cuida tus medicamentos para la acidez. Los medicamentos como Nexium y Prilosec aumentan tu riesgo de desarrollar síntomas de C. diff al reducir el ácido estomacal que aparece para ayudar a mantener al microbio bajo control. Así que pregunta si el medicamento es necesario y solicita la dosis más baja por el menor período de tiempo posible.

Pregunta todos los días si se pueden retirar los ‘tubos’. El riesgo de infección aumenta mientras más tiempo permanezcan insertados catéteres y respiradores. Si no eres capaz de preguntar, asegúrate de que un familiar o amigo lo haga.

Di no a las navajas. Si necesitas rasurarte, usa un depilador eléctrico y no una navaja pues cualquier corte puede proporcionar una apertura para la infección.

En casa:

Si estuviste en el hospital, “asume que has estado expuesto a bacterias potencialmente peligrosas”, dice Lisa McGiffert, directora del Proyecto de Pacientes Seguros de Consumer Reports. Esto es lo que puedes hacer al llegar a casa para mantenerte a ti y a tu familia a salvo:

Busca las señales de advertencia. Estas incluyen fiebre, diarrea, dolor que empeora o una incisión que se torna caliente, roja e hinchada. Las personas que corren un riesgo particular incluyen a los adultos mayores de 65 años y los lactantes, cualquier persona que esté tomando antibióticos y las personas con un sistema inmune debilitado.

Practica buena higiene. Si te diagnostican a ti o alguien con quien vives una infección contraída en el hospital luego de haber sido dados de alta toma precauciones adicionales para asegurarte de que no se propague:

Limpia las superficies que se tocan frecuentemente con una parte de cloro mezclada en 10 partes de agua. Reserva un baño para la persona infectada. De no ser posible, usa la solución de cloro para desinfectar las superficies entre usos.

No compartas artículos de baño o toallas; utiliza toallas de papel en lugar de toallas de tela.

El difícil trabajo de combatir las infecciones

Presence Saints Mary and Elizabeth Medical Center en Chicago demuestra que aun los hospitales grandes urbanos pueden hacer un buen trabajo cuando se trata de prevenir infecciones, aunque hay avances y retrocesos en esta continua batalla.

Al cierre de nuestra edición de septiembre de 2015, este hospital estaba entre un grupo selecto de hospitales que recibieron las mejores notas en nuestras calificaciones no solo contra MRSA y C. diff, sino también contra infecciones que se contraen después de cirugías y aquellas asociadas con el tracto urinario y catéteres de línea central. Pero basado en los más recientes datos del gobierno, publicados luego de nuestra publicación, este hospital bajo un poco en dos áreas, aunque sigue desempeñándose bien en prevenir infecciones en general. Consigue hacer esto a pesar de su alto volumen de pacientes, muchos de los cuales son minorías; dos factores relacionados a incrementos en las tasas de infección.

“Prevenir las infecciones no es algo que veamos como una tarea separada”, opina Christine Balintona, R.N, una enfermera de cuidado crítico especializada en control de infecciones. “Desde la directiva, que ha proporcionado un gran apoyo, hasta los médicos y el personal de enfermería, a la gente que trae las comidas y limpia los cuartos: todos saben lo importante que es“.

Ella da el crédito a la educación continua que mantiene al personal al día sobre nuevos protocolos, así como a la diligencia sobre asuntos básicos como la higiene. “Hacemos nuestras rondas todos los días para observar y educar a los pacientes”, comenta Balintona. Y “los departamentos tienen una competencia amistosa para conseguir el mejor informe” de “compradores encubiertos” sobre su lavado de manos.

Un elemento clave del éxito de Presence: el programa de custodia de antibióticos. “Somos un equipo interdisciplinario”, señaló Ben Colton, doctor en farmacia que se especializa en enfermedades infecciosas. “Cada día, farmacéuticos, médicos, biólogos en el laboratorio y especialistas en control de infecciones están trabajando juntos para conseguir el mejor tratamiento para el paciente”.

“Sé tu propio defensor”

Kellie Pearson

Kellie Pearson se recuperó de un caso potencialmente mortal de C. diff provocado por antibióticos que recibió en el hospital. Pero poco después, según lo cuenta, su médico deseaba recetarle un antibiótico de espectro amplio para prevenir una infección en su incisión. “Estaba impactada porque eso podía desatar el C. diff de nuevo”, dijo. Su conclusión: “Tienes que ser tu propio defensor”.

“Soy una persona que lucha”

Barbara Thom

Barbara Thom, de 61 años de edad, dice que fue muy atemorizante someterse a una cirugía para un tumor cerebral benigno en el Hospital Sacred Heart en Eau Claire, Wisconsin, en 2010. Pero lo peor aún estaba por venir. Dos bacterias distintas invadieron su incisión y causaron estragos a pesar de recibir tratamiento con múltiples antibióticos. Al final, para controlar las infecciones, los médicos tuvieron que reemplazar parte de su cráneo con malla quirúrgica y le dieron altas dosis de antibióticos que, 5 años más tarde, aún debe tomar todos los días. “Soy una persona que lucha, y voy a seguir haciendo lo que sea necesario”, dijo Thom, que sin embargo se preocupa de que los medicamentos eventualmente dejen de funcionar. “Lo desconocido es lo que me asusta“.

Actúa

Comparte tu historia de infección. Visita SafePatientProject.org/share-your-story

Aprende cuándo son necesarios los antibióticos, y cuándo no. Visita Consumer HealthChoices.org

Ayuda a detener el uso innecesario de antibióticos en la cría de animales para alimento: Visita NotInMyFood.org

Consulta nuestra cobertura completa, incluyendo videos, de la Crisis de Antibióticos en Estados Unidos.  Visita ConsumerReportsenEspanol.org

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