Activistas claman por ampliación del almuerzo gratuito

780,000 de los 1,147 millones de estudiantes del sistema escolar son elegibles para almuerzo gratis o a precio reducido

Casi tres años después que el Huracán Sandy llevara al Departamento de Educación (DOE) de la ciudad a  ofrecer, por un breve tiempo, almuerzo gratis a todos sus estudiantes para aliviar en algo el trastorno masivo que se dio en los meses posteriores a la tormenta, el  DOE  está avanzando lentamente hacia la expansión permanente del acceso a la alimentación escolar, inscribiendo lentamente en un nuevo programa federal para dar almuerzo gratis a más estudiantes. Pero el DOE podría hacer este proceso más rápido y económicamente más inteligente, dicen  activistas.

El programa   federal —conocido como Provisión de Elegibilidad Comunitaria (CEP, por sus siglas en inglés), que comenzó en el estado de Nueva York en 2012— reduce los requisitos de documentación para los distritos escolares en la inscripción de los niños en los programas de  almuerzo gratuito y entrega más fondos federales a la ciudad, que otros programas de larga data.

Según Community Food Advocates, que utiliza datos del DOE, 780,000 de los  1,147 millones de estudiantes del sistema escolar son elegibles para almuerzo gratis o a precio reducido. Sin embargo, un tercio de los estudiantes que son elegibles no lo reciben. Los niños no lo toman debido al estigma percibido de recibir comida gratis, o porque llevan su propia comida, salen a la hora del almuerzo o  no comen  almuerzo.

Particularmente oneroso es el estigma en torno a conseguir comida gratis, y la confusión que tienen algunas familias sobre solicitar el  almuerzo gratuito.

“Hay familias inmigrantes que tienen miedo de que si llenan el formulario,  afectará a sus posibilidades de convertirse en ciudadanos”, dice Jan Poppendieck, miembro de la campaña Lunch 4 Learning y autor de Free For All, Fixing School Food In America (University of California Press, 2010).

Almuerzo gratis para todos

El beneficio del CEP es que elimina las conjeturas de la inscripción al certificar directamente la elegibilidad de una escuela.

En virtud del CEP, las escuelas ya no tienen que recopilar datos sobre los ingresos de las familias cada otoño. Así que no hay necesidad de que las familias llenen las solicitudes de alimentos escolares que se dan  cada  septiembre. En cambio, las familias pueden ser certificadas directamente en el programa a través de su participación en Medicaid, SNAP, TANF, Head Start y otros programas federales.

Las escuelas pueden inscribirse en el  CEP si al menos el 40%   de los estudiantes cumplen con los requisitos de elegibilidad. El sistema escolar se compromete a proporcionar almuerzo gratis a todos los estudiantes. Las autoridades federales, por su parte, se comprometen a reembolsar al sistema escolar por lo menos el 64%  de todas las comidas que sirve; sistemas con un mayor porcentaje de niños elegibles reciben un reembolso más generoso. El reembolso cubre alrededor de $3 por comida.

Hay otro componente del programa que lo hace aún más ventajoso, dice Community Food Advocates: las escuelas que no cumplen con el requisito de elegibilidad del 40%  puede asociarse con una escuela que si lo hace, y si el promedio de las dos escuelas totaliza el 40%  que se exige, la escuela con el requisito de elegibilidad menor puede inscribirse en el CEP.

En un memorándum de abril de este año  a los superintendentes escolares y directores de servicios de alimentos en todo el estado de Nueva York, Paula Tyner Doyle, jefa del programa de nutrición infantil del Departamento  de Educación estatal, instó a las escuelas y distritos escolares a aprovechar el CEP.

“Reduce el papeleo y los costos,   por lo que facilita que  los niños de las comunidades de bajos ingresos reciban alimentos sin costo alguno”, escribió Tyner, llamando al CEP “una alternativa viable y valiosa” para las escuelas en zonas de alta pobreza.

Hasta el momento, Detroit, Chicago y Los Ángeles, así como las ciudades del norte del estado como Buffalo, Rochester, Syracuse y Utica están participando en el CEP, dicen los activistas.

Un comienzo prudente

El año pasado, en respuesta a un esfuerzo concertado de Lunch 4 Learning —una coalición de más de 100 defensores de la educación,  políticos y   organizaciones no lucrativas— el DOE dio sus primeros pasos  hacia la expansión del almuerzo gratuito: se inscribieron 254 escuelas intermedias en el CEP y los resultados fueron impresionantes.

“Tenemos entre 10,000 y 15,000   estudiantes de escuela intermedia más que toman el almuerzo todos los días”, dice Agnes Molnar de Community Food Advocates, que ha encabezado la campaña Lunch 4 Learning durante los últimos dos años.

En el año escolar 2014-2015, se le reembolsaron $4.9 millones al DOE  a través del programa CEP,  solo por comidas servidas.

Ahora, los activistas quieren que el DOE amplíe el programa de forma agresiva. Pero el departamento lo está haciendo lentamente. Un portavoz del DOE señaló que junto con las 254 escuelas  que están inscritas en el CEP, todos los  estudiantes del Distrito 75  —que reciben servicios de educación especial—  también están inscritos en el CEP. Pero eso es una pequeña parte del potencial del programa, dicen los activistas, quienes sostienen que si el DOE adoptó el CEP, el sistema sería capaz de llegar a 120,000 niños que ya califican para almuerzo gratis o a precio reducido, pero que en este momento no lo están recibiendo.

“Estamos comprometidos a asegurar que nuestros estudiantes reciban comidas saludables y nutritivas en la escuela, y continuaremos monitoreando este programa”, dijo un portavoz del DOE a City Limits en un correo electrónico.

Preocupa el financiamiento

Mientras que el DOE declinó varias solicitudes para hablar sobre su renuencia a adoptar más plenamente el CEP, los activistas especulan que la Ciudad está preocupada de que la prestación del programa afectará de alguna manera su elegibilidad para otros fondos federales, como los dinero del Título 1,  que van a las escuelas con altos índices de pobreza.

Un funcionario en el programa de nutrición infantil del Departamento de Educación estatal, que supervisa el cumplimiento del CEP, dice que las  preocupaciones del DOE al respecto no son infundadas. La Ciudad tiene que ser capaz de recoger los formularios de almuerzo escolar, que suministran datos sobre los ingresos de la familia, como una manera de determinar cuáles niños y, por extensión, cuáles escuelas, son elegibles para la financiación del  Título 1.

Incluso sin la preocupación  sobre el dinero del  Título 1, la economía de los almuerzos escolares es complicada. Por un lado, el reembolso federal no cubre completamente el costo de cada comida, y el almuerzo universal y gratuito significa perder los ingresos de los estudiantes que pagan. Por otro lado, la administración del sistema actual es costoso.

Community Food Advocates estima  que  ofrecer almuerzo gratuito universal a todos sus estudiantes le costaría a la ciudad unos $20 millones más, pero a la vez   la ciudad también vería un mayor reembolso por parte del gobierno federal.

Texto de Ruth Ford