Comederos comunitarios no se dan abasto

Los recortes a los cupones de comida y el incremento del costo de la comida aumentó la demanda en los centros de distribución de alimentos de NYC

Comederos comunitarios no se dan abasto
Ancianos esperan su turno para recibir alimentos.
Foto: Zaira Cortés / El Diario

Nueva York— A sus 65 años, la dominicana Ángela Victoriano no logró conseguir un empleo de medio tiempo para completar los $1,100 que paga de alquiler por un modesto apartamento en el sur de El Bronx. Sus ingresos de retiro apenas le alcanzan para costear su cuidado médico y las cuentas del mes.

“No hay para comer. Nunca imaginé que en este país pasaría hambre”, se lamentó la mujer, quien cada fin de semana hace fila en dos iglesias de su barrio para surtirse de víveres y comida caliente. “Desde hace un año dejó de ser suficiente una sola ayuda. Es vergonzoso admitirlo, pero a mi edad no tengo más remedio que vivir de la caridad”.

Sentada en una silla de ruedas, Victoriano y decenas de ancianos latinos esperaron su turno para recibir provisiones afuera del centro de distribución de alimentos PATHHSEO Soup Kitchen Caldwell Temple A.M.E Zion Church, que desde hace seis años provee semanalmente una despensa básica a unas 500 personas.

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Los centros de distribución de comida no se dan abasto en NYC Foto Crédito: Zaira Cortés

“Cada vez es más difícil ayudar. Hay días en lo que no nos damos abasto”, dijo Sandra Reyes, directora del centro comunitario. “En los últimos meses se incrementó drásticamente el número de adultos que buscan un plato de sopa caliente. Los recortes en los cupones de alimentos impactó gravemente  la economía de cientos de familias”.

La percepción de Reyes coincide con un reporte de la Coalición contra el Hambre de la Ciudad de Nueva York, el cual pone en relieve que en 2015, los centros de distribución de alimentos en los cinco condados afrontaron un incremento del 5% en la demanda de víveres.

El informe destaca que el 80% de los centros de distribución de alimentos en la ciudad refirieron que el recorte al Programa de Asistencia de Nutrición Suplementaria (SNAP) habían “aumentado el número de nuestros clientes y/o incrementado la necesidad alimenticia de nuestros clientes”.

Debido a que la demanda excedió sus recursos, la mitad de los centros de distribución informaron que tuvieron que rechazar clientes, reducir las porciones por persona y limitar su horario de servicio.

De acuerdo con la coalición, la inseguridad alimentaria en la ciudad también está vinculada al incremento de más del 5% en el costo de la comida en 2015 en la zona metropolitana, lo que redujo el poder adquisitivo destinado a productos básicos entre los residentes de más bajos ingresos.

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Funcionarios electos ayudaron en distribución de alimentos. Foto Crédito: Zaira Coretés

El alto coste de vida en combinación con los recortes al programa SNAP, un estimado de 1.4 millones de residentes de la ciudad enfrentaron inseguridad alimentaria entre 2012 y 2014.

“El nivel sin límite del hambre en la ciudad y en el país perjudica la salud, afecta la educación y atrapa a las familias en un círculo de pobreza”, dijo Joel Berg, director de la Coalición. “Urge reforzar nuestro sistema de asistencia social para que realmente satisfagan las necesidades de nuestras familias más vulnerables”.

La Coalición presentó las estadísticas más relevantes de su informe en centro de distribución de alimentos PATHHSEO Soup Kitchen Caldwell Temple A.M.E Zion Church, al que acudieron el senador Gustavo Rivera, el congresista José Serrano, la concejal Vanessa Gibson y otros funcionario electos y líderes comunitarios.