NYC continúa utilizando pesticidas prohibidos

No Spray Coalition también ha expresado preocupación sobre potenciales impactos ecológicos

Una serie de exenciones permite al Departamento de Parques y a contratistas de la ciudad, el uso de sustancias potencialmente cancerígenas

A pesar de una ley local que prohíbe a la ciudad de Nueva York utilizar pesticidas vinculados al cáncer, agencias de la ciudad aplican miles de kilos de estas sustancias cada año.

Cuando la Ley Local 37 fue aprobada en 2005, grupos ecologistas como Beyond Pesticides elogiaron a la ciudad por estar a la vanguardia de los esfuerzos nacionales para contener  los pesticidas.

Y en sus informes anuales de pesticidas, la Ciudad sugiere que la legislación ha sido exitosa, declarando que a partir de mayo de 2006, “el uso de los pesticidas clasificados por la Environmental Protection Agency (EPA) como posible, probable o conocidos carcinógenos humanos, fueron erradicados.

En noviembre de ese año, de acuerdo a esos informes, la Ciudad eliminó los pesticidas clasificados entre los que desarrollan toxinas por el estado de California, también prohibidos bajo la Ley Local 37. Por último, los pesticidas de la categoría de toxicidad 1 están prohibidos a partir de noviembre de 2005.

Pero los mismos informes muestran que ocho años más tarde, agencias de la ciudad y sus contratistas han liberado una franja de exenciones en la ley y continúan aplicando miles de kilos de estas sustancias cada año.

En 2013, el último año en que se dieron a conocer datos al respecto, la ciudad de Nueva York aplicó 25,000 libras de pesticidas sólidos que constituyen excepciones a la Ley Local 37, lo que representa casi una cuarta parte del total de 111,000 libras de pesticidas sólidos registrados en el último informe. Además, se aplicaron 1,900 galones de pesticidas líquidos exentos, que representan más de un cuarto de los líquidos totales utilizados. Informes que se remontan a 2007 revelan patrones similares. A pesar de una tendencia de disminución de uso de pesticidas por parte de las agencias de la ciudad desde que comenzó a emitir los reportes, la aplicación de estas categorías prohibidas no parece estar declinando.

En los campos de golf, el uso más frecuente

Las sustancias prohibidas no incluyen el Roundup, el mismo que fue objeto de un intenso escrutinio a principios de este año, cuando la Organización Mundial de la Salud declaró el glifosato como un ingrediente activo del Roundup, el cual es “probablemente” es cancerígeno para los seres humanos. Sin embargo, la EPA no ha clasificado al glifosato como cancerígeno ni altamente tóxico, por lo que su uso actualmente no requiere de una exención en el marco de la Ley Local 37. En 2013, la Ciudad, a través del  Departamento de Parques y Recreación, aplicó 830 galones de productos a base de glifosato.

Los pesticidas exentos son, sin embargo, los productos que contienen chlorothalonil, un fungicida reconocido como un “probable” carcinógeno humano por la EPA. El chlorothalonil se ha establecido que aumenta la tasa de adenomas y carcinomas en ratas y ratones.

En 2013, el año más reciente en que se dieron a conocer datos, el Departamento de Parques informó que usó 6,150 libras de pesticidas basado de chlorothalonil, lo que coincide con el mismo monto registrado en años anteriores.

Los informes anuales no especifican el propósito y la ubicación de cada aplicación, y el Departamento de Parques no respondió a una solicitud de comentario. Sin embargo, los lugares más comunes donde se usó el fungicida, fueron campos de golf, según el informe de 2013.

De hecho, la mayor parte de las aplicaciones que contiene chlorothalonil fueron del fungicida Andersons Turf con 5.0% Daconil (una marca equivalente al chlorothalonil), que se recomienda para uso en campos de golf, campos deportivos, cementerios y parques. El fabricante advierte a los consumidores, sin embargo, que no se utilice el producto en céspedes domésticos, junto a guarderías o escuelas.

A pesar de ser considerado un probable carcinógeno, el chlorothalonil puede aplicarse en campos de golf porque bajo la Ley Local 37 se le ha otorgado un manto de exención.

Esto no es inusual, dijo Laura Haight, una ambientalista ex asociada con New York Public Interest Research Group (NYPIRG) que ayudó a articular la Ley Local 37. Ella observa que los campos de golf, son habitualmente exentos de las leyes de pesticidas. “Lo cual es increíblemente tóxico”, añadió.

