Minorías y la violencia policial

Activistas y el Centro de Derechos Constitucionales llevaron a cabo recientemente #Law4BlackLives, una conferencia sobre las vidas afroamericanas.
La conferencia, -a la que atendieron además abogados, estudiantes de derecho y organizadores de todo el país, comenzó con la canción “Necesito Que Sobrevivas” interpretada por Hezekiah Walker, cuya letra dice:
“Te necesito, me necesitas,
Tu eres importante para mí, Necesito que sobrevivas”.
Detrás del coro que cantaba estas palabras, enseñaban fotos de las víctimas de la brutalidad policial.
Como el coro cantaba más fuerte que la versión original, me hizo ver las caras de mis vecinos y mis amigos en aquellas imágenes y en aquella letra.
Cada semana, hay otra vida perdida sin razón a manos de un policía: Sam DuBose, Sandra Bland, Freddie Gray, Eric Garner, Trayvon Martin. Todos eran afroamericanos, pero ni por un segundo debemos pensar que esta brutalidad no afecta a la comunidad Latina.
Nosotros lamentablemente tenemos a los nuestros que han caído frente a esa violencia policíaca, incluyendo a Antonio Zambrano-Montes, Oscar Ramírez, Ricardo Diaz Zeferino, Amílcar Pérez-López y 66 otros latinos asesinados por policías en el 2015 solamente.
No podemos ignorar la opresión sistemática de nuestras comunidades de color, simulando que las leyes discriminatorias no afectan a nuestra comunidad Latina. Este era el mensaje de una de las sesiones de la conferencia: Inmigrante, afroamericana, y musulmana: Comunidades bajo ataque.
La otra sesión de la actividad fue titulada, Abogacía para el Apoyo a los Movimientos Juveniles. Se refiere a #Law4BlackLives y #BlackLivesMatter como movimientos exclusivamente centrados en la violencia policial.
Dos estudiantes de secundaria comenzaron la conversación describiendo el proceso de tener que pasar por detectores de metales antes de poder entrar a sus escuelas y como eso los hace sentir como si fueran criminales. El aumento del número de agentes de la policía dentro de las escuelas en la ciudad de Nueva York es más que el número total de enfermeras y consejeros en ellas.
El mismo sistema que obliga a nuestros jóvenes a quitarse sus abrigos y cinturones solo para que puedan aprender matemáticas es el mismo que presume a los latinos y afroamericanos culpables y violentos, no importa el supuesto “crimen” que sea. En cualquier forma que parezca, la opresión y discriminación racial nunca resulta ser problema de otras comunidades, sino solo de las nuestras.
La próxima vez que nos enteremos de un incidente de violencia policial, por favor piensen en sus vecinos, sus amigos o mis hermanitos y exijan justicia.