Inmigrantes fueron protagonistas en visita del Papa a El Barrio

Hispanos destacan en la "parada más importante" de la visita papal
Inmigrantes fueron protagonistas en visita del Papa a El Barrio
“Algún día le contaré a mis nietos que jugué al fútbol con el Papa”, dijo Carlos Alfaro. (Getty Images)

NUEVA YORK — Equilibrar el balón como un maestro para impresionar al Obispo de Roma fue el sueño que el adolescente Carlos Alfaro cumplió la tarde del viernes, durante el encuentro con inmigrantes, refugiados y jornaleros en la escuela católica Nuestra Señora Reina de los Ángeles, en El Barrio.

“Algún día le contaré a mis nietos que jugué al fútbol con el Papa”, dijo el chico hondureño, quien emigró a los 16 años aferrado al lomo metálico de La Bestia. “Nunca he sido tan feliz como hoy. Por siempre llevaré este recuerdo en mi corazón”.

LA COBERTURA DE LA VISITA PAPAL A CUBA Y EEUU

Carlos es parte de un equipo de fútbol, de El Bronx, integrado por menores centroamericanos no acompañados acogidos por Caridades Católicas. El grupo, que vestía su uniforme deportivo, obsequió al Santo Padre un balón con las firmas de los jóvenes y niños que han logrado sus sueños de educación luego de una vida de violencia y pobreza.

Lejos de los protocolos, el muchacho le demostró al Vicario de Cristo sus habilidades con el balón, a lo que el Pontífice respondió con una gran sonrisa.“Me gusta el San Lorenzo”, fue la respuesta del Papa cuando Carlos le preguntó acerca de su equipo favorito. “Yo prefiero el Real Madrid”, replicó la joven estrella del fútbol local.

El paso del máximo líder de la Iglesia Católica por East Harlem fue catalogado por funcionarios de la Arquidiócesis de Nueva York como la “parada más importante” de su visita en Nueva York.

“Esta fue la actividad más trascendental de la visita papal en términos de humanidad y amor por el prójimo”, dijo monseñor Kevin Sullivan, director de Caridades Católicas. “Esta reunión fue solicitada por el Papa Francisco y se sintió realmente feliz de estrechar las manos de los más humildes de espíritu”.

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(Fotos: Mariela Lombard/El Diario)

La mexicana Ignacia González (34), quien vestía el atuendo tradicional de su país, le pidió a Francisco que bendijera la pulsera de una madre que clamaba por la salud de su hija deshabilitada.

“Esta mañana, al dejar a mi hija en la escuela, la desesperada mujer me pidió que intercediera por su hija ante su Santidad, me partió el corazón”, dijo Ignacia, quien forma parte del grupo católico Obreros Unidos, en el condado de Westchester. “Sólo sé que se llama María. Ella vio mi foto en los diarios y me buscó pensando en un milagro para su niña”.

LA COBERTURA DE LA VISITA PAPAL A CUBA Y EEUU

González y otras mujeres, esposas de jornaleros, bordaron los manteles del altar para la misa oficiada por Francisco en el Madison Square Garden.

El jornalero guatemalteco Basilio López abrazó al Obispo de Roma, luego de obsequiarle las herramientas que sirven para ‘ganarse el pan de cada día con el sudor de la frente’.

“Le hemos dado un casco blanco que representa la protección de Dios y de nuestra fe católica. El Papa es un trabajador del cielo, él sabe lo que es dejar el alma en cada jornada”, contó emocionado Basilio.

La madre garífuna Yolanda Solórzano no dudo en entonar un cantico religiosos en su idioma materno, cuando al Santo Padre preguntó si alguien sabía cantar. La activista de El Bronx coreó “Rey de los Pobres”.

“El himno que canté es de la inspiración de mi madre y habla de cómo Dios vela por los que buscan un pedazo de pan”.

El Papa también se reunió con 24 de estudiantes de cuatro escuelas primarias católicas en la escuela Nuestra Señora Reina de los Ángeles, integrada por 295 estudiantes, de los cuales 70% son latinos y el 22% son afroamericanos. Más tarde en el mismo recinto, el Pontífice se encontró con inmigrantes y refugiados procedentes de México, Perú, Ecuador, Honduras, África, India y Pakistán.

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El Vicario de Cristo caminó en un aula con cuatro mesitas en las que se exhibieron los proyectos escolares de los niños de cuatro escuelas católicas. En cada escritorio se sentaron seis estudiantes de tercer y cuarto grado de cada institución

“Me sentí muy feliz cuando el Papa tocó mi cabeza”, dijo Itzamari Vásquez, una estudiante de tercer grado. “Me gustó mucho verlo y quiero que vuelva pronto”.

Luego de convivir con los chicos, Francisco se dirigió al gimnasio para encontrarse con los 150 inmigrantes vinculados a diversas organizaciones católicas. Los estudiantes de la escuela no seleccionados para conocer al Papa escribieron cartas que fueron entregadas al Pontífice.

Los afortunados invitados al encuentro con el Papa Francisco expresaron su satisfacción por el interés del Vicario de Cristo de abordar la ‘cruda situación’ de los trabajadores indocumentados en Estados Unidos.

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(Fotos: Zaira Cortés/El Diario)