También están exentos bajo esta ley los campos deportivos profesionales y piscinas donde se utilizan pesticidas para “mantener la calidad del agua”.

Como sucede a menudo con pesticidas, aunque se aplicaron casi 4,000 libras del fungicida Anderson para césped, el chlorothalonil, el ingrediente activo del producto representa sólo una pequeña proporción — 5 por ciento — de la formulación, el resto consiste en “otros” ingredientes, también conocido como ingredientes “inertes”.

A pesar de ser conocidos como “inertes”, un término que la EPA ha reconocido es engañoso a los consumidores, estos ingredientes pueden ser posiblemente cancerígenos o tóxicos y puede aumentar la toxicidad del ingrediente activo. Sin embargo, los fabricantes, legalmente sólo están obligados a revelar los ingredientes activos.

El Departamento de Salud puede conceder exenciones

MSPI WEST NILE

Donde no se ha emitido un manto de exención, una agencia puede ser autorizada a utilizar pesticidas por el Departamento de Salud e Higiene Mental.

Por ejemplo, Anvil 10 + 10, el insecticida utilizado en las fumigaciones anuales del Virus del Nilo Occidental, contiene piperonyl butoxide, que está catalogado por la EPA como posible carcinógeno humano. Cada año desde que la Ley entró en efecto, el Departamento de Salud ha concedido a la Oficina de Vigilancia y Control de Vectores una exención para “atenuar temporalmente la prohibición sobre el uso de pesticidas que de lo contrario su aplicación está vetada en Nueva York”.

En un comunicado de prensa del 8 de agosto, la organización No Spray Coalition criticó al Departamento de Salud para la concesión de exenciones a sí mismo. “No hay otra agencia que supervise su aplicación. Los controles y contrapesos previstos en la Ley Local 37 son de esta forma frustrados”, destacó esa entidad.

Otros pesticidas están excluidos en virtud de las exenciones anuales de la ciudad. Por ejemplo, insecticidas que contienen fipronil y hydramethylnon, ambos clasificados como posibles carcinógenos humanos por la EPA, son usados regularmente por NYCHA, que establecía 150 libras de productos a base de fipronil en 3.400 aplicaciones y 110 libras de productos hydramethylnon en 95 de las aplicaciones.

En la carta de exención anual, Daniel Kass, Subcomisionado del Departamento de Salud para el área ambiental, señaló que estos productos son de mínimo riesgo para la salud humana porque pueden ser “utilizados de manera específica que limita la probabilidad de exposición humana”. Asimismo, Haight precisó que estos productos son típicamente incluidos dentro de contenedores con cebo.

Los temores pueden ser exagerados

Levi Fishman, secretario de prensa adjunto en el Departamento de Salud, explicó en un correo electrónico a principios de este año que, los posibles carcinógenos o incluso probables carcinógenos, no podrían ser causa de preocupación cuando la exposición es mínima, Anvil, por ejemplo, se aplica 0,0034 libras por acre.

“Cuando se usa correctamente, este producto no supone riesgos significativos a la salud humana. Se degrada rápidamente con luz del sol, crea poca o ninguna actividad residual y no se acumula en el medio ambiente”, escribió Fishman. Sin embargo, la Ciudad sugirió a los residentes que, si los niños traen juguetes, equipo y ropa a una actividad al aire libre, deben lavarlos ante la eventualidad de que hayan tenido contacto con el Anvil.

Activistas como Cathryn Swan de la organización No Spray Coalition, no están convencidos de que el Anvil se degrada fácilmente como la Ciudad asegura. El pesticida puede, por ejemplo, permanecer ya sea en el suelo o en áreas bajo la sombra de la luz solar. En el suelo, el promedio de vida del sumithrin es 1-2 días, lo que significa que se degrada casi totalmente en 5-10 días, pero potencialmente puede persistir mucho más tiempo en cuerpos de agua, según el Centro Nacional de Información de Pesticidas.

No Spray Coalition también ha expresado preocupación sobre potenciales impactos ecológicos sobre las abejas y organismos acuáticos. La Ley Local 37, sin embargo, se centra exclusivamente en impactos sobre la salud humana.

