Señalan importancia de extender servicios para estudiantes discapacitados

Expertos indican que estos alumnos enfrentan riesgo de retroceder durante descanso de verano

Randi Levine, una coordinadora de política de la organización sin fines de lucro Advocates for Children (Activistas por los Niños), a menudo aconseja a los padres de estudiantes con discapacidades en las escuelas públicas de la ciudad de Nueva York que tratan de conseguir los servicios del Departamento de Educación que requieren sus niños.

Ella recuerda a una estudiante cuyos padres lucharon por extender hasta el verano los servicios que ella recibía durante el año, demostrando que corría el riesgo de una considerable pérdida en su aprendizaje si no contaba con asistencia durante el periodo vacacional.

“Nosotros mostramos las capacidades que ella pierde de la noche a la mañana, en los fines de semana, los feriados escolares, la cantidad de repeticiones que necesita y de la rapidez con que se olvida o pierde esas capacidades”, dice Levine.

El “descanso de verano” impacta a los estudiantes de diferentes maneras. En ciencias y matemáticas, las pérdidas son extensas y en alfabetización los vacíos afectan a los estudiantes en grados variados. Pero los escolares con discapacidades son particularmente vulnerables a la regresión. Sin servicios consistentes, los estudiantes con discapacidades enfrentan a menudo la posibilidad de sufrir pérdidas más severas en el verano que sus otros compañeros. Según defensores de los padres de estos estudiantes en escuela pública, el asegurar los servicios del Departamento de Educación (DOE) puede convertirse en una lucha durante los meses de verano.

El marco legal para los derechos de estudiantes discapacitados tiene ya cuatro décadas. La sección 504 del Acta de Rehabilitación de 1973 estipula que los distritos escolares tienen la obligación de proveer “educación pública gratuita y apropiada” a todos los estudiantes con discapacidades.

El Acta de Educación para Individuos con Discapacidades, firmada por el presidente George H.W. Bush en 1990, requiere que cada estudiante con discapacidades tenga un Plan Educativo Individual (IEP).

El IEP establece las necesidades específicas de los alumnos, objetivos cuantificables, servicios que son cruciales para lograr esos objetivos, y si los servicios deben durar 12 meses o sólo los 10 meses del año escolar. El distrito escolar está obligado a prestar dichos servicios. Si el distrito no puede hacerlo y los padres encuentran otros proveedores de estos servicios, el distrito debe pagar por ello.

Según estadísticas estatales, 178,933 estudiantes con discapacidades se matricularon en las escuelas públicas de la ciudad de Nueva York en el año 2013-2014, que significó el 13.9% del total de estudiantes matriculados. A nivel estatal, 16.6% de los estudiantes tiene IEP, uno de los cinco más altos índices de la nación.

¿Quién está en riesgo de regresión?

Mientras la mayoría de estudiantes de escuelas públicas con IEP tienen planes de 10 meses, algunos califican para servicios durante el año completo. Según regulaciones estatales, un estudiante califica para servicios de verano si se considera que ese estudiante tiene riesgo de “regresión sustancial” si los servicios no son continuados durante el periodo de descanso.

Las regulaciones no detallan cómo determinar si un niño está en peligro de una regresión sustancial, dejando eso a cada Comité de Educación Especial -el grupo que formula el IEP del estudiante y puede consistir en un profesor de educación general, un sicólogo, un administrador escolar, un profesor de educación especial y los padres del estudiante- para decidir si existe ese riesgo. Esto permite al comité del estudiante juzgar los progresos en sus propios términos, pero el proceso puede dejar a padres y maestros en la incertidumbre.

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Versión en inglés en citylimits.org