Chile: cómo es vivir en un país que no deja de temblar

Chilenos narran sus vivencias ante los fenómenos naturales
Chile: cómo es vivir en un país que no deja de temblar

Chile sufrió el miércoles pasado un terremoto de 8,3 de magnitud y desde ese día ya ha habido más de 500 réplicas, según el Centro Sismológico Nacional (CSN) de la Universidad de Chile.

Algunas de esas réplicas superaron los 6 de magnitud y los expertos creen que habrá réplicas durante un año más.
En BBC Mundo preguntamos a los lectores cómo es vivir constantemente con movimientos de tierra, y estos son algunos de los testimonios que recibimos.

“Ansiedad”

Millicent Rowlands, de Viña del Mar, dice que “produce ansiedad” vivir con tantos movimientos telúricos.

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A Millicent los temblores le hacen temer que “cambie nuestro territorio de forma definitiva” y cree que el hecho de que Chile sufra tantos temblores “hace menos feliz” vivir en ese país.

“Acostumbrado”

Otros chilenos, como Patricia Robles, de Coquimbo, en el centro norte del país, le restan dramatismo.

Patricia dice que los chilenos están “acostumbrados” a los sismos y a sus réplicas.

“Vivimos en un país que se remece constantemente, por lo tanto, tratamos de seguir con nuestra vida normal lo antes posible”, afirma.

“Estresante”

Rosa, de Santo Domingo, asegura que el este lunes hubo unas 70 réplicas, y cuatro de ellas superaron los seis grados, suficiente para hacer oscilar los edificios.

“Es estresante vivir así”, cuenta esta lectora.

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“Aunque la gente en la calle ni se percata cuando ocurre, o simplemente, no le da importancia, a mí se me está haciendo muy difícil”, explica.

Rosa vivió 15 años en Panamá y solo lleva un año en Chile, pero dice que ya se quiere ir.

“Impactante”

A Carlos le tocó vivir el terremoto de 8,8 de magnitud que sufrió Chile en el año 2010 y dice que es “lo más impactante” que ha vivido en sus 24 años de vida.
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“El movimiento fue brutal, al punto de caer y no poder levantarme”, explica Carlos.

Dice que siente que Chile está preparado para hacer frente a situaciones de este tipo y que tiene “lo más importante”, una mentalidad “guerrera” para
enfrentar cualquier catástrofe.

“Estoy orgulloso de ser chileno y por ningún motivo me iría de mi país, un terremoto 8.8 no es suficiente”, dice este lector de BBC Mundo.

“En alerta continuo”

“El impacto en la cotidianidad es casi nulo ya que todo sigue funcionando con normalidad, excepto en las zonas más afectadas”, explica Carlos Cáceres, de Santiago.

Este lector conoce los consejos de autoridades y expertos en estos casos: contar con agua almacenada, tener linternas operativas, una radio que funcione, comida envasada.

Aunque los chilenos están acostumbrados, Carlos cree que viven en un “estado de alerta continuo” que les causa estrés.

“Al borde del colapso”

Freddy cuenta que después del último terremoto tuvo que mantener la calma y tranquilizar a los pasajeros que iban con él en el metro, que estaban “con ataques de pánico y al borde del colapso”.

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“Cuando hay una réplica durante el día (trabajo en un piso 10) solo me quedo en mi puesto esperando que pase”, dice.

“Aprendí a no salir corriendo, si en todas partes está temblando”, concluye.

“Sin miedo”

“Yo siempre digo que no se puede ser chileno y tenerle miedo a los temblores”, afirma Bernardita.

A esta lectora la agarraron las réplicas cuando estaba comprando un regalo para una sobrina, y ¿qué hizo? Pues seguir con lo que estaba.

“Desde niña me enseñaron a confiar en las edificaciones chilenas y a mis 37 años ya he vivido cuatro terremotos, por lo que ya son parte de mi vida y no les tengo miedo”, afirma.

“No es sano”

Alejandra, de Santiago, dice que para ella el último terremoto fue “terrible”, ya que el temblor la sorprendió en la ducha y sola en casa.

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“Fue muy largo y las réplicas ahora no paran, y son muy fuertes”, dice.

Alejandra cree que “vivir así no es sano”, y explica que esta situación le causa dolor de estómago, náuseas y le produce ganas de llorar.

“No teman”

“A cualquier extranjero que venga a Chile les digo que no teman, que las construcciones están hechas para resistir terremotos fuertes y que el país en general está acostumbrado y sabe qué hacer frente a estos eventos de la naturaleza“, explica Daniella, de Santiago.

Aunque reconoce que los chilenos sí le temen a los tsunamis.

“Si tiene que venir a Chile, hágalo tranquilamente, no le pasará nada… Y si le toca un temblor o terremoto, ¡tendrá una buena anécdota que contar a sus nietos!”, dice esta lectora.

“Y si va a un lugar con mar, alójese lejos del borde costero o en altura…así podrá estar más tranquilo y sin necesidad de ser evacuado”, explica.

“Admiración”

“Soy colombiano y resido en Santiago”, nos contó Carlos Arturo a través de nuestra página de Facebook.

“Pienso que si esto fuera en Colombia, ya no quedaría nada de mi país”, dice.

“Admiro a todos los chilenos, por ese empuje, fuerza y coraje”, dice este lector.

“Muy largo”

“Desde pequeños se nos enseña que somos un país sísmico y que por lo menos tendremos que vivir al menos cuatro terremotos como mínimo”, nos contó este lector en nuestra página de la red social.

Raúl Felipe dice que ya ha vidido tres terremotos en sus 33 años, pero cree que este ha sido diferente porque las réplicas “son demasiado fuertes”.

“Yo no les tengo miedo pero mi hija y mi esposa les da mucho miedo”, cuenta este lector.

“Este último nos toco dentro del auto y se sentía como si alguien estuviera saltando arriba de él, fue muy largo”, concluyó.