Una denuncia para indignarse

Es repudiable que una clínica actúe como agente de inmigración con sus pacientes
Una denuncia para indignarse
Las cadenas minoristas reportan un aumento en los robos tras la aprobación de la Proposición 47. /Archivo

Blanca Borrego vivió una de las peores pesadillas por las que puede pasar una indocumentada: estar esperando al médico en un cuarto de examinación y que lleguen los agentes del sheriff para detenerla. El personal de la clínica pensó que Borrego usó una identificación falsa y la denunció a las autoridades. Cuando Borrego se cansó de esperar para ser atendida por su ginecólogo y estaba lista para irse, la invitaron a pasar a la sala. Ella no sabía que la sala no era para su atención médica, que allí comenzaba su detención y el camino a una posible deportación que la separaría de sus dos hijas acogidas a DACA y de su marido indocumentado.

El personal de la clínica Northeast Women, del Memorial Hermann Medical en el condado de Harris, en Texas, procedió de una manera aberrante al asumir sin motivo alguno el papel de agentes de inmigración. Primero para determinar la legalidad de una identificación (según la abogada de Borrego el cargo presentado contra su clienta es por una tarjeta del Seguro Social hallada en su bolso después del arresto), luego para denunciarla y retenerla. Es indignante que  hayan asumido, por lo personal de Borrego y por las implicancias generales que esto tiene.

La denuncia tiene un pérfido efecto disuasorio para los indocumentados que necesiten atención médica y tengan temor de que les ocurra lo que le pasó a ella. Habrá personas que esperarán hasta estar muy enfermos para recurrir a una clínica, si un cuarto de examinación puede ser la antesala de la deportación.

Los límites de la privacidad médica entre paciente y proveedor de salud pueden romperse en casos de delitos violentos, emergencias o cuando los profesionales creen que un paciente está cometiendo un delito en el consultorio. No está previsto para ser usado en un caso como este.Otra vez se utiliza contra gente inofensiva un código para los indocumentados peligrosos.

Nos preocupa que este hecho sea el reflejo del odioso debate sobre inmigración en la elección  primaria republicana para presidente. El que se haya elegido a los indocumentados para ser los malos de la política no está alejado de que en estados como Texas haya gente envalentonada para correr a indocumentados de una clínica. Tampoco que haya gente ignorante para no darse cuenta que sus acciones son el peligro a la seguridad y sanidad pública.