Incluso donde las tasas de exposición son mayores de lo previsto, un posible carcinógeno humano no es necesariamente cancerígeno. La designación de “posible” se aplica cuando existen pruebas limitadas de carcinogenicidad. Para el butóxido de piperonilo, los resultados de laboratorio se han mezclado con algunos estudios encontrando cancerígenos en dosis muy altas y en otras no.

Sin embargo, la clasificación del riesgo de un pesticida puede ser una cuestión de controversia.

El Dr. Brian Dementi, un ex toxicólogo en la EPA, fue el principal encargado de evaluar la seguridad del malathion, el pesticida que se usaba en la ciudad de Nueva York antes de cambiar al Anvil.

En un panel científico independiente en el año 2000, Dementi testificó que malathion debe ser clasificado como un cancerígeno “probable”. Pero al final, la APA rechazó su conclusión, argumentando que el insecticida era seguro si se usa correctamente y decidió designar al malathion como que tenía “evidencia sugestiva de carcinogenicidad”  – la cual es una clasificación de menor riesgo.

Cuando el brote del Nilo Occidental golpeó por primera vez Nueva York, y el Departamento de Salud roció malathion en helicóptero, Dementi estuvo en desacuerdo, pero creyó que en última instancia, la justificación para el uso de cualquier plaguicida se da dentro del cálculo de riesgo-beneficio.

“De hecho me molestó”, dijo. Pero de otra parte, impedía la encefalitis. Uno siempre tiene que considerar la evaluación de riesgos… ¿Existe mayor riesgo de no hacerlo? Siempre tienes que discernir. Es un equilibrio difícil entre riesgo versus beneficio”.

Aunque menos del 1 por ciento de los infectados desarrollan síntomas graves, el virus del Nilo Occidental puede causar daño neurológico y la muerte, según el Centro para el Control de Enfermedades. Desde 1999, ha habido 317 casos de infección sintomática a causa del Nilo Occidental reportado en la ciudad de Nueva York, 38 de ellos mortales, según el Departamento de Salud, una tasa por debajo de un caso por cada 100.000 habitantes.

Notificación es clave

A pesar de las exenciones de la Ley Local 37, Haight, que colaboró estrechamente con el Departamento de Salud para limitar el uso de pesticidas durante sus años en NYPIRG, dice que está orgullosa de la ley.

“No hay ninguna ley perfecta. Todas las leyes se desarrollan con compromisos”, dijo Haight, agregando que ella cree que el Departamento de Salud ha actuado de buena fe en reducir la utilización de pesticidas y en minimizar los riesgos.

“La ley debería ser más fuerte,” dijo Joel Kupferman, abogado y director ejecutivo de The New York Environmental Law and Justice Project. Su principal debilidad, argumentó, es que las exenciones se conceden a nivel municipal. En cambio, las solicitudes de exenciones deben ser evaluadas a nivel federal, estatal en lugar de la Ciudad, dijo Kupferman. Además, cree que las agencias presentan inadecuados e insuficientemente informes cuando los efectos son adversos.

Aunque la ciudad de New York y los activistas analizan en detalle las clasificaciones y los riesgos de los pesticidas, Swan solicitó a la Ciudad que por lo menos tenga bien informados  a los residentes.

“Nosotros estamos diciendo básicamente que si vas a hacerlo, por lo menos se debe notificar apropiadamente a la gente adecuada”, dijo Swan.

En abril, Swan asistió a una reunión de la junta comunitaria 7 de Brooklyn, donde se invitó a un representante del Departamento de Salud para hablar sobre la próxima fumigación de Virus del Nilo Occidental. Un residente que había solicitado notificaciones de las alertas de correo electrónico de la ciudad, se quejó de que algunas veces fue notificado después de que la fumigación había sucedido. Jeremy Laufer, líder del distrito añadió, que 24 horas de aviso no era suficiente y dijo que la administración se basaba demasiado en notificar vía correo electrónico, en lugar de hacerlo físicamente, un problema para una comunidad donde muchas familias no tienen acceso a internet.

Otros asistentes querían saber lo peligroso que son estas sustancias, si eran cancerígenos y si se acumulan en el medio ambiente. El representante, que sólo tenía tres semanas en ese trabajo, no estaba seguro de las respuestas.

El Departamento de Salud no ha respondido a una solicitud de comentario sobre la Ley Local 37.

Versión en ingles en Citylimts